22.4 HEMORRAGIA EXTERNA

22.4 HEMORRAGIA EXTERNA

Hemorragia significa sangrado.  La externa es una hemorragia visible entre los ejemplos se incluyen: arterial, venosa y capilar.  Como TEM-TUM-TES. Debemos saber cómo controlar una hemorragia externa.

Importancia de la hemorragia

Cuando los pacientes tienen una hemorragia externa intensa, con frecuencia es difícil determinar la cantidad de sangre que está presente.  Esta es una tarea difícil porque la sangre se ve diferente en las distintas superficies, como cuando es absorbida en la ropa o si se ha diluido mezclada con agua.  Siempre intente determinar la cantidad de sangre perdida externamente, recuerde que la presentación y evaluación del paciente dirigirá los cuidados y el tratamiento que le daremos como TEM-TUM-TES.

El paciente sufre cambios en su estado físico a partir de la pérdida del 20% del volumen circulante y no tolerara una pérdida aguda de sangre mayor al 40% del volumen sanguíneo.

El adulto típico tiene aproximadamente 70 mL de sangre por kilogramo de peso corporal o 7 litros en un peso corporal de 80 kilos (175 libras).  Si el adulto típico pierde más de un litro de sangre, ocurrirá un cambio significativo en los signos vitales, incluyendo aumento en las frecuencias cardíaca y respiratoria, y la disminución de la presión arterial.

Como los lactantes y los niños tienen menos volumen sanguíneo para empezar, se ve el mismo efecto con cantidades menores de pérdida de sangre.  Por ejemplo, un lactante de un año de edad tiene un volumen total de sangre de cerca de 800 mL, entonces se producirán síntomas significativos después de la perdida de solo 100 a 200 mL, .  Poniendo esta situación en perspectiva, una botella de refresco contiene aproximadamente 345 mL de líquido.

Que tan bien compensan las personas la pérdida de sangre, se relaciona con la rapidez con la que sangran.  Un adulto sano normal puede donar sin problema una unidad de 500 mL, durante un periodo de 15 a 20 minutos y se adapta bien a esta disminución de volumen circulatoria.  Sin embargo, si se produce una pérdida de sangre similar en un periodo mucho menor, puede desarrollar con rapidez un, choque hipovolemico trastorno en el cual el bajo volumen de sangre da lugar a una perfusión inadecuada, y a la muerte.  El organismo simplemente no puede compensar una pérdida de sangre tan rápida.

Debe considerar que la hemorragia es grave cuando están presentes las siguientes situaciones:

  • Esta asociada con u mecanismo de una lesión significativa.
  • En general el paciente tiene mal aspecto.
  • La evaluación revela signos y síntomas de choque o hipoperfusión.
  • Nota una pérdida de sangre significativa.
  • La pérdida de sangre es rápida.
  • No puede controlar la hemorragia.

En cualquier situación, la pérdida de sangre es un problema tan grave que exige su atención inmediata tan pronto como ha despejado la vía aérea y controlado la respiración del paciente.

Características de la hemorragia

Las lesiones y algunas enfermedades pueden destruir los vasos sanguíneos y causar hemorragias.  Por lo general la hemorragia de una arteria abierta es de color rojo más brillante por ser alta en oxígeno y brota en chorros coincidiendo intermitentes con el pulso.  La presión que causa la sangre al brotar hace también difícil controlar este tipo de hemorragia.  Al descender la cantidad de sangre circulante en el cuerpo se reduce también la tensión arterial del paciente y por último, el chorro arterial.

La sangre de una vena abierta es más oscura por ser más baja de oxígeno y fluye con regularidad o de forma continua.  Como está bajo menor presión, la mayor parte de la sangre venosa no brota en chorros y es más fácil de tratar.  La hemorragia de capilares lesionados es de color rojo oscuro y rezuma o escurre de una herida de manera regular pero lenta.  Es más probable que se coagule la sangre venosa y capilar que la de las arterias.

Por si sola, la hemorragia tiende a detenerse con considerable rapidez dentro de un lapso de 10 minutos, en repuesta a los mecanismos internos y a la exposición del aire.  Cuando sufrimos una cortadura, la sangre fluye rápidamente del vaso abierto.  Poco tiempo después los bordes cortados del vaso comienzan a cerrarse, reduciendo la cantidad de la hemorragia.  Luego se forma un coagulo, taponando el orificio y sellando las porciones lesionadas del vaso.   Este proceso es llamado coagulación.  La menorragia nunca se detendrá si no se forma un coágulo, a menos que el vaso lesionado este separado por completo del suministro principal de sangre.  El contacto directo con los tejidos y líquidos corporales, o el ambiente externo, con frecuencia desencadenan los factores de coagulación de la sangre.

A pesar de la eficiencia del sistema, puede fallar en ciertas situaciones, varios medicamentos incluyendo el ácido acetilsalicílico, interfieren con la coagulación normal.  Con una lesión intensan, el daño del vaso puede ser tan grande que un coágulo no pueda bloquear por completo el orificio.  A vedes solo se corta parte del vaso, evitando que se contraiga, en estos casos la hemorragia continuará a menos que se detenga por medios externos.  En ocasiones la pérdida de sangre ocurre con mucha rapidez.  En estos casos el paciente puede morir antes de que las defensas del cuerpo y el proceso de coagulación puedan ayudar.

Una porción muy reducida de la población carece de uno o más factores de coagulación.  Este trastorno se llama hemofilia.  Hay varias formas de hemofilia, las cuales en su mayoría son hereditarias y algunas de ellas son graves.  A veces en la hemofilia la hemorragia puede producirse de manera espontánea.  Como la sangre del paciente no se coagula, todas las lesiones sin importar que tan triviales sean, son potencialmente graves.  Un paciente con hemofilia debe trasladarse de inmediato a urgencias del hospital.

Evaluación del paciente

Evaluación de la escena

Al llegar a la escena busque peligros y amenazas para la seguridad del equipo, los espectadores y el paciente.  Si es una escena de traumatismos, o si se sospecha de hemorragias, póngase su Aislamiento de Sustancias Corporales ASC como mínimo, además de dos pares de guantes. Lleve varios pares de guantes en su bolsillo para fácil acceso en caso de que sus guantes se desgarren o haya múltiples pacientes con hemorragia.  Recuerde usar un par de guantes para cada paciente.

En los choques de vehículos, asegúrese de que no hay escapes de combustible en el área donde estará trabajando y que tampoco haya cables eléctricos energizados.  Si es llamado para una colisión de dos vehículos, ¿cuántos pacientes son posibles?, ¿dos U ocho?, tiene los recursos necesarios disponibles?, considere antes de tiempo lo que pueda necesitar y verifique al iniciar la evaluación.  Mientras mas pronto solicite ayudan más pronto llegara.

En incidentes que implican violencia, como asaltos o heridas por armas de fuego, asegúrese de que la policía este en la escena.  A veces es necesario esperar a varias cuadras de distancia hasta que las autoridades han asegurado el área.

Evaluación inicial

En los pacientes de trauma con sospecha de perdida notable de sangre, ya sea por una herida visible o por una hemorragia no visible dentro de una cavidad corporal, no debe distraerlo de la evaluación inicial.  El tratamiento de múltiples preocupaciones que amenazan la vida en la evaluación inicial se basa en “¿que matara a mi paciente primero?”  En algunas situaciones, una hemorragia copiosa puede necesitar tratamiento antes de aplicar oxígeno a una persona con respiración adecuada.  La decisión de que tratar primero vendrá con la experiencia.  Tratar de acuerdo a los ABC es siempre una buena elección.

Impresión general

Al acercarse a un paciente de trauma, debe notar indicadores importantes que pueden alertarlo sobre la gravedad del estado del paciente.  ¿Está el paciente interactuando con el ambiente o esta recostado quieto, sin hacer ruido?  Verifique su estado de alerta usando la escala AVDI = despierto y Alerta; responsivo a estímulos Verbales o al Dolor; esta Inconsciente.  Preguntar al paciente sobre la molestia principal debe ayudar a dirigirlo a cualquier amenaza para la vida aparente o condición amenazante de vida, como una hemorragia arteria.  Con frecuencia puede identificar a un individuo con alguna hemorragia, al acercarse a este y ver el color de la sangre y que tan empapada esta la ropa, ¿Cuál es el color del paciente?, ¿se ve mal?

Vía aérea y respiración

A continuación, asegúrese de que el paciente tenga despejada la vía aérea con la respiración adecuada, verifique los ruidos respiratorios y luego proporcione oxígeno en flujo alto con ventilación asistida por medio de un dispositivo bolsa-válvula-mascarilla, o mascarilla no recirculante, dependiendo del nivel de conciencia y de la frecuencia y calidad de la respiración.  Siempre considere la necesidad de estabilizar la columna vertebral y al mismo tiempo tratar la vía aérea y la respiración del paciente.

Circulación

Debe tener la capacidad de evaluar con rapidez, la frecuencia y calidad del pulso tanto central como periférico, debe determinar el estado, color y temperatura de la piel y verificar el tiempo de llenado capilar especialmente en pacientes pediátricos.  Si ve una hemorragia notable, debe iniciar los pasos necesarios para controlarla.  Una hemorragia significativa, interna o externa es una amenaza inmediata para la vida o condición amenazante de vida.  Si el paciente tiene una hemorragia que obviamente pone en peligro la vida, debe controla de inmediatamente e iniciar el tratamiento de choque tan rápido como le sea posible.  La hemorragia que no amenaza la vida, como por ejemplo la de las abrasiones, pueden vendarse mas adelante en su evaluación según sea necesario.

Decisión de traslado

Si el paciente que está tratando tiene un problema en la vía aérea, la respiración, o una hemorragia significativa, debe considerar trasladarlo lo mas pronto posible al hospital para el tratamiento médico, así mismo, si el paciente tiene signos y síntomas de hemorragia interna.  El estado de los pacientes que pueden tener una hemorragia significativa, se volverá inestable en forma muy tapida; el tratamiento está dirigido a atender con prontitud las amenazas de vida y a trasportar con rapidez al hospital apropiado más cercano.  Signos como taquicardia, taquipnea, hipotensión, pulso débil y piel pegajosa, indican un inminente colapso circulatorio e implican la necesidad de traslado inmediato y urgente.

Historial y examen físico enfocados

Examen físico rápido versus examen físico enfocado

Después de que se complete la evaluación inicial, determine luego que examen de traumatismo se efectuara.  En un paciente que responde, que tiene una lesión aislada  con un mecanismo de lesión ML muy limitado, considere hacer un examen físico enfocado antes de evaluar los signos vitales y el historial.  Enfoque su evaluación en la lesión aislada y la molestia principal.  Al paciente con una herida grande en el brazo recibirá esta evaluación.  Asegure que se mantenga el control de la hemorragia y note a localización de la lesión.  En el caso de una extremidad lesionada examine el pulso y la función motora y sensitiva.  Si la hemorragia es del tórax, examine la respiración y la circulación.  Si la hemorragia es del cuero cabelludo, examine el sistema neurológico.

La evaluación de los sistemas mayores subyacentes puede dirigirlo a otros problemas que pueden necesitar su atención enfocada.

Si hay un traumatismo notable, que tal vez afecte a muchos sistemas, empiece con una rápida evaluación de trauma buscando DCAP-BLS-TIC, (Deformidades, Contusiones, Abrasiones, lesiones Punzantes/lesiones Penetrantes, – Burns/quemaduras, Laceraciones, Swelling/edema, Sensibilidad al Tacto, – Inestabilidad y Crepitación), para asegurarse que ha encontrado rápidamente todos los problemas y lesiones.  Si alguna de estas lesiones es una condición amenazante de vida, trátela de inmediato.  En los casos de hemorragia, es importante evitar enfocarse solo en esta.  Con un traumatismo significativo, debe evaluar la totalidad del paciente buscando fracturas y otros problemas.

No debe demorar el traslado de un paciente traumatizado, en particular de uno que tenga una hemorragia abundante, aunque este controlada, para completar su examen físico detallado el cual puede ser iniciado durante el traslado.  La obtención de los signos vitales y del historial SAMPLE tampoco debe retrasar el traslado del paciente considerablemente traumatizado al hospital.

Signos vitales iniciales

Debe evaluar la línea basal de los signos vitales para observar los cambios que se puedan producir durante el tratamiento.  Una tensión arterial sistólica menor de 90 mm Hg con un pulso central rápido  y pulso periférico débil , debe sugerirle la presencia de hipoperfusión en el paciente con una perdida sustancial de sangre.  La piel fresca, húmeda que esta pálida o gris, es un signo importante de que el paciente está experimentando un problema de perfusión; los cambios en las pupilas pueden indicar hemorragia dentro del cráneo.

Historial SAMPLE

Acto seguido, obtenga un historial SAMPLE de su paciente.  Obtener antecedentes puede ser difícil cuando el paciente no responde adecuadamente, recuerde que siempre pude concebirse parte del historial con las identificaciones de alerta médica o preguntando a los familiares o cuidadores antes de trasladar al paciente.

Intervenciones

Cuando espere encontrar una hemorragia significativa proporciones oxígeno a flujo alto.  Si hay una hemorragia notablemente visible, inicie los pasos para controlarla.  Comúnmente es mejor usar métodos múltiples para controlar la hemorragia.  Si el paciente tiene signos de hipoperfusión trate el choque eficazmente y arregle un transporte rápido al hospital.

Examen físico detallado

Una vez que se completa la evaluación inicial, se corrigen todas la amenazas de vida obvias, y que el examen físico ha identificado lesiones ocultas y proporcionado un mejor cuadro del estado del paciente, considere efectuar un examen físico detallado como fue explicado en el capítulo  sobre evaluación  del paciente.  Es posible que el examen físico detallado de un apaciente que tiene una hemorragia no sea tan importante como otras partes de la evaluación.  Sin embargo en un paciente con un traumatismo significativo, practicar un examen físico detallado es una parte importante en la identificación y tratamiento de todas las lesiones.  Muchas veces los tiempos reducidos no hacen práctica esta evaluación.

Comunicación y documentación

En casos que incluyan una intensa hemorragia externa es importante reconocer, estimar y comunicar la cantidad de sangre perdida, que se ha producido y que tan rápido y por cuanto tiempo ocurrió.  Este es un desafío, en especial si la superficie es humada, absorbe líquidos o si el ambiente es oscuro.  Por ejemplo: puede informar que se perdió aproximadamente un litro de sangre o que la sangre empapo a través de tres apósitos.  Los ejemplos que use para describir la hemorragia no son tan importantes como describirla con claridad.  Con una hemorragia interna, describa el mecanismo de la lesión y los signos y síntomas que le hicieron pensar que está produciendo una hemorragia interna.  Durante el transporte comunique esta información al personal del hospital, para permitir que evalúen los recursos necesarios, como la disponibilidad de salas de operaciones, cirujanos y otros proveedores de cuidados de la salud.  Su informe de traslado al hospital debe actualizar al personal sobre cómo ha respondido el paciente a sus cuidados.  Asegure que su papeleo refleje todas las lesiones del paciente y los cuidados que ha proporcionado, llene minuciosamente el FRAP.

Cuidados médicos de urgencias

Al comenzar a atender a un paciente con hemorragia externa obvia, recuerde seguir las precauciones de aislamiento de sustancias corporales ASC.  Esto incluye como mínimo guantes y protección ocular, con frecuencia una mascarilla y tal vez una bata.  En lo referente al cuidado del paciente, asegúrese de que tiene la vía aérea despejada y que esta respirando de forma adecuada.  Ayude con oxígeno en flujo alto.  Puede, entonces concentrarse en controlar la hemorragia.  En algunos casos, puede estar presente una hemorragia que obviamente pone en peligro la vida del paciente, esta debe atenderse como una amenaza directa o condición amenazante de vida, y controlarse tan rápido como sea posible.

Se dispone de varios métodos para controlar la hemorragia externa.  Comenzando con los usados con mayor frecuencia, estos incluyen a los siguientes pasos:

  • Presión directa y elevación
  • Apósitos opresivos
  • Puntos de presión, para extremidades superiores e inferiores.
  • Férulas
  • Férulas de aire
  • Pantalón neumático anti choque
  • Torniquetes como último recurso.

Métodos básicos

Con frecuencia será útil combinar estos métodos; las destrezas básicas no requieren equipo especial.

  1. Casi todos los casos de hemorragia externa, pueden controlarse con tan solo aplicar presión directa sobre el sitio de la hemorragia. Este método es, la forma más eficaz de controlar la hemorragia externa.  La presión detiene el flujo de sangre y permite que se efectúe la coagulación normal.  Puede aplicar presión con la punta de un dedo o mano enguantada sobre la parte superior de un apósito estéril, si se dispone de uno.  Si hay un objeto que sobresale de la herida, aplique apósitos abultados, o si es necesario en forma de dona para estabilizar el objeto en su sitio y aplique presión lo mejor que pueda.  Nunca extraiga de una herida, un objeto impactado o empalado.  Mantenga una presión ininterrumpida al menos durante 5 minutos.
  2. La elevación de una extremidad con hemorragia se hará a una altura tan solo de 15 centímetros, esta elevación a menudo detiene la hemorragia. Siempre que le sea posible use las dos técnicas: la presión directa y la elevación; en la mayor parte de los casos esto detendrá la hemorragia.  No obstante, si esto no sucede, aún tiene varias opciones para controlarla.  Las fracturas se pueden elevar después de inmovilizarlas con una férula que también ayudara controlar la hemorragia.
  3. Una vez que ha aplicado un apósito para controlar la hemorragia, puede crear un apósito compresivo para mantener la presión, envolviendo firmemente con un rollo de venda estéril auto adhesivo alrededor de toda la zona de la lesión. En heridas pequeñas use cojines de gasa estéril de 10 x 10 cm o 4 x 4”, o apósitos universales estériles para heridas más grandes.  Cubra la totalidad de la herida con el apósito por encima y por debajo de la herida.  Estire el vendaje hasta que este apretado lo suficiente como para controlar la hemorragia, pero no tanto que disminuya el flujo sanguíneo de la extremidad.  Si pudo palpar un pulso distal antes de aplicar el vendaje, debe ser capaz de palparlo después de aplicar el apósito o vendaje compresivo.  Si la hemorragia continua, es posible que el apósito no esté suficientemente apretado.  No retire el apósito hasta que un médico haya examinado al paciente.  En lugar de retirarlo, aplique presión sobre este.  Luego agregue mas cojines de gasa y fíjelos con un segundo rollo de vendas más apretadas.  La hemorragia casi siempre se detendrá cuando la presión del vendaje exceda la tensión arterial.  Esto contribuirá a controlar la hemorragia y ayudara a la coagulación de la sangre.
  4. Si la herida continua sangrando a pesar del uso de la presión directa, eleve la extremidad e intente aplicar presión adición cobre un punto de presión Un punto de presión es un sitio sonde el vaso sanguíneo está cerca del hueso.  Esta técnica también es útil si no tiene a mano material para usar como un apósito.  Como por lo general una herida tiene sangre de más de una arteria, la compresión proximal de una arteria mayor rara vez detiene la hemorragia por completo pero ayuda a disminuir la pérdida de sangre.  Es preciso que este totalmente familiarizado con la localización de los puntos de presión para que esto sea efectivo.  Si sospecha de lesión en la columna vertebral, no eleve las piernas del paciente, en vez de esto eleve el extremo de los pies de tablón o camilla rígida  sin causar ningún movimiento a la columna vertebral.  Si el paciente tiene una fractura abierta de una extremidad, use la presión directa para controlar la hemorragia.  Sin embargo, no aplique mucha presión, pues podría aumentar el dolor o la lesión.

Técnicas especiales

Gran parte de las hemorragias asociadas con fracturas ocurren porque los bordes de los huesos cortan músculos y otros tejidos.  Mientras la fractura permanezca inestable, los extremos de los huesos se moverán y continuaran lesionando los vasos parcialmente coagulados.  Por lo tanto la estabilización de las fracturas y la disminución del movimiento son de alta prioridad en el pronto control de la hemorragia.  Con frecuencia las férulas simples pueden controlar las hemorragias asociadas con fracturas.

De no ser así, tal vez sea necesario usar otro dispositivo de inmovilización, como una férula de aire, pantalón neumático anti choque o un torniquete.

Férulas de aire

Las férulas de aire pueden controlar las hemorragias asociadas con lesiones agudas de los tejidos blandos, como lo son las laceraciones masivas, complejas o fracturas.  También estabilizan la propia fractura; una férula de aire actúa como un apósito compresivo aplicado a toda la extremidad, más que a un área pequeña localizada.  Una vez que ha aplicado una férula de aire, asegúrese de vigilar la circulación distal de la extremidad, cuando infle con su boca, las férulas de aire solo use tallos de válvula desechables, limpios y aprobados por la ASC.

Pantalones neumáticos anti-choque

Si un paciente tiene lesiones en las extremidades inferiores o pelvis, puede usar un pantalón neumático anti choque (PNA), como dispositivo de inmovilización.  Las situaciones en las que es permitido el uso de un PNA varían ampliamente por localidad.  Asegúrese de verificar con la dirección médica cada caso.

Los siguientes son unos cuantos propósitos específicos en los cuales puede ser eficaz un PNA:

  • Para estabilizar fracturas de la pelvis y proximales del fémur.
  • Para controlar una hemorragia externa significativa asociada con fracturas de la pelvis y proximales del fémur.
  • Para controlar hemorragias masivas de los tejidos blandos de las extremidades inferiores, cuando la presión directa no es eficaz.

No use el PNA si existe cualquiera de las siguientes situaciones:

  • Embarazo
  • Edema pulmonar
  • Insuficiencia cardíaca congestiva
  • Herida penetrantes del tórax
  • Herida penetrantes del tórax
  • Lesiones de la ingle
  • Lesiones mayores de la cabeza
  • Tiempo de transporte menor de 30 minutos
  • Abdomen rígido
  • Hemorragia interna por herida penetrante en el tórax o el abdomen

En estas situaciones el PNA, puede empeorar o complicar el estado del paciente.  Consulte con la dirección médica si piensa que puede ser necesario el uso prolongado, o en situaciones excepcionales.  El PNA actúa comprimiendo el abdomen y las extremidades inferiores, aumentando la resistencia en el aparato circulatorio, lo que incrementa la cantidad de sangre disponible para la perfusión de órganos vitales.  Cuando aplique el PNA, debe inflar con cuidado el dispositivo en incrementos.  Como regla general, infle de manera gradual las piernas del PNA, antes de inflar la porción abdominal.  Si está usando el dispositivo para estabilizar una fractura de la pelvis debe inflar todos los compartimentos.  Siempre documente todas las lesiones y deformidades obvias antes de la aplicación de u PNA.

Siga estos pasos para aplicar el PNA para control de hemorragias:

  1. Coloque el pantalón. Si va a inmovilizar o mover al paciente en un tablón, o camilla rígida, deje el PNA fuera antes de rodar al paciente a este.  Coloque la parte superior de la sección abdominal del PNA debajo de las costillas más bajas, para asegurar que no se comprometan con la expansión del tórax.
  2. Cierre y ajuste ambos compartimentos de las piernas y el compartimento abdominal.
  3. Abra las válvulas a los compartimentos que están preparados para inflar, e infle ambos compartimentos de las piernas (hemorragias de las extremidades inferiores) o los tres compartimentos juntos (hemorragia interna pélvica o abdominal).
  4. Infle los compartimentos con la bomba pedal. No aumente la presión del traje más de lo necesario.  Un PNA está correctamente inflado cuando el velcro crepita.  Las presiones más altas pueden causar daños en los tejidos locales.  Siempre deje de infla el PNA, cuando la tensión arterial sistólica exceda los 100 mm Hg.
  5. Verifique la tensión arterial del paciente: durante el inflado y continúe vigilando los signos vitales después, por lo menos cada cinco minutos. Recuerde que los calibrados del PNA, miden la presión de aire en el dispositivo, no reflejan la tensión arterial del paciente.  Este consciente de las temperaturas extremas o cambios de presión extremos que puedan afectar de manera significativa la presión ejercida por el PNA, requiriendo por tanto la vigilancia y ajustes frecuentes.

Sabrá si el dispositivo ha funcionado, si la tensión arterial del paciente aumenta.

No quite el PNA en la escena prehospitalaria.  Debe desinflarse de forma gradual en el hospital bajo cuidadosa supervisión de un médico y solo después de que se han administrado soluciones intravenosas apropiadas.  Antes de pasar su paciente al hospital comunique la tensión arterial del paciente, la hora en que aplico el PNA y los resultados obtenidos.

Torniquete

Rara vez se necesita un torniquete para controlar una hemorragia.  Se considera que la aplicación de un torniquete es el último recurso, porque casi nunca es necesario y solo es eficaz para un número muy limitado de lesiones.  De hecho, con frecuencia un torniquete crea más problemas de los que resuelve.  La aplicación de un torniquete puede causar daños permanentes en los nervios, músculos y vasos sanguíneos, dando por resultado la perdida de una extremidad.  Además a menudo los torniquetes se aplican de forma inapropiada.

Si no puede controlar una hemorragia en un vaso mayor de una extremidad de otra forma, un torniquete bien aplicado puede salvar la vida de un paciente.  De manera específica, el torniquete es útil si un paciente está sangrando intensamente por una amputación parcial o completa.

Siga los siguientes pasos para aplicar un torniquete:

  1. Pliegue un venda triangular: hasta que tenga cuatro pulgadas o 10 cm de ancho y de seis a ocho capas de espesor.
  2. Envuelva con el vendaje dos veces alrededor de la extremidad. Elija un área ligeramente proximal a la hemorragia para reducir la cantidad de tejido dañado en la extremidad.
  3. Ate un nudo en el vendaje. A continuación coloque una vara o varilla o palo sobre el nudo y ate los extremos del vendaje con  un nudo cuadrado.
  4. Use la vara como un asidero y gírela para apretar el torniquete hasta que la hemorragia se detenga, luego suspenda los giros.
  5. Fije la vara en el sitio y haga la envoltura plana y lisa.
  6. Escriba “TK” en un pedazo de cinta adhesiva y el tiempo exacto hora y minutos, en que se puso el torniquete. Use la frase “tiempo de aplicación”.  Fije con firmeza la vinta adhesiva en la frente del paciente.  Notifique al hospital que el paciente tiene un torniquete.  Registre esta misma información en el formato de recorrido de la ambulancia.
  7. Como alternativa puede usar un brazalete de presión arterial como torniquete. Coloque el brazalete proximal al punto hemorrágico e insúflelo justo lo suficiente como para detener la hemorragia y déjelo inflado.  Si usa un brazalete de presión arterial vigile el calibrador de manera continua para asegurarse de que la presión no está bajando de forma gradual.  Puede ser necesario pinzar la manguerilla de la perilla infladora para evitar la pérdida de presión.

Siempre que aplique un torniquete asegúrese de observar las siguientes precauciones:

  • No aplique un torniquete sobre una articulación. Manténgalo tan cerca de la lesión cono le sea posible.
  • Use el vendaje más amplio posible. Asegúrese de que esta apretado con firmeza.
  • Nunca use alambres, cuerdas, cinturones, u otro material angosto que pueda cortar la piel.
  • De ser posible use un apósito o tela acolchada amplia debajo del torniquete, así protegerá los tejidos y ayudara a la compresión arterial.
  • Nunca cubra el torniquete después de haberlo puesto. Déjelo a la vista.
  • No afloje el torniquete después de haberlo aplicado. El personal del hospital lo aflojara una vez que se hayan preparado para tratar la hemorragia.

Hemorragias de nariz, oídos y boca.

 

Varios trastornos pueden dar lugar a hemorragias de la nariz, los oídos y/o la boca, incluidos:

  • Fractura de cráneo
  • Lesiones faciales incluyendo las causadas por un golpe directo a la nariz
  • Sinusitis, infecciones, uso y abuso de gotas nasales, mucosa nasal seca o agrietada y otras anormalidades.
  • Tensión arterial elevada.
  • Trastornos de la coagulación
  • Traumatismos digital , rascadura dela nariz
  • Consumo de sustancias prohibidas como la cocaína.

La epistaxis o hemorragia nasal, es una urgencia común.  En ocasiones puede causar una perdida suficiente de sangre para poner al paciente en choque.  Tenga presente la posibilidad de que la sangre que puede ver sea solo una pequeña parte de la pérdida total.  Una gran parte de la sangre puede pasar hacia la garganta, hacia el estómago, al deglutir. Una persona que deglute una cantidad de sangre, puede presentar náuseas y vomitar sangre, la cual a veces se confunde con una hemorragia interna.  La mayoría de las hemorragias nasales no traumáticas se producen en el tabique nasal, que es el tejido que divide los orificios nasales.  Por lo general este tipo de hemorragia puede tratarse de forma eficaz, pinzando estos orificios para unirlos.

Siga los siguientes pasos con pacientes con epistaxis:

  1. Use las precauciones ASC
  2. Ayude a paciente a sentarse inclinándose hacia delante con la cabeza hacia el frente. Esta posición evita que la sangre escurra hacia abajo o sea aspirada a los pulmones.
  3. Aplique presión directa al menos por 5 minutos, pinzando la parte carnosa de la nariz con sus dedos, juntando los orificios nasales. Este es el método preferido y puede ser aplicado por el propio paciente.
  4. Coloque un rollo de venda de gasa de 4×4 entre el labio superior y la encía, esta es otra opción válida. Haga que el paciente aplique presión apretante el labio superior sobre el rollo de venda y empujándolo hacia arriba, hacia la nariz.  Si el paciente no puede hacer esto de forma eficiente, use sus dedos enguantados para presionar la gasa contra la encía.
  5. Mantenga al paciente calmado y quieto especialmente si tiene la tensión arterial elevada o esta ansioso.
  6. Aplique hielo sobre la nariz
  7. Mantenga la presión hasta que la hemorragia este controlada por completo, usualmente no son necesarios más de 15 minutos, asumiendo que este sea el único problema del paciente. Con mucha frecuencia la falla en detener la hemorragia, es el resultado de liberar la presión demasiado pronto.
  8. Proporciones transporte pronto, una vez que se ha detenido la hemorragia.
  9. Si no puede controlar la hemorragia, si el paciente tiene un historial de hemorragias nasales frecuentes o si hay pérdida significativa de sangre, transporte al paciente de inmediato. Examine al paciente por posibles signos y síntomas de choque y trátelo apropiadamente para el choque y administre oxigeno con mascarilla si es necesario.

Una hemorragia por la nariz u oídos después de una lesión, puede indicar una fractura de cráneo; en estos casos no debe intentar detener el flujo de la sangre.  Esta hemorragia puede ser difícil de controlar.  La aplicación de presión excesiva a la lesión puede forzar a la sangre a que escape por la nariz y el oído  y no a que se acumule dentro de la cabeza, lo que podría aumentar  la presión intracraneal  y tal vez causar un daño permanente.  Si sospecha de una fractura de cráneo, cubra el sitio de la hemorragia con cojinetes de gasa estéril para mantener los materiales contaminantes fuera del lugar.  Siempre existe el riesgo de infección del encéfalo.

Aplique una compresión suave envolviendo el apósito alrededor de la cabeza.  Si la sangre o el material drenado contienen líquido cefalorraquídeo, se producirá un tinte en el apósito muy parecido al blanco o a un halo.

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