18.9 EMERGENCIAS EN BUCEO

18.9 EMERGENCIAS EN BUCEO

Las lesiones más graves relacionadas con el agua, están asociadas al buceo, con o sin equipo scuba.  Algunos de estos problemas se relacionan con la naturaleza del buceo, otros son el resultado del pánico.  Este último no está restringido a la persona que le tiene miedo al agua, también le sucede a buzos y nadadores experimentados.

En el mundo hay alrededor de 6`000.000 de buzos scuba deportistas y se entrenan cerca de 400.000 buzos nuevos cada año.  Los problemas médicos relacionados con las técnicas y el equipo de buceo scuba van en aumento, estos problemas se separan en tres fases del buceo: descenso, fondo, y ascenso.

Emergencias del descenso

Estos problemas por lo general se deben al aumento repentino de presión en el cuerpo a medida que la persona se sumerge en el agua.  Algunas cavidades corporales, no pueden ajustarse al aumento en la presión externa del agua dando como resultado un fuerte dolor.  Las aéreas generalmente más afectadas son los pulmones, las cavidades de los senos nasales, el oído medio, los dientes y área de la cara rodeada por la máscara de buceo.  Por lo general, el dolor ocasionado por estos “problemas de apretamiento”, obligan al buzo a regresar a la superficie para igualar las presiones, y así resolver el problema por sí solo.  Un buzo que se sigue quejando de dolor, en particular del oído después de llegar a la superficie, deberá ser transportado al hospital.

Una persona con perforaciones de la membrana timpánica o tímpano roto, puede desarrollar un problema especialmente mientras bucea, si entra agua fría al oído medio a través del tímpano roto, el buzo puede perder el equilibrio o la orientación.  Entonces, puede dirigirse hacia la superficie y sufrir problemas de ascenso.

Emergencias en el fondo

Rara vez se observan problemas relacionados con el fondo del buceo.  Estos incluyen: una mezcla inadecuada de oxígeno y dióxido de carbono en el aire que respira el buzo y la entrada accidental de monóxido de carbono tóxico hacia el aparato de respiración.  Ambos son el resultado de conexiones defectuosas en el equipo de buceo.  Estas situaciones pueden ocasionar ahogamiento por ascenso rápido; requieren de reanimación de emergencia y transporte rápido al hospital.

Emergencias del ascenso

La mayoría de las lesiones graves asociadas con el buceo se relacionan con el ascenso desde el fondo y se denominan problemas de ascenso.  Estas emergencias por lo general requieren de reanimación agresiva.  Dos emergencias médicas particularmente peligrosas son: la embolia gaseosa y la enfermedad por descompresión, también llamada “trancazo”.

Embolia gaseosa

La emergencia más peligrosa y más común en buceo scuba, es la embolia gaseosa, es un padecimiento que implica la formación de burbujas de aire en los vasos sanguíneos.  La embolia gaseosa puede ocurrir en una sumersión tan poco profunda como de 1.80 metros.  El problema se inicia cuando el buzo sostiene la respiración durante el ascenso rápido.  La presión del aire en los pulmones permanece en un nivel elevado mientras la presión externa sobre el tórax disminuye.  Como resultado, el aire dentro de los pulmones se expande con rapidez, lo cual causa que los alveolos de los pulmones se rompan.  El aire liberado con la rotura puede ocasionar las siguientes lesiones:

  • El aire puede entrar al espacio de la pleura y comprimir los pulmones, un neumotórax.
  • El aire puede entrar al mediastino (espacio dentro del tórax que contiene al corazón y a los grandes vasos), lo cual ocasiona un trastorno llamado neumomediastino.
  • El aire puede entrar al torrente sanguíneo y crear burbujas de aire en los vasos, llamados émbolos gaseosos.

Ambos, el neumotórax y el neumomediastino, producen dolor y disnea grave.  Un émbolo gaseoso actuará como un tapón y evitará el flujo normal de sangre y de oxígeno hacia una parte específica del cuerpo.  El cerebro y la médula espinal, son los órganos que más se ven gravemente afectados por la embolia gaseosa, porque requieren de una provisión constante de oxígeno.  Los siguientes son posibles signos y síntomas del embolismo gaseoso:

  • Manchado o moteado de la piel.
  • Espuma frecuentemente rosada o sanguinolenta en nariz y boca.
  • Dolor agudo en los músculos, articulaciones o abdomen.
  • Disnea y/o dolor de pecho
  • Mareo, náuseas y vómito.
  • Disfasia o dificultad para hablar.
  • Problemas visuales
  • Parálisis y/o coma.
  • Pulso irregular e incluso para cardiaco.

Enfermedad por descompresión

La enfermedad por descompresión, también comúnmente llamada trancazo, ocurre cuando burbujas de gas, es especial nitrógeno, obstruyen los vasos sanguíneos.  Este problema es el resultado de un ascenso demasiado rápido en una sumersión; durante el buceo el nitrógeno de la respiración se disuelve en la sangre y en los tejidos, debido a que se encuentra bajo presión.  Cuando el buzo asciende, la presión externa se reduce y el nitrógeno disuelto forma pequeñas burbujas dentro de los tejidos, estas burbujas pueden conducir a problemas semejantes a los que ocurren en la embolia gaseosa (bloqueo de los vasos sanguíneos diminutos, lo cual priva a partes del cuerpo de la provisión normal de sangre), el dolor agudo en ciertos tejidos o espacios del cuerpo es el problema más común.

El síntoma más notorio es dolor abdominal y/o articular, es tan fuerte que el paciente literalmente parece haber sentido un trancazo y se dobla de dolor.  Existen cuadros de buceo y computadoras disponibles para indicar la velocidad de ascenso adecuado de una inmersión, Incluyendo el número y la duración de las pausas que un buzo debe hacer en su camino a la superficie.  No obstante, incluso los buzos que se mantienen dentro de esos límites, pueden sufrir el trancazo.

Incluso después de una “sumersión segura”, puede presentarse la enfermedad por sumersión, al subir en auto a una montaña o volar en un avión no presurizado, que sube con demasiada rapidez a una gran altura.  Sin embargo el riesgo de esto disminuye después de 24 a 48 horas.  El problema es justo el mismo que el ascenso de una sumersión profunda: una reducción repentina de la presión externa en el cuerpo y la liberación de nitrógeno disuelto de la sangre que forma burbujas de gas dentro de los vasos sanguíneos.

Quizá encuentre difícil diferenciar entre la embolia gaseosa y la enfermedad por descompresión.  Como regla general, la embolia ocurre inmediatamente después de regresar a la superficie, mientras que en la enfermedad por descompresión, es posible que los síntomas se presenten durante varias horas.  El tratamiento de emergencia es el mismo en ambos casos.  Consta de SVB, seguido de compresión en una cámara hiperbárica, que es una cámara o cuarto pequeño que se encuentra presurizado a más de la presión atmosférica.  El tratamiento de descompresión permite que las burbujas se disuelvan en la sangre y equilibra las presiones dentro y fuera de los pulmones.  Una vez que dichas presiones están equilibradas, puede lograse la descompresión paulatina bajo condiciones controladas para evitar que se vuelvan a presentar burbujas.

A %d blogueros les gusta esto: