12.3 COMPROMISO CARDIACO

12.3 COMPROMISO CARDIACO

El dolor o la molestia en el tórax relacionados con el corazón, por lo general se derivan de una afección llamada isquemia o insuficiencia de oxígeno.  Si hay un bloqueo parcial o total del flujo sanguíneo en las arterias coronarias, el tejido cardíaco no recibe suficiente riego sanguíneo y por lo tanto tampoco recibe suficiente oxígeno ni nutrientes.

El tejido pronto comienza a sufrir por falta de irrigación y, si el flujo de sangre no se restaura, el tejido muere finalmente, entonces, la enfermedad cardiaca isquémica, implica una reducción en el flujo sanguíneo a una o más porciones del musculo cardiaco.

Aterosclerosis

Con gran frecuencia, el bajo flujo sanguíneo hacia el tejido cardiaco es consecuencia de la aterosclerosis en las arterias coronarias.  La aterosclerosis es un trastorno en el cual el calcio y un material graso, llamado colesterol, se acumulan y forman una placa dentro de la pared de los vasos sanguíneos, obstruyendo el flujo e interfiriendo con su capacidad de dilatarse o contraerse.

12-8055

Con el tiempo la aterosclerosis puede incluso causar oclusión o bloqueo completo de una arteria coronaria.  La aterosclerosis por lo general, también afecta a otras arterias del cuerpo.

El problema se inicia cuando el primer depósito de colesterol se forma al interior de la arteria.  Esto puede suceder durante la adolescencia.  A medida que una persona envejece, se deposita más de este material graso; la luz o el diámetro interior de la arteria disminuye.  A medida que crecen los depósitos de colesterol, también se pueden formar depósitos de calcio.  La pared interna de la arteria, que es por lo general lisa y elástica, con estas placas ateroscleróticas, se vuelve rugosa y quebradiza.  El daño a las arterias coronarias, puede volverse tan extenso que estas, no logran soportar un incremento en el flujo sanguíneo en los momentos de mayor ansiedad.

Por razones que aún no se comprenden del todo, una placa quebradiza en ocasiones desarrolla una grieta, lo cual expone el interior de la pared ateroesclerótica; al actuar como un vaso sanguíneo rasgado, el borde rugoso de la grieta, activa el sistema de coagulación, de la misma manera que sucede cuando una lesión causa sangrado.

No obstante, en esta situación, el coágulo sanguíneo resultante bloquea parcial o completamente la luz de la arteria.  Los tejidos que se encuentran después de la parte bloqueada por el coágulo, sufrirán por disminución de su irrigación y por lo tanto de oxígeno.  Si el flujo sanguíneo se reanuda en un tiempo corto, los tejidos isquémicos se recuperarán, sin embargo, si pasa demasiado tiempo sin que se reanude el flujo sanguíneo, los tejidos morirán.  Esta secuencia de sucesos se conoce como un infarto agudo al miocardio IAM, es un ataque clásico del corazón.

12-8056

Infarto significa muerte del tejido.  La misma secuencia también puede causar la muerte celular en otros órganos como el cerebro.  La muerte del musculo cardiaco puede conducir a una disminución grave para bombear de la capacidad del corazón a un paro cardiaco.

A nivel mundial, la cardiopatía puede llegar a ser una de las causas mayores de muerte, tanto en hombres como en mujeres.  La incidencia máxima de enfermedad cardiaca ocurre entre las edades de 40 a 70 años, pero también puede afectar a adolescentes o personas de 90 años.  Debe mantenerse la alerta ante la posibilidad de que, aunque sea menos probable, una persona de 26 años, con dolor precordial pueda, de hecho, presentar un ataque cardiaco, en especial si presenta un riesgo mayor del acostumbrado.

Los factores que ponen a las personas en mayor riesgo de infarto de miocardio se denominan factores de riesgo.   Principales factores modificables son el tabaquismo, la tensión arterial elevada, niveles altos de colesterol, nivel elevado de glucosa en sangre (diabetes), falta de ejercicio y estrés.  Los factores de riesgo mayor que no pueden modificarse son: la edad, antecedentes familiares de cardiopatía coronaria aterosclerótica y sexo masculino.

Angina de pecho

El dolor torácico no siempre significa que la persona está sufriendo un IAM.  Cuando los tejidos cardiacos no reciben suficiente oxígeno durante un periodo breve, el dolor se denomina angina de pecho, angina o angor.  Aunque la angina puede resultar de un espasmo arterial, casi siempre es un síntoma de cardiopatía coronaria aterosclerótica.  La angina ocurre cuando la demanda de oxigeno del corazón excede a su aporte, casi siempre durante periodos de estrés físico o emocional cuando el corazón aumenta su trabajo.  Una gran comida o el temor repentino también pueden desatar un ataque.  Cuando el incremento en la demanda de oxígeno se desaparece, por ejemplo en una persona que deja de ejercitarse, es típico que el dolor desaparezca.

El dolor anginoso se describe típicamente como una presión o aplastamiento en la región precordial, o “como si alguien se posara sobre mi pecho”.  Por lo general se siente en la parte central de este, debajo del esternón.  Sin embargo, puede irradiarse hacia la mandíbula, brazos (con frecuencia el brazo izquierdo), espalda media o epigastrio (la región media superior del abdomen).  El dolor por lo general dura de 3 a 8 minutos, rara vez más de 15.  Puede asociarse con disnea, náuseas o diaforesis.  Desaparece tan pronto ponemos al paciente en reposo, le damos oxígeno suplementario o le administramos nitroglicerina, los cuales siempre incrementan la provisión de oxígeno hacia el corazón.

Aunque la angina de pecho es aterradora, no significa que las células del corazón están muriendo, no condice por lo general a la muerte ni al daño cardíaco permanente.  No obstante, es una advertencia que ambos, usted y su paciente, deben tomar en serio; incluso con la angina, dado que la provisión de sangre hacia el corazón disminuye, el sistema eléctrico de este puede verse comprometido y la persona se encontrara en riesgo de problemas significativos del ritmo cardiaco.

La angina puede clasificarse en “estable” e “inestable”.  La angina estable se caracteriza por un dolor torácico de origen coronario, que se presenta como respuesta a una cantidad cada vez menor de ejercicio o menos estímulos de los que por lo general se requieren para producir angina.  Si esta no se trata, con frecuencia puede conducir al infarto agudo al miocardio.  La angina estable se caracteriza por dolor precordial de origen coronario que se alivia o mejora con cosas que por lo general que el paciente ya identifica, como reposo, o tomar nitroglicerina.

El SMU por lo general se involucra, cuando la angina estable se vuelve inestable, como es el caso de un paciente cuyo dolor mejoraba con el reposo y una tableta de nitroglicerina, pero al no disminuir toma tres tabletas de nitroglicerina sin observarse cambios.  Tenga en mente que puede ser muy difícil, incluso para los médicos en los hospitales, distinguir entre el dolor de angina y el de infarto agudo al miocardio.  Por lo tanto, siempre deberá tratar a los pacientes que presentan dolor torácico como si tuvieran un infarto agudo al miocardio.

Ataque cardiaco

Como se ha visto el dolor en el IAM, señala la muerte celular en el área del corazón donde está obstruido el flujo sanguíneo.  Una vez que mueren, las células no pueden recuperarse.  En lugar de ello se convertirán con el tiempo en tejido cicatrizal y constituirán una carga para el corazón al latir.  A esto se debe que sea tan importante la atención oportuna cuando se trata de un ataque cardiaco.  Entre más pronto pueda eliminarse un bloqueo, morirá un menor cantidad de células.

Cerca de 30 minutos después de que se corta el flujo sanguíneo, algunas células del musculo cardiaco comienzan a morir.  Después de dos horas, cerca de la mitad de las células en el área, pueden estar muertas; en la mayoría de los casos después de 4 a 6 horas, más del 90% estará muerto.  Sin embargo, en muchos casos abrir la arteria coronaria ya sea con medicamentos “que rompan el coágulo” (trombolíticos) o angioplastia (apertura mecánica de la arteria) pueden evitar el daño del musculo cardiaco si se hace dentro de la primera hora después del inicio de los síntomas.  Por lo tanto, son esenciales el tratamiento inmediato y el traslado a la sala de urgencias.

Un IAM tiene mayor probabilidad de ocurrir en el ventrículo izquierdo, que es el de mayor tamaño y sus paredes son más gruesas, por lo que requiere de más sangre y oxígeno, que en el ventrículo derecho.

Signos y síntomas de un ataque cardiaco

Un paciente con ataque cardiaco puede presentar cualquiera de los siguientes signos y síntomas:

  • Inicio repentino de debilidad, náuseas y sudoración sin causa evidente.
  • Dolor / molestia / presión en el tórax que con frecuencia es aplastante u opresivo y que no cambia con cada respiración.
  • Dolor / molestia / presión en la mandíbula, brazos, espalda, abdomen o cuello.
  • Arritmia repentina con síncope (desmayo).
  • Falta de aire o disnea.
  • Edema pulmonar
  • Muerte súbita.

El dolor de un ataque cardiaco

El dolor de un IAM se puede diferenciar del dolor de angina de pecho en tres formas:

  • Puede o no estar causado por un esfuerzo excesivo, pero puede ocurrir en cualquier momento; en ocasiones, en ocasiones cuando la persona está sentada tranquilamente o durmiendo.
  • No se resuelve en unos minutos, sino que puede durar entre 30 minutos y varias horas.
  • Puede o no aliviarse con reposo o nitroglicerina.

Observe que no todos los pacientes que presentan un IAM sufren de dolor o lo reconocen cuando ocurren.  De hecho, cerca de un tercio de los pacientes, nunca buscan atención médica; esto puede atribuirse en gran parte al hecho de que las personas temen morir y no desean enfrentar la posibilidad de que sus síntomas pueden ser graves (negación cardiaca).  Es probable que los hombres adultos-jóvenes, en particular, minimicen sus síntomas, no obstante, algunos pacientes, sobre todo las mujeres mayores, o aquellos con diabetes, no presentan dolor durante el IAM, sino que sufren de otros trastornos comunes asociados con la isquemia.  Otros pueden sentir solo una molestia leve y llamarla “indigestión”.  No es raro encontrar que la única queja, en especial en mujeres mayores sea la fatiga.

Por lo tanto, cuando le llamen a una escena donde la queja principal sea dolor torácico, realice una evaluación minuciosa, sin importar lo que le diga el paciente.  Cualquier queja de molestias en el tórax es un asunto grave.  De hecho, lo mejor que puede hacer, es asumir lo peor.

Señales físicas del IAM y compromiso cardiaco

Las señales físicas de un IAM, varían de acuerdo con la extensión y gravedad del daño en el musculo cardiaco.  Son comunes las siguientes:

  • Pulso. Por lo general la velocidad del pulso aumenta como respuesta normal al dolor, al estrés, al temor o a una lesión real en el miocardio. Dado que las arritmias son comunes en el IAM, es posible que detecte una irregularidad en el pulso.
  • Tensión arterial. Esta puede caer como resultado de una disminución del rendimiento cardiaco y la reducción de la capacidad del ventrículo izquierdo para bombear. No obstante, la mayoría de los pacientes con IAM, tendrán una tensión arterial normal o más probablemente, una tensión arterial elevada.
  • Respiración. Las respiraciones por lo general son normales a menos que el paciente tenga insuficiencia cardiaca congestiva. En ese caso, las respiraciones pueden volverse rápidas y con dificultad.
  • Apariencia general. El paciente con frecuencia parece asustado. Puede tener náuseas, vómito y sudoración fría, es común que la piel tenga un aspecto cenizo debido al mal funcionamiento cardíaco y a la pérdida de perfusión, o flujo de sangre a los tejidos.  En ocasiones, la piel tendrá una coloración gris-azul, llamada cianosis; este es el resultado de la mala oxigenación de la sangre circulante.
  • Estado mental. Los pacientes con IAM en ocasiones presentan una sensación de muerte inminente. Si un paciente le dice: “creo que voy a morir”, preste mucha atención.

Consecuencias del ataque cardíaco

El ataque cardíaco puede tener tres consecuencias graves:

  • Muerte súbita
  • Choque cardiogénico
  • Insuficiencia cardiaca congestiva

Muerte súbita

Cerca del 40 % de los pacientes con IAM, no llegara al hospital.  La muerte súbita es por lo general el resultado del paro cardiaco, en el cual el corazón no logra generar un flujo de sangre efectiva.  Aunque no es posible sentir el pulso en alguien que presenta paro cardiaco, es posible que el corazón aún se contraiga, aunque de manera errática.  El corazón está usando energía sin bombear.  Tal anormalidad del ritmo cardiaco es una arritmia ventricular, conocida como fibrilación ventricular.

Una diversidad de otras arritmias letales y no letales, pueden seguir al IAM por lo general dentro de la primera hora.  En la mayoría de los casos, ocurren contracciones ventriculares prematuras CVP o contracciones adicionales en el ventrículo dañado.  Las CVP, por si mismas puede ser inofensivas y son comunes entre personas sanas tanto como en las enfermas.  Otras arritmias pueden ser mucho más peligrosas, incluyendo las siguientes:

12-11057

  • Taquicardia. Latidos rápidos del corazón, 100 o más de 100 latidos por min.
  • Bradicardia. Latidos inusualmente lentos del corazón, 60 o menos latidos por min.
  • Taquicardia ventricular TV. Ritmo cardiaco rápido, por lo general a una frecuencia de 150 a 200 latidos / min. La actividad eléctrica se inicia en el ventrículo en lugar de la aurícula, este ritmo por lo general no permite el tiempo adecuado entre cada latido para que el ventrículo izquierdo se llene con sangre.  En consecuencia, la tensión arterial del paciente puede disminuir y es posible que pierda el pulso por completo.  Así mismo, el paciente puede sentirse débil o aturdido o incluso puede quedar inconsciente.  En algunos casos el dolor torácico existente, puede empeorar o puede aparecer un dolor que no estaba ahí antes de que se iniciara la arritmia.  La mayoría de los casos de TV, serán sostenidos y pueden deteriorarse para producir una fibrilación ventricular.
  • Fibrilación ventricular. Contracción desorganizada e ineficaz de los ventrículos. No se bombea sangre en el cuerpo y el paciente por lo general pierde la conciencia en segundos.  La única manera de tratar esta arritmia es desfibrilar el corazón.
  • Desfibrilar. Significa aplicarle una descarga al corazón, con una corriente eléctrica especializada, en un intento por detener la contracción caótica y desorganizada de las células del miocardio y permitirles iniciar de nuevo en forma sincronizada, para restaurar el latido rítmico normal. La desfibrilación tiene gran éxito en términos de salvar vidas, si se aplica dentro de los primeros minutos del paro súbito.  Si no hay un desfibrilador disponible de inmediato, debe iniciarse la RCP hasta que llegue un desfibrilador.  Incluso si la RCP se inicia justo en el momento del colapso, las posibilidades de supervivencia disminuyen un 10% cada minuto, hasta que se logra la desfibrilación.

Si no se corrige la taquicardia ventricular inestable o la fibrilación ventricular, con el tiempo a la asistolia, que es la ausencia de toda actividad eléctrica en el corazón.  Sin la RCP, esto puede ocurrir en minutos, dado que refleja un largo periodo de isquemia; casi todos los pacientes que se encuentren en asistolia morirán.

Choque cardiogénico

El choque es un concepto simple, pero muy pocas personas sin capacitación médica lo entienden en verdad.  Por esa razón tendremos el capítulo 23 dedicado al análisis del choque.

El estudio del choque en este capítulo se limita a aquel asociado con problemas cardíacos; sin embargo, muchos otros problemas médicos también pueden causar choque.

Para nosotros como TEM-TUM-TES, el choque también es un concepto crítico.  Está presente cuando los tejidos del cuerpo no obtienen suficiente oxígeno, lo cual causa que los órganos no funcionen bien.  En el choque cardiogénico, que con frecuencia está asociado a un ataque cardiaco, el problema consiste en que el corazón carece de la suficiente potencia para hacer pasar el volumen apropiado de sangre, hacia el sistema circulatorio.  El choque cardiogénico puede ocurrir de inmediato o tomar hasta 2 horas después del inicio del IAM.  Los diversos signos y síntomas del choque cardiogénico son producto del funcionamiento inadecuado de los órganos del cuerpo.  Su reto será identificar el choque en sus etapas iniciales, que es cuando el tratamiento tiene mucho mayor éxito.

Insuficiencia cardiaca congestiva

La insuficiencia cardiaca ocurre cuando el musculo ventricular del corazón, esta tan dañado que ya no puede contener el flujo sanguíneo, que llega de regreso a las aurículas.  La insuficiencia cardiaca congestiva ICC, puede ocurrir en cualquier momento después del infarto agudo al miocardio, del daño de válvulas cardiacas o de la permanencia de la hipertensión arterial, pero por lo general sucede entre las primeras horas o primeros días después de un ataque cardiaco.

Del mismo modo que la función de bombeo del ventrículo izquierdo puede dañarse por la cardiopatía coronaria, también puede afectarse por enfermedad de las válvulas cardiacas o por la hipertensión crónica; en cualquiera de estos casos, cuando el musculo ya no puede contraerse con eficacia, el corazón intenta otras maneras de mantener el gasto cardiaco adecuado.   Ocurren dos cambios específicos en la función del corazón: la frecuencia cardiaca aumenta y el ventrículo izquierdo crece en un esfuerzo por aumentar la cantidad de sangre que bombea por minuto.

Cuando estas adaptaciones ya o pueden compensar la reducción en el funcionamiento del corazón, se desarrolla finalmente la insuficiencia cardiaca congestiva.  Se llama insuficiencia cardiaca “congestiva” porque los pulmones se congestionan con líquidos, una vez que el corazón deja de bombear la sangre con eficiencia.  La sangre tiende a regresar hacia las venas pulmonares, lo cual incrementa la presión en los capilares pulmonares.  Cuando la presión en los capilares excede un cierto nivel, el líquido (en su mayor parte agua) pasa a través de las paredes de los capilares y hacia los alveolos.  Esta condición se denomina edema pulmonar.  Puede ocurrir de repente, como en el IAM o despacio, a lo largo de meses, como en la insuficiencia cardiaca congestiva.   En ocasiones, los pacientes con un inicio agudo de ICC, desarrollan un edema pulmonar grave, en el cual el paciente presenta expectoraciones de color rosado y de consistencia espumosa, y disnea grave.

Si se daña el lado derecho del corazón, el líquido se acumula en el cuerpo y es común que se manifieste en pies y piernas.  La acumulación de líquido en la parte de cuerpo más cercana al suelo de llama edema dependiente.  La hinchazón causa relativamente pocos síntomas además de la incomodidad.  No obstante, el edema crónico dependiente puede indicar enfermedad cardiaca subyacente incluso en ausencia de dolor u otros síntomas.

 

 

 

 

A %d blogueros les gusta esto: