13.4 EVENTO VASCULAR CEREBRAL

13.4 EVENTO VASCULAR CEREBRAL

El evento vascular cerebral o EVC es una interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro, que conduce a la pérdida de la función cerebral.  El evento vascular cerebral es la pérdida de la función cerebral que resulta del EVC, y ocurre cuando parte del flujo sanguíneo al cerebro se suspende bruscamente.  Al faltar el oxígeno las células cerebrales, dejan de funcionar y comienzan a morir; estas células muertas se llaman células infartadas.  En la actualidad la ciencia médica, tiene poco que ofrecer a estas células una vez que mueren.  No obstante, puede tomar varias horas o más, para que ocurra la muerte celular, incluso cuando parece que se presenta una discapacidad grave.

Asimismo, en algunos casos, es posible que la obstrucción sea parcial y un pequeño flujo de sangre aun llegue, hasta el área afectada del cerebro.  Es posible también que esta sangre proporcione suficiente oxígeno como para mantener la vitalidad en las células, pero no lo bastante para dejarlas funcionar de modo adecuado y realizar sus tareas específicas.  Por ejemplo: si las células responsables de controlar el brazo carecen de oxígeno, el paciente será incapaz de mover ese brazo; las células cerebrales desarrollaran una isquemia, o falta de oxígeno, que impide que las células funcionen de manera adecuada; si se reanuda el flujo sanguíneo normal a esa zona del cerebro a tiempo, es probable que el paciente recupere el uso de su brazo.

La interrupción del flujo sanguíneo cerebral puede ser producto de una trombosis, o coágulo en las arterias cerebrales; rotura arterial, o rompimiento de una arteria cerebral, o de una embolia cerebral por aire o grasa, obstrucción de una arteria cerebral causada por un coágulo que se formó en otra parte y se alojó en el cerebro.

Hay dos tipos de principales de EVC: hemorrágico (casi siempre debido a una rotura arterial) e isquémico (debido a embolia o trombosis).  Sus síntomas son los mismos, aunque los sucesos que tienen lugar dentro del cerebro son diferentes.

Tipos de EVC

Evento vascular cerebral hemorrágico

El evento vascular cerebral hemorrágico, constituye cerca del 10% de todos los eventos vasculares cerebrales y el resultado de un sangrado en el interior del encéfalo.  La sangre liberada forma entonces un coágulo, el cual oprime el tejido cerebral junto a éste.  Cuando ese tejido se comprime, la sangre oxigenada no logra entrar en esa zona y las células circundantes comienzan a morir.

Algunos pacientes con hipertensión o tensión arterial alta, no tratada, pueden presentar un evento hemorrágico, por estrés o mediante un esfuerzo excesivo.  Después de padecer hipertensión por muchos años, las paredes de los vasos sanguíneos cerebrales se debilitan y con el tiempo uno de estos vasos pueden romperse y la sangre acumulada en conjunto con el cerebro, van aumentando la presión dentro del cráneo.  Las hemorragias cerebrales, con frecuencia son fatales, aunque el tratamiento adecuado de la hipertensión arterial, puede ayudar a prevenir este daño a largo plazo en los vasos sanguíneos, y reducir así mismo la morbilidad y mortalidad.

Es posible que algunas personas, hayan nacido con una alteración en la morfología arterial, llamada aneurisma, que es una dilatación o abultamiento de la pared de la arteria, debilitándose y adoptando una forma de globo.  Muchos de estos individuos tienen un inicio repentino de un “mal dolor de cabeza”.  Este dolor se debe a la irritación que causa la sangre en el tejido cerebral, después de que el vaso se dilata y se rompe.  Cuando un aneurisma se rompe, la sangre se acumula en un espacio llamado espacio subaracnoideo,   por lo tanto a esta hemorragia cerebral, se le denomina hemorragia subaracnoidea.  Los pacientes con este tipo de EVC, sufren de un dolor de cabeza grave repentino, que típicamente se describe como el peor dolor de cabeza de su vida.  Si el paciente busca atención médica de inmediato, es posible que los cirujanos puedan reparar el aneurisma; no obstante, lo mismo que en otras hemorragias cerebrales, estas son con frecuencia fatales.

Evento vascular cerebral isquémico

Cuando se corta el flujo sanguíneo hacia una parte específica del cerebro, debido a un bloqueo en el interior de un vaso sanguíneo, el resultado es un evento cerebral vascular isquémico.   Esto puede deberse a una trombosis o a una embolia por aire o grasa que bloquea el flujo sanguíneo, lo mismo que con la cardiopatía coronaria, la aterosclerosis en los vasos sanguíneos, es con frecuencia la causa.  La ateroesclerosis es un trastorno en el cual se cumula calcio y colesterol, formando placas en el interior de las paredes de los vasos.  Dicha placa, puede obstruir el flujo sanguíneo e interferir con la capacidad de estos para dilatarse.  Con el tiempo, la ateroesclerosis, puede causar oclusión completa o bloqueo, de una pared arterial.

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En otros casos, una placa ateroesclerótica en la arteria carótida, en el cuello se rompe; se forma un coágulo sanguíneo sobre la grieta en la placa y, en ocasiones, crece lo bastante como para bloquear por completo todo el flujo sanguíneo, a través de esa arteria.  Privadas de oxígeno, las partes del cerebro que suministraba la arteria,  dejan de funcionar; los pacientes con estos eventos vasculares cerebrales isquémicos, presentan síntomas dramáticos, que incluyen la pérdida del movimiento en la parte opuesta del cuerpo.

Incluso si el bloqueo en la arteria no es completo, pequeños trozos de coágulos pueden formar trombos, o desprenderse y viajar por el torrente sanguíneo, hacia partes profundas del cerebro, corazón o pulmones.  Si este trombo termina en el cerebro, se alojará en una rama de un vaso sanguíneo; está trombosis cerebral, bloquea entonces el flujo sanguíneo.

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Dependiendo de la localización del coágulo alojado, el paciente puede presentar una variedad de síntomas, desde ninguno, hasta la parálisis completa, dependiendo de las arterias cerebrales afectadas.

Ataque isquémico transitorio

En algunos pacientes, los procesos normales en el cuerpo desbaratan el coágulo sanguíneo o se presentan espasmos o contracciones de los vasos en el cerebro.  Cuando esto sucede con el flujo sanguíneo se restaura rápidamente, en el área afectada y el paciente recupera el uso de la parte corporal afectada; sin embargo con frecuencia, esto indica que el paciente presenta una condición grave que puede resultar fatal.  Cuando los síntomas del EVC, desaparecen por si solos en menos de 24 horas, el evento se llama isquemia cerebral transitoria ICT.  Algunas veces los llaman micro trombosis cerebrales.

Aunque la mayoría de los pacientes con ICT, se recuperan, cada ICT, es una emergencia, y puede ser un signo de advertencia de que está a punto de ocurrir un derrame cerebral más grande y permanente.  Por esta razón, todos los paciente con nuevas ICT, deben ser evaluados por un médico, para determinar si pueden tomarse medidas preventivas.

Signos y síntomas del EVC

Problemas en el hemisferio izquierdo

Si se ve afectado el hemisferio cerebral izquierdo, es posible que el paciente pueda presentar un trastorno del habla llamado afasia, que es la incapacidad de producir y comprender el habla.  Los problemas de este tipo pueden variar de manera extensa, algunos pacientes tendrán problemas para comprender el habla pero se expresan con claridad, esta afección se denomina afasia receptiva.  Puede detectar este problema si pregunta al paciente algo como “¿Qué día es hoy”? y en respuesta el paciente con afasia podría decir: “verde”.  El habla es clara pero no tiene sentido.  Otros pacientes serán capaces de comprender la pregunta pero no podrán producir los sonidos adecuados para responder.  Solo surgirán gruñidos u otros sonidos incomprensibles, estos pacientes padecen de afasia expresiva.  Los derrames cerebrales que afectan el lado izquierdo del cerebro, también pueden ocasionar parálisis del lado derecho del cuerpo.

Problemas del hemisferio derecho

Si el hemisferio cerebral derecho no recibe suficiente sangre, los pacientes tendrán problemas para mover los músculos del lado izquierdo del cuerpo; por lo general, comprenderán el lenguaje y serán capaces de hablar, pero es probable que no se comprendan sus palabras porque arrastraran la lengua.  Este problema se llama disartria.

Resulta interesante saber, que los pacientes con EVC en el hemisferio derecho, no están conscientes por completo del problema.  Si les pide que levanten su brazo izquierdo, y no logran hacerlo, levantarán el brazo derecho en su lugar.  Parecen haber olvidado que su brazo izquierdo existe.  Este síntoma se denomina apraxia.  Los pacientes con un problema que afecte el parte posterior del cerebro pueden perder ciertas partes de su visión.  En general esto es difícil de detectar en campo, debido a la capacidad del paciente para compensar la visión sin esfuerzo consciente.  No obstante, deberá estar consciente de esta eventualidad, intente sentarse o estar de pie en el lado “bueno” del paciente, porque es posible que el paciente no logre ver las cosas del lado “malo”.

El problema de la apraxia hace que muchos pacientes que presentan grandes EVC, se retrasen para buscar ayuda.  Es posible que estos eventos no sean dolorosos; en consecuencia, puede suceder que un paciente no se dé cuenta que hay un problema, hasta que un familiar o amigo señala que parte del cuerpo del paciente no trabaja en forma correcta.

Sangrado cerebral

Los pacientes que presentan sangrado en el cerebro, conocido también como hemorragia cerebral, pueden presentar tensión arterial muy alta o aneurismas cerebrales.  Con frecuencia la tensión arterial alta es la causa del sangrado, pero muchas veces es una respuesta al mismo: el cerebro eleva la tensión arterial en un intento por llevar más oxígeno a sus partes lesionadas por la hinchazón o edema.  Con mucha frecuencia, la tensión arterial regresa a la normalidad o puede caer en gran medida por sí sola.

Otras afecciones del EVC

Los tres padecimientos a continuación pueden parecer un derrame cerebral:

  • Hipoglucemia
  • Un estado postictal o periodo de una convulsión que dirá entre 5 y 30 minutos, caracterizado por respiraciones trabajosas y cierto grado de EMA.
  • Sangrado subdural o epidural o acumulación de sangre dentro del cráneo que oprime el cerebro.

Dado que se requiere tanto de oxigeno como de glucosa para el metabolismo cerebral, un paciente con hipoglucemia puede parecer un paciente con EVC.  Con una buena evaluación del paciente, deberá averiguar si este es diabético y toma insulina u otro fármaco reductor de la glucosa.

Un paciente que sufrió una convulsión puede parecer un paciente que está sufriendo un EVC.  Esto con frecuencia se denomina como el estado postictal, no obstante, en la mayoría de los casos, un paciente con una convulsión se recupera con rapidez en minutos.

Los sangrados subdural y epidural, por lo general ocurren como resultado de un traumatismo.  La dura madre es un recubrimiento como cuero que envuelve al cerebro, junto al cráneo.  Una fractura cerca de las sienes, puede hacer que una arteria (meníngea media) sangre sobre la dura madre, lo cual causa presión al cerebro.

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El inicio de este sangrado epidural por lo general es muy rápido, después de la lesión y el diagnostico debe hacerse de forma rápida, o el paciente fallecerá.  En otros casos, las venas justo debajo de la dura madre, pueden romperse y sangrar, esto se denomina como sangrado subdural.

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El inicio ocurre más despacio,   en ocasiones durante un periodo de varios días o meses.

El inicio de signos y síntomas de tipo EVC, puede ser sutil; es posible que el paciente ni siquiera recuerde de la lesión original.

Evaluación inicial

Impresión general

Revise el ABC del paciente y atienda los problemas inmediatos.  Los problemas con el ABC se encuentran en un inicio, preguntando al paciente: “¿Qué le pasa? O “¿en qué le podemos ayudar”?.  La queja principal le guiará hacia lo que más le preocupa al paciente.  Para aquellos que están sufriendo un derrame cerebral, la queja principal, puede ser muy variable y suele incluir confusión, dificultad para hablar o falta de respuesta.  Determinar el nivel de conciencia del paciente debe ser lo primero en la lista de acciones de evaluación para cualquiera con un EMA.  La capacidad de respuesta de los pacientes que no están despiertos ni alerta debe determinarse con rapidez por medio de la escala AVDA.

Evaluación en la escena

Los eventos vasculares cerebrales, se presentan de diferentes maneras.  Los despachadores de la central no están capacitados para diagnosticar problemas particulares, sino para reconocer un conjunto de condiciones específicas.  Dado que el derrame cerebral puede presentarse de muchas maneras, los signos y síntomas pueden confundirse con facilidad con otros padecimientos, en especial cuando son escuchados por teléfono.  Tenga en cuenta la información que la central le proporciona, pero también considere otras posibilidades como traumatismos y otras afecciones que pueden parecerse un EVC.  Por ejemplo: tanto la hipoglucemia asociada con la diabetes, como las convulsiones debidas a otras causas, pueden presentarse con síntomas similares a los de un EVC.  Si esta llamada hubiese descrito a pacientes múltiples, sería más probable que el incidente implica traumatismos o materiales peligrosos en lugar de una enfermedad.

No se distraiga con la gravedad de la situación, ni con los familiares asustados que deseen que se apresure.  Determine primero si hay amenazas para su seguridad y siga las precauciones de ASC.  La mayoría de las llamadas que involucran un EMA, requieren respaldo o intervención del SVA, si está disponible.  Pida ayuda en forma oportuna.

Evaluación inicial

Impresión general

Revise el ABC del paciente y atienda los problemas inmediatos.  Los problemas con el ABC se encuentran en un inicio, preguntando al paciente: “¿Qué le pasa? O “¿en qué le podemos ayudar”?.  La queja principal le guiará hacia lo que más le preocupa al paciente.  Para aquellos que están sufriendo un derrame cerebral, la queja principal, puede ser muy variable y suele incluir confusión, dificultad para hablar o falta de respuesta.  Determinar el nivel de conciencia del paciente debe ser lo primero en la lista de acciones de evaluación para cualquiera con un EMA.  La capacidad de respuesta de los pacientes que no están despiertos ni alerta debe determinarse con rapidez por medio de la escala AVDA.

Vía aérea y respiración

Los EVC, afectan de muchas formas el funcionamiento del organismo, es posible que los pacientes tengan dificultad para deglutir y que estén en riesgo de asfixiarse con su propia saliva.  Evalúe la vía aérea de un paciente que no responde, para asegurarse de que es patente y que permanecerá así.

Si el paciente requiere asistencia para mantener la vía aérea permeable, considere una cánula orofaríngea o nasofaríngea, con base en el estado de conciencia y la presencia del reflejo nauseoso.  Suministre succión y coloque al paciente en la posición de recuperación, para impedir que las secreciones entren en la vía aérea, succione según se requiera.

Aunque es posible que en las primeras fases de su evaluación inicial, no tenga suficiente información para identificar la causa exacta del EMA, deberá evaluar la respiración del paciente: ¿Esta la frecuencia respiratoria dentro del rango o parámetros normales?, ¿está usando los músculos accesorios para respirar?  Al llevar a cabo la evaluación inicial, administre oxígeno suplementario.  Si es necesario, proporcione ventilaciones asistidas.

Circulación

Su evaluación de la circulación del paciente, debe iniciarse con la revisión del pulso, especialmente si el paciente no responde.  Si no encuentra el pulso, comience de inmediato con el RCP y conecte un DAE.  Si el paciente responde, determine si el pulso es rápido o lento, débil o fuerte.  ¿Está en choque e paciente?  La administración de oxígeno es útil para limitar los efectos de la hipoperfusión hacia el cerebro.  Tenga cuidado de no elevar en forma agresiva los brazos o piernas de un paciente para tratar el choque.  Esto incrementa la sangre en el cerebro y puede agravar la hemorragia.

Conozca y siga su protocolo local.  Evalúe al paciente con rapidez respecto a sangrado interno, con base a la queja principal.  Es poco probable que su paciente haya sufrido un traumatismo, pero aun así, debe considerar la posibilidad y evaluar de modo apropiado.

Decisión de transporte

Hay evidencia controversial acerca de que las nuevas terapias, como los trombolíticos o disolventes de coágulos, pueden revertir los síntomas del EVC, e incluso detener el evento si se administran de una años horas después del inicio de los síntomas.  Es posible que estas terapias no funcionen para todos los pacientes y tampoco pueden administrarse a los pacientes de EVC, con sangrado o hemorrágicos; dado que el personal hospitalario tomará estas decisiones de tratamiento continuo, deberá proceder bajo la suposición de que aún puede salvar una aérea del cerebro.  Entre más pronto inicie el tratamiento, mejor será el pronóstico para el paciente.

Este en la escena el menor tiempo posible, recuerde que el EVC, es una emergencia.  Puede haber tratamiento disponible para el paciente en el hospital y un transporte rápido es esencial para maximizar las posibilidades de recuperación, coloque al paciente de medio lado, con el lado paralizado hacia abajo, y protegido con buena amortiguación o acolchonamiento, esto le ayudará a prevenir la aspiración de secreciones en pacientes que no pueden deglutir bien y a proteger la supina izquierda; la cabeza del paciente deberá elevarse 15 cm, para maximizar el drenaje de las secreciones.  Las extremidades paralizadas del paciente requerirán protección.  Recuerde que el paciente no puede moverse si un brazo o una mano quedan atrapados en la puerta mientras lo transporta. Empaque bien al paciente, cálmelo y dele seguridad durante el transporte.

Historial y examen físico enfocados

Una vez que haya concluido su evaluación inicial y atendida las amenazas existentes, proceda al siguiente paso en el proceso de evaluación del paciente.

Si el paciente no responde, inicie con un examen físico y rápido y luego obtenga los signos vitales iniciales y el historial SAMPLE.  El orden de los pasos en el proceso de evaluación es diferente para un paciente que no responde.  Una situación a cual los pacientes no responden como resultado de un EMA, es mucho más grave que cuando los pacientes están alerta pero confusos.

Buscar explicaciones con rapidez como trauma, marbete de enfermedad, marcas de huellas, para su EMA, puede ayudar a identificar la causa y por lo tanto, guiarle hacia un tratamiento  apropiado con mayor rapidez; cuando su examen físico este completo, siga adelante para obtener los signos vitales y el historial del paciente.

En un paciente médico que responde, comience con el historial SAMPLE, preste especial atención a cualquier información que pueda explicar un EMA.  Realice un examen neurológico como el examen físico enfocado, y obtenga los signos vitales iniciales del paciente.

Historial SAMPLE

Si el paciente respira y responde, obtenga un historial SAMPLE.  Tambien intente hablar con parientes y amigos que puedan explicar los sucesos que condujeron al EMA.  Recuerde que el tiempo es crítico y haga un esfuerzo especial para determinar el último instante exacto en que el paciente parecía encontrarse en estado normal.  Esto ayudará a los médicos en el departamento de urgencias a comprender si es seguro iniciar ciertos tratamientos, que deben aplicarse dentro de las primeras horas después del inicio de los síntomas.  Es posible que usted sea la única persona del equipo médico de urgencias que tenga la oportunidad de hablar con los testigos presenciales, para obtener esta información crítica.  Muchas veces es posible que solo logre averiguar que el paciente parecía normal cuando se retiró a dormir la noche anterior.  Observe que en tales casos, la hora en la que el paciente parecía estar en estado normal por última vez, fue a la hora de dormir, no cuando despertó con los síntomas.  Reúna o haga una lista de todos los medicamentos que el paciente haya tomado.  Cuando sea posible, debe determinar las alergias y la última ingesta oral del paciente.  Esta información puede resultar de utilidad si el paciente requiere cirugía para la hemorragia cerebral.

Aunque un paciente que sufrió de un EVC, puede parecer estar inconsciente o ser incapaz de hablar, es posible que éste aún pueda escuchar y comprender lo que sucede.  En consecuencia, evite todo tipo de comentarios innecesarios o inadecuados.  Intente comunicarse con el paciente buscando un indicio que este puede comprenderlo, como una mirada, movimiento o presión de la mano, un esfuerzo por hablar o asentir con la cabeza.  Establecer una comunicación efectiva, puede ayudarle a calmar al paciente y reduce el temor que acompaña la incapacidad de comunicarse.  Intente tener en mente que el paciente acaba de sufrir un evento potencialmente mortal y que la ansiedad, frustración y vergüenza, pueden inhibir la comunicación con usted.

Examen físico enfocado en paciente que responde

En este examen debe realizar por lo menos tres pruebas claves en pacientes de los que se sospecha la presencia de un derrame cerebral: evalúe el habla, los movimientos faciales y el movimiento de los brazos.  Si cualquiera de estos tres es normal, es posible que el paciente este sufriendo un derrame cerebral.

Muchos SMU, utilizan la escala de EVC de Cincinnati, la cual evalúa el habla, la asimetría facial y la movilidad de los brazos, este examen entero es:

ESCALA  DE EVC DE CINCINNATI
PRUEBA NORMAL ANORMAL
Paresia cerebral: Pida al paciente que muestre los dientes o sonría Ambos lados de la cara se mueven Un lado de la cara no se mueve tan bien como el otro.
Debilidad en los brazos: pida al paciente que cierre los ojos, extienda los brazos al frente con las palmas hacia arriba. Ambos brazos se mueven de igual manera, o ambos brazos no se mueven. Un brazo no se mueve o un brazo desciende más lento que el otro.
Habla: pida al paciente que diga “el cielo es azul en Cincinnati” El paciente usa las palabras correctas con claridad El paciente parece tener la lengua pastosa, emplea palabras inadecuadas o no logra hablar

Para valorar el habla, bastará con pedir al paciente, que repita una frase como “el cielo es azul en Cincinnati”.  Si el paciente puede hacer esto de forma correcta, sabrá que puede hacer ambas cosas, tanto comprender cómo hablar.  Si el paciente no logra repetir la frase, el problema puede estar en una de las dos funciones: comprender o hablar.  Para evaluar el movimiento facial, pida al paciente que muestre sus dientes o sus encías, si carece de estos.  Observe si ambos lados de la cara alrededor de la boca se mueven de igual forma.  Si solo un lado se mueve bien, sabrá que algo está mal con el control de los músculos del otro lado.

Para evaluar el movimiento de los brazos, pida al paciente que los extienda frente a su cuerpo, con las palmas de las manos, mirando al cielo, con los ojos cerrados y sin moverse.  Observe durante los siguientes 10 segundos, las manos del paciente.  Si ve que un lado se desplaza hacia el suelo, sabrá, que este lado está débil, si ambos brazos se mantienen arriba y no se mueven, sabrá que ambos lados del cerebro funcionan.

Si ambos brazos se mueven hacia el suelo, en realidad no habrá obtenido ninguna información.  Quizás el paciente no entendió sus instrucciones, intente hacer de nuevo la prueba de los brazos, pero esta vez coloque usted mismo los brazos del paciente en la posición adecuada.  Otra posibilidad a considerar es que el paciente tenga un problema no relacionado con un EVC.  Es probable que esta sea la respuesta, si ambos lados del cerebro no funcionan de manera apropiada.

Todos los pacientes, víctimas de un EMA, incluidos aquellos que posiblemente hayan sufrido un EVC, también deben someterse a una escala Glasgow del coma o EGC:

ESCALA GLASGOW DEL COMA
Apertura ocular Mejor respuesta verbal Mejor respuesta motora
Espontánea                     4 Conversación orientada      5 Obedece órdenes          6
En respuesta al hablar    3 Conversación confusa         4 Localiza el dolor            5
En respuesta al dolor       2 Palabras inapropiadas         3 Se retrae con el dolor   4
Ninguna                          1 Sonidos incomprensibles     2 Flexión anormal             3
Ninguna                               1 Extensión anormal         2
Ninguna                          1
Puntuación : de 14 a 15 = confusión leve

Puntuación: de 11 a 13 = disfunción moderada a grave

Puntuación: de 10 o menos = disfunción grave

Signos vitales iniciales

El último paso del historial y del examen físico enfocado, es obtener un conjunto inicial de signos vitales, esto será importante para compararlo con los signos vitales obtenidos en la evaluación continua.  Durante las situaciones graves, la cantidad de presión debida al sangrado en el cerebro puede hacer más lento el pulso y provocar que la respiración sea errática.  La tensión arterial por lo general es alta para compensar la mala perfusión cerebral.  Los cambios en el tamaño, la reactividad y simetría de las pupilas, serán poco comunes, pero cuando están presentes indican un sangrado grave y presión sobre el cerebro.

Intervenciones

La causa del EMA, de muchos pacientes puede ser desconocida, incluso después de la llegada al hospital.  Esto complica la atención definitiva en el medio prehospitalario.  La mayoría de sus intervenciones se basarán en los resultados de la evaluación.  Por ejemplo, si el nivel de glucosa sanguínea es bajo y existe sudoración “fría” abundante, puede administrar glucosa de acuerdo con el protocolo, o si un paciente no responde, quizás necesite colocarlo en la posición de recuperación para proteger la vía aérea.  Su mejor tratamiento, en estas situaciones es efectuar una evaluación a conciencia y mantener los ABC.  Administre oxígeno de alto flujo a través de una mascarilla no recirculante o por tectónica de paso a gas.

Examen físico detallado

Deberá efectuarse un examen detallado concienzudo siempre y cuando el tiempo y las condiciones lo permitan.  El examen físico detallado incluye inspección, palpaciones y auscultaciones para identificar DCAP-BLS-TIC, en todas las áreas del cuerpo; dado que este examen es minucioso y toma tiempo, no se realiza con frecuencia cuando se requiere de atención para tratar de manera continua el ABC.  Debe hacerse todo el esfuerzo necesario para completar este examen, en especial cuando los pacientes no responden y son incapaces de indicar sus síntomas.  Sin un examen físico detallado, los problemas sutiles u ocultos pueden pasar desapercibidos.  Debido a la sensibilidad, al tiempo de las opciones de tratamiento, esto por lo general se lleva a cabo durante el transporte al hospital.  No retrase el transporte para realizar esto en la escena.

Evaluación continua

Esta debe concentrarse en tres objetivos principales: reevaluación de los ABC, intervenciones y signos vitales.  Los pacientes que han sufrido un EVC, pueden perder la vía aérea o dejar de respirar sin advertencia.  Es posible que sean necesarias múltiples intervenciones, para estos pacientes.  La eficacia de adjuntos de las vías aéreas, ventilaciones de presión positiva y otros tratamientos, solo puede determinarse a través de la observación inmediata y continúa después de proporcionar la intervención.  Si algo no funciona, pruebe otra cosa.

Ya ha establecido sus signos vitales iniciales en su evaluación, lo mismo que una puntuación en la escala Glasgow del coma.  Ahora es tiempo de comparar la información inicial con la actualizada.  Cualquier cambio puede indicar si el tratamiento es eficaz.  Observe con cuidado si hay cambios en el pulso, la tensión arterial, las respiraciones y la puntuación del ECG.

Comunicación y documentación

Después de iniciar el transporte deberá lo más pronto posible, basarse en la información que haya obtenido.  Notifique al personal del centro hospitalario que los recibirá, que lleva a un paciente con posible EVC, de modo que dicho personal, pueda prepararse para evaluar y tratar al paciente sin terrazos.  Asegúrese de incluir la hora en que se vio al paciente en estado normal por última vez, los resultados de su examen neurológico y la hora en que espera llegar al hospital.

Una de las piezas clave de información para documentar, es la hora de inicio de los signos y síntomas del paciente.  Si el diagnóstico del médico es de evento vascular cerebral isquémico, el tiempo de inicio de los síntomas es crítico para determinar si el paciente es candidato para tratamiento con fármacos que disuelven los coágulos.  También es importante documentar los resultados de la escala Glasgow del coma, junto con cualquier cambio observado durante la reevaluación.  Documente el manejo de vía aérea y las intervenciones efectuadas, incluida la posición en la cual se colocó el paciente.

Atención definitiva para el paciente que ha tenido un EVC

Para la mayoría de los pacientes de los que se sospecha un evento vascular cerebral, los médicos del departamento de urgencias, necesitan determinar si hay sangrado en el cerebro.  Si no lo hay, es posible que la persona sea candidata para recibir medicamentos que ayuden a romper el coágulo sanguíneo o ayudar a las células cerebrales a sobrevivir con la reducción en la cantidad de oxígeno.  La única manera confiable de saber si hay sangrado es con un tipo especial de estudio denominado tomografía computada o TC.  Por lo general es fácil ver la sangre en el rastreo del TC.

No todos los hospitales cuentan con un estudio de TC.  En algunos lugares no se dispone de él las 24 horas del día y en otros, no existe disponibilidad de personal para su manejo.  Es por ello que resulta de vital importancia que reconozca los signos y síntomas del EVC.  Si el personal del departamento de urgencias sabe que está transportando a un paciente con un posible EVC, es posible que puedan llamar al técnico del TC antes incluso de su llegada, o quizás decidan retrasar el rastreo de TC de otro paciente que presente un problema menos crítico.  Tenga en cuenta que la mayoría de los tratamientos, deben iniciarse lo más pronto posible.  Poca utilidad tienen los tratamientos específicos, cuando se inician en más de tres a seis horas después de iniciado el evento vascular cerebral.  Incluso si han pasado tres horas, la rápida acción es esencial.  Algunos SMU, designan hospitales específicos para los pacientes de este padecimiento.  Tales instituciones cuentan con técnicos de escaneo TC, radiólogos y neurocirujanos que están de guardia las 24 horas.

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