20.2 ANATOMÍA DEL SISTEMA REPRODUCTOR FEMENINO

20.2 ANATOMÍA DEL SISTEMA REPRODUCTOR FEMENINO

El útero o matriz es el órgano muscular donde crece el feto.   Es responsable de las contracciones durante el parto y el que ayuda a empujar al bebé por el canal de nacimiento.  El canal de nacimiento, está constituido por la vagina y el tercio inferior, o cuello del útero denominado cérvix.  Este contiene un tapón mucoso que sella la abertura uterina, lo cual evita la contaminación desde el mundo exterior.  Cuando el cérvix comienza a dilatarse, este tapón se desprende y sale un moco de tono rosado, que puede presentarse como moco sanguinolento, y una pequeña cantidad de sangre en la vagina que aparece al inicio del parto.

El feto es, el bebé en desarrollo, aún no nacido, que crece dentro del útero de la madre durante cerca de nueve meses.  La vagina es la cavidad externa del sistema reproductor de una mujer y forma la parte inferior del canal de nacimiento.  Mide cerca de 8 a 12 centímetros de largo, se inicia en el cérvix y termina como una abertura externa del cuerpo.  En esencia, la vagina completa el paso desde el útero hacia el mundo externo para el neonato.  El peritoneo es el área de la piel entre la vagina y el ano.  Durante el nacimiento a medida que el bebé se mueve por el canal de nacimiento, el peritoneo comienza a abultarse de manera significativa.

A medida que el feto crece, este requiere de más y más nutrientes.  La placenta, es una estructura en forma de disco, que se une al recubrimiento interno de la pared del útero y se conecta con el feto mediante el cordón umbilical.  Normalmente no se mezcla la sangre del feto con la de la madre.  La barrera placentaria, consta de dos capas de células las cuales mantienen la circulación de la madre y el feto separadas, pero permiten que los nutrientes, oxígeno, desechos, dióxido de carbono, toxinas y la mayoría de los medicamentos pasen entre el feto y la madre.

Siempre que la madre coma o tome cualquier cosa, también lo hace el bebé.  Después del nacimiento, la placenta se separa del útero y es expulsada.  El cordón umbilical, es la línea de vida del neonato, pues es la conexión entre madre y bebé a través de la placenta.  El cordón umbilical contiene dos arterias y una vena.  Estos vasos proveen sangre al feto.  La vena umbilical, lleva sangre oxigenada de la madre al corazón del bebé y la arteria umbilical, regresa la sangre desoxigenada del corazón del bebe a la madre.  El oxígeno y otros nutrientes cruzan de la circulación de la madre a través de la placenta y luego a lo largo del cordón umbilical, para alimentar al feto mientras crece.  El dióxido de carbono y los productos de desecho, recorren la misma ruta en dirección opuesta.  Lo notable acerca de este intercambio es que la sangre de la madre y la del feto no se mezclan durante el proceso.

El feto se desarrolla dentro de una membrana llena de líquido, como una bolsa, llamado saco amniótico o bolsa de aguas.  Contienen entre 500 y 1000 ml de líquido amniótico, el cual ayuda a aislar y proteger al feto flotante durante su desarrollo.  Cuando se rompe este saco, el líquido es liberado como un chorro, por lo general al iniciarse el parto, este líquido ayuda a lubricar el canal de nacimiento y a eliminar bacterias.

Un embarazo a término dura entre 36 y 40 semanas, que se cuentan a partir del primer día del último ciclo menstrual.  El embarazo se divide en tres trimestres de cerca de tres meses cada uno.  Los nacimientos que suceden antes de las 36 semanas se consideran prematuros.  Normalmente, hacia el final del tercer trimestre, la cabeza del feto desciende por la amplia entrada de la pelvis femenina y se coloca en posición para el nacimiento.

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