18.2 FACTORES QUE AFECTAN LA EXPOSICIÓN

18.2 FACTORES QUE AFECTAN LA EXPOSICIÓN

Un sinnúmero de factores afectan la forma en que una persona trata con un medio ambiente caliente o frío.  Estos pueden usarse, como estrategias de prevención para aquellos que trabajan, juegan o hacen deporte en temperaturas ambientales extremas.  También puede ser de utilidad durante la evaluación de sus pacientes para determinar qué tan preparados estaban para un medio frío o caliente.  Un explorador preparado para una caminata veraniega en el calor de las laderas de una montaña se presentará y responderá al tratamiento de forma diferente a un viajero en un automóvil recalentado, debido a fallas del radiador.  Tenga en cuenta lo siguiente:

  1. Condición física. Los pacientes que ya están enfermos o en mala condición física, no serán capaces de tolerar temperaturas extremas tan bien, como aquellos cuyos sistemas cardiovascular, metabólico y nervioso funcionan bien. Un atleta bien entrenado tiene mucho mejor desempeño y menos probabilidad de sufrir lesiones o enfermar, que el “guerrero o deportista de fin de semana”, que no está bien entrenado.  Incrementar su actividad generará más calor cuando salga al frío, pero también producirá más calor cuando éste no se necesita, como es el caso de cuando camina sobre un camino de asfalto caliente porque se le termino la gasolina.
  2. Edad. Las personas que se encuentran en los extremos de la edad, tienen mayor probabilidad de sufrir enfermedades debido a las temperaturas. Los lactantes presentan mala termorregulación al nacer y carecen de la capacidad de tiritar y generar calor, cuando se necesita, hasta alrededor de los 12 a 18 meses de edad.  Su mayor área de superficie y masa menor contribuye a una mayor pérdida y ganancia de calor.  Cuando uno tiene frio, se pone un suéter, pero es posible que un niño pequeño no piense en hacer esto, o que tenga dificultades para buscarlo y ponerse dicha prenda.  En el otro extremo del espectro de la edad, los adultos mayores, pierden el tejido subcutáneo, lo cual reduce la cantidad de aislamiento que poseen.  La mala circulación contribuye a un incremento en la pérdida y ganancia del calor en cualquiera de los dos medios, frío o calor.  A esto se debe, que las personas mayores con frecuencia usan capas adicionales de ropa.  Los medicamentos que toman las personas mayores también pueden afectar el termostato de sus cuerpos, lo cual los pone en mayor riesgo de tener problemas por el frío o el calor.
  3. Nutrición e hidratación. Se necesitan calorías para que su metabolismo funcione.  Mantenerse bien hidratado proporciona agua como catalizador, para gran parte que dicho metabolismo.  Una disminución en cualquiera de estos factores, agrava ambos, el estrés por calor y por frío.  Las calorías proporcionan combustible para quemar, lo cual crea calor durante el frío y el agua proporciona sudor para la evaporación y para eliminar el calor.  El uso de alcohol puede incrementar la pérdida de líquido y poner al paciente en gran riesgo de tener problemas relacionados con la temperatura.
  4. Condiciones ambientales. Las condiciones ambientales tales como la temperatura del aire, los niveles de humedad y el viento, pueden complicar o mejorar las situaciones ambientales. Todos damos la bienvenida a una brisa fresca cuando hace calor, pero un viento frío en temporada de temperaturas bajas, puede ser incómodo.  Los extremos de las temperaturas y de la humedad, no son necesarios para producir lesiones por frío o por calor; pero debemos tener en cuenta que muchos casos de hipotermia ocurren a temperaturas entre -1 y 10°C.  así como también, la mayoría de los casos por insolación ocurren cuando la temperatura es de 26°C y la humedad del 80%.  Asegúrese de examinar la temperatura ambiental de su paciente.  Los pacientes mayores, pueden reducir la temperatura de la calefacción en invierno u olvidar el uso del aire acondicionado, debido a preocupaciones económicas.  Es posible que algunas personas no abran las ventanas durante una ola de calor debido a que tienen miedo de los ladrones.  Cuando evalúe la condición de su paciente, considere el entorno y si éste está preparado para esa situación.  Esto puede ayudar en sus decisiones de tratamiento y darle una idea de cómo responderá el paciente a sus cuidados.
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