18.8 AHOGAMIENTO Y CASI AHOGAMIENTO

18.8 AHOGAMIENTO Y CASI AHOGAMIENTO

El ahogamiento es la muerte por asfixia, después de sumergirse en el agua; el casi ahogamiento se define como la supervivencia, por lo menos temporal (24 horas), después de asfixiarse en el agua.  El ahogamiento con frecuencia es el último en un ciclo de eventos ocasionado por pánico en el agua.  Puede sucederle a cualquiera que se hunda en el agua, incluso por un periodo corto de tiempo.  Al esforzarse por alcanzar la superficie o la orilla, se fatiga o se agota, lo cual hace que se hunda todavía más.  No obstante, una persona puede ahogarse en cubetas, baldes, charcos, tinas y otros lugares donde la víctima no necesariamente este sumergida completamente.  Los niños pequeños pueden ahogarse en apenas unos centímetros de agua si se dejan sin supervisión.

La inhalación de cantidades muy pequeñas de agua dulce o salada, puede irritar gravemente la laringe y hacer que los músculos de la laringe y las cuerdas vocales entren en un espasmo llamado laringoespasmo.  La persona promedio, presenta esta reacción en grado leve, cuando inhala una cantidad pequeña de líquido, el paciente tose, y parece estarse ahogando durante algunos segundos; es el intento del cuerpo por auto preservarse ante el laringoespasmo, evitando que entre más agua a los pulmones.

No obstante, en casos graves, como la inmersión en agua, los pulmones no pueden ventilarse debido a que está presente un laringoespasmo significativo.  En lugar de esto, ocurre una hipoxia progresiva hasta que el paciente queda inconsciente.  En este punto, el espasmo se relaja y hace posible la respiración de rescate; desde luego si el paciente no se ha rescatado del agua, y es posible que inhale profundamente y que más agua entre a los pulmones.  Entre un 85 % a 90% de los casos, cantidades significativas de agua entran a los pulmones de la víctima de ahogamiento.

Lesiones espinales en los incidentes de sumersión

Los incidentes de sumersión pueden complicarse por fracturas de columna y lesiones en la médula espinal.  Deberá suponer que existen lesiones espinales con las siguientes condiciones:

  • La sumersión como resultado de un accidente al tirarse al agua, al hacer un clavado o de una caída.
  • El paciente esta inconsciente y no hay información disponible para descartar la posibilidad de un mecanismo que causara lesión en el cuello.
  • El paciente esta consciente, pero se queja de debilidad, parálisis o adormecimiento en brazos y piernas.
  • Sospecha da posibilidad de lesión espinal a pesar de lo que dicen los testigos.

La mayoría de las lesiones espinales en incidentes por clavados afectan la médula cervical.  Cuando haya sospecha de lesión espinal deberá proteger el cuello de posibles lesiones, o lesiones adicionales, esto significa que tendrá que estabilizar la posible lesión mientras el paciente aún se encuentra en el agua.  Siga los siguientes pasos:

  1. Voltee al paciente en posición supina. Por lo general se requiere de dos rescatistas para voltear sin peligro al paciente, aunque en algunos casos bastara con uno.  Gire siempre la mitad completa superior del cuerpo del paciente como una unidad.  Girar solo la cabeza, por ejemplo, puede agravar la lesión en la médula cervical.
  2. Restaure la vía aérea, he inicie la ventilación. La ventilación inmediata es el tratamiento primario de todos los pacientes de ahogamiento o casi ahogamiento, tan pronto el paciente esta boca arriba en el agua.  Utilice una mascarilla de bolsa si está disponible.  Pida al otro rescatista que sostenga la cabeza y el tronco como una unidad, mientras abre la vía aérea e inicia la ventilación.
  3. Haga flotar un respaldo o una camilla acuática debajo del paciente, mientras continua con la ventilación.
  4. Asegure el tronco y la cabeza al respaldo de la camilla o el elemento flotante, para eliminar el movimiento de la columna cervical. No saque el paciente del agua hasta que haya terminado sta operación.
  5. Retire al paciente del agua, sobre la camilla o respaldo flotante.
  6. Cubra al paciente con una cobija. Administre oxígeno si el paciente respira de manera espontánea.  Inicie la RCP si no hay pulso.  La compresión cardiaca eficaz o la RCP son en extremo difíciles de realizar, si el paciente aún está en el agua.

Técnicas de recuperación

En ocasiones, es posible que le llamen a una escena de un ahogamiento y que encuentre que el paciente no está flotando, ni es visible en el agua.  Un esfuerzo de rescate organizado en estas circunstancias requiere de personal con experiencia en técnicas de rescate y en el manejo del equipo, incluido el tubo de respiración, la mascarilla y el equipo de buceo.  El equipo scuba, que significa aparato auto contenido de respiración subacuática (por sus siglas en inglés), es un sistema que lleva aire a la boca y los pulmones a presiones atmosféricas que aumentan con la profundidad del buceo.

Como último recurso, cuando los procedimientos estándar para la recuperación fracasan, es posible que tenga que usar una asidera de hierro o un gancho grande para dragar el fondo buscando a la víctima.  Aunque el gancho podría dañar de gravedad al paciente, puede ser la única manera eficaz de traerlo a la superficie para realizar los esfuerzos de reanimación.  Tenga en cuenta que esta operación requiere de personal especializado.

Esfuerzos de reanimación

Nunca deberá darse por vencido sin dar reanimación a una víctima de ahogamiento en agua fría.  Cuando una persona está sumergida en agua que está más fría que la temperatura corporal, el calor pasará del cuerpo al agua, la hipotermia resultante puede proteger a los órganos vitales de la falta de oxígeno.  Asimismo, la exposición al agua fría en ocasiones activará ciertos reflejos primarios, que pueden preservar las funciones corporales vitales por periodos prolongados.

En un caso una niña de dos años y medio de edad, se recuperó después de estar inmersa en agua fría durante no menos de 60 minutos.   Continúe con los esfuerzos completos de reanimación hasta que el paciente se recupere o un médico declare su muerte.

Asimismo, siempre que una persona realiza un clavado o brinca al agua muy fría, el reflejo de buceo, la reducción de la frecuencia cardiaca ocasionada por la sumersión en el agua fría, puede causar una bradicardia inmediata, un ritmo cardiaco lento.  La pérdida de la consciencia y el ahogamiento pueden seguir a esta reacción.  No obstante, la persona puede ser capaz de sobrevivir por un largo periodo bajo el agua, gracias a la reducción de la tasa metabólica asociada con la hipotermia.  Por esta razón debe continuar con los esfuerzos totales de reanimación sin importar el tiempo que el paciente haya estado sumergido.

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