19.5 EVALUACIÓN DE UNA EMERGENCIA DE LA CONDUCTA

19.5 EVALUACIÓN DE UNA EMERGENCIA DE LA CONDUCTA

Evaluación de la escena

El CECOM, puede proporcionarle información que sugiera una emergencia de la conducta; sin embargo, cada situación tendrá algún componente de una emergencia de este tipo.  Puede tratarse de un problema médico empeorado por un asunto de la conducta, o puede ser un trastorno de la conducta que condujo a un traumatismo.

Sin importar esto, los factores a considerar son su seguridad y la respuesta del paciente al entorno.  Algunas situaciones pueden ser más graves que otras y en consecuencia, amenazar su seguridad: ¿es la situación indebidamente peligrosa para usted y s compañero?  ¿Requiere de apoyo inmediato de la policía? ¿Parece típico o normal el comportamiento del paciente bajo las circunstancias? ¿Están implicados asuntos legales (escena del crimen, consentimiento, rechazo)?

Por ejemplo: un paciente que acaba de sufrir un asalto, tienen buenas razones de tener miedo de otras personas incluidas nosotros,   tome las precauciones ASC apropiadas, solicite cualquier recurso adicional que pueda necesitar con anticipación (policía, personal adicional).  Siempre podrá pedirles que se vayan si no son necesarios.  Manténgase alerta, evite el criterio estrecho.

Evaluación inicial

Impresión general

Inicie su evaluación desde la entrada.  ¿Cuál parece ser el ánimo del paciente?, ¿está calmado?, ¿agitado?, ¿alerta o somnoliento?, Comience por presentarse e informe al paciente que está ahí para ayudarle.  Averigüe su queja principal: ¿Qué sucedió?, ¿Por qué llamo a la ambulancia? O ¿en qué le puedo ayudar?  Permita que el paciente diga lo que sucedió o cómo se siente.  ¿Está alerta y orientado?  Emplee la escala ADVI para determinar esto.  Para medir la orientación, pregunte al paciente: ¿Dónde se encuentra?, ¿Por qué está aquí?  Evalúe los ABC.

Decisión de traslado

A menos que su paciente presenta inestabilidad debido a un problema médico o de traumatismo, prepárese para pasar tiempo con él.  De acuerdo con su protocolo local, puede haber una institución que cuente con la especialidad de psiquiatría, a la cual trasladar a este tipo de pacientes.

Vía aérea, respiración y circulación

Si su paciente presenta dificultades físicas, evalúe el ABC como para cualquier otro paciente.  Proporcione las intervenciones apropiadas con base en los resultados de la evaluación.  Algunas situaciones de conducta implicarán compromiso de la vía aérea y la respiración inadecuada, secundarias al intento de suicidio debido a la ingestión de un puñado de pastillas con alcohol.  Una víctima de ataque cardíaco puede agravar la dificultad cardiaca, debido a que se siente ansiosa por la posibilidad de morir.

Una persona deprimida puede cortarse las muñecas causar una hemorragia o sangrado traumático.  Casi todas las situaciones médicas o de trauma tendrán algún componente de la conducta.  Tratar el problema de conducta es tan importante como atender el problema médico o de trauma, sin embargo, el enfoque de la evaluación inicial es determinar y tratar las condiciones amenazantes de vida.

Historial y examen físico enfocados

En un paciente inconsciente con una urgencia médica, evalúe el ABC y comience con un examen físico rápido en busca de una razón para la ausencia de respuesta.  Siga esta revisión rápida, en busca de amenazas ocultas para la vida o condiciones amenazantes de vida, tome todos los signos vitales y luego reúna el historial SAMPLE que le sea posible, con familiares, cuidadores, enfermeras o personal a cargo del paciente.

Cuando el paciente está consciente, comience su evaluación inicial: pregunte por su historial SAMPLE, realice una evaluación enfocada según se requiera, luego obtenga los signos vitales iniciales.  Un examen físico enfocado, para un problema de conducta, puede ser difícil de realizar, pero puede proporcionar indicios sobre el estado de ánimo del paciente y sus pensamientos.  Algunos pacientes agradecen el contacto físico por considerarlo calmante, pero otros pueden sentirse amenazados.  Evite tocar al paciente sin permiso; obtenga su consentimiento.  De hecho, esta es una buena práctica para todos los pacientes.  La mayor parte del tiempo, en esta etapa de su evaluación, la dedicará a preguntar al paciente sobre su historial SAMPLE.

Al intentar determinar la razón del estado de paciente, su evaluación deberá considerar tres áreas principales como posibles factores contribuyentes:

  • ¿funciona de manera adecuada el sistema nervioso central del paciente? Por ejemplo: el paciente puede presentar trastornos metabólicos, ser diabético y en particular presentar hipoglucemia. Es posible que este envenenado o que responda a un trauma físico de algún tipo.  Cualquiera de estas situaciones podría causar que el paciente se comportara de manera inusual o irracional.
  • ¿son un factor de alteración conductual los alucinógenos, el alcohol u otras drogas?, ¿ve cosas extrañas el paciente?, ¿huele a alcohol el aliento del paciente?
  • ¿son estas situaciones ocasionadas por enfermedades o síntomas psicogénicos (factores mentales más que físicos)? , ¿podrían incluir la muerte de un ser querido, depresión grave, antecedentes de enfermedades mentales, amenazas de suicidio o alguna interrupción importante de la rutina cotidiana?

Historial SAMPLE

Un historial SAMPLE completo y cuidadoso será útil para tratar a su paciente y pasar información al personal de la institución receptora.  Quizá logre generar información que no está disponible para el personal hospitalario.  Pregunte de modo específico sobre signos, síntomas, medicamentos que esté tomando, enfermedades o padecimientos previos, último alimentos y los eventos previos, todos ellos relacionados con problemas de conducta.

¿Es la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia una causa posible?  En pacientes geriátricos, considere el Alzheimer y la demencia senil, como posibles causas de una conducta anormal.  En estos casos, es esencial obtener información de parientes, amigos, profesionales de enfermería o cuidadores.  Determinar el estado mental inicial del paciente será esencial para guiar sus decisiones de tratamiento y traslado, y también será de extrema utilidad para el personal del hospital receptor.

Familiares, amigos y testigos, pueden ser de gran ayuda para responder a estas preguntas.  Junto con sus observaciones de la interacción con el paciente, deberán proporcionarle la información suficiente para que evalúe la situación.  Esta evaluación tiene dos objetivos principales: reconocer las condiciones amenazantes de vida y reducir el estrés de la situación tanto como sea posible.

La escucha reflectiva  o empatía, es una técnica que usan con frecuencia los profesionales de la salud mental, para obtener una punto de vista de la forma de pensar del paciente.  Implica repetir, en forma de pregunta, lo que dijo el paciente, y así alentar a ampliar lo que dice sobre sus ideas.  Aunque con frecuencia se requiere de más tiempo del que se dispone, para ser eficaz en un servicio médico de urgencia, podía ser una herramienta útil, cuando otras técnicas fallen en obtener el historial del paciente.

Signos vitales iniciales

Obtenga los signos vitales cuando al evalúe al paciente, si no se acentúa la dificultad emocional del paciente.  Haga todos los esfuerzos por evaluar la tensión arterial, la respiración, el pulso, la oximetría del pulso, la glucosa, la piel y las pupilas.  Recuerde que las emergencias de la conducta, pueden producirse o precipitarse, debido a problemas fisiológicos y pueden exacerbar padecimientos preexistentes.  No olvide que la persona física y la persona emocional son una misma.

Examen físico enfocado

En ocasiones, incluso un paciente que está consciente en una emergencia de la conducta o psiquiátrica, no responderá en absoluto a sus preguntas.  En esos casos, quizá pueda decir mucho acerca del estado emocional del paciente a partir de su expresión facial, pulso y respiración.  Las lágrimas, el sudor y el rubor, pueden ser indicadores significativos del estado de ánimo.  Así mismo, asegúrese de observar los ojos del paciente; un paciente con mirada ausente o rápido movimiento de los ojos, puede presentar una disminución del sistema nervioso central.

Una crisis de conducta, produce un estrés tremendo, sobre los mecanismos que tiene la persona para enfrentar las cosas, incluidas las capacidades naturales y las aprendidas.  De hecho, la persona es incapaz de responder de manera razonable a las exigencias del entorno.  Este estado puede ser temporal, como en la enfermedad aguda o de vivencia prolongada como en la enfermedad mental compleja y crónica.  En cualquier caso, la percepción de la realidad del paciente puede estar comprometida o distorsionada.

 

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