11.4 EVALUACIÓN DEL PACIENTE EN DIFICULTAD RESPIRATORIA

11.4 EVALUACIÓN DEL PACIENTE EN DIFICULTAD RESPIRATORIA

La evaluación de un paciente con dificultad respiratoria debe ser un proceso tranquilo y sistemático.  Estos pacientes por lo general se muestran muy ansiosos y pueden ser personas muy enfermas y difíciles.

Evaluación de la escena

Nuestro primer pensamiento debe ser el considerar las precauciones de aislamiento de sustancias corporales (ASC), igualmente para la atención de pacientes con dificultad respiratoria es necesario el empleo de guantes; sus precauciones no terminan ahí, puesto que el paciente también puede tener una infección respiratoria, de la que podrá contagiarse a través del esputo o partículas en el aire.  Si sospecha que el paciente, padece una enfermedad respiratoria, entonces debe emplear máscara, anteojos de seguridad o careta.

La seguridad en la escena puede ser tan simple cono asegurar un acceso hasta el paciente, y considerar una forma de levantarlo y moverlo.  Quizás, deba tener en cuenta, que la emergencia respiratoria podrá ser producto de una sustancia toxica que fue inhalada, absorbida o ingerida.

Una vez que haya determinado que la escena es segura, necesita considerar la naturaleza de la enfermedad o del mecanismo de lesión, y la necesidad de establecer el uso de inmovilizadores de columna vertebral.  Luego, determine cuantos pacientes hay y si requiere de recursos adicionales.

Con frecuencia, en situaciones donde hay múltiples personas con disnea, deberá considerar la posibilidad de la existencia de algún material toxico liberado en el aire.

Evaluación inicial

Impresión general

Al acercarse y comenzar a interactuar con el paciente, necesitará obtener una impresión general o inicial de este.  ¿Parece tranquilo? ¿Está ansioso o inquieto? ¿Parece apático o cansado?; Esta impresión inicial, le ayudará a decidir si la condición del paciente es estable o inestable.  Una condición estable no se deteriora durante el tratamiento y el transporte, sí es el caso de un paciente que ha tenido neumonía durante tres días y se transporta al hospital para recibir antibióticos intravenosos.  Una condición inestable se deteriora durante el tratamiento y el transporte, por ejemplo un paciente que ha sido picado por abejas y presenta dificultad creciente para respirar.

Al mismo tiempo determinará el nivel de conciencia de un paciente, por medio del AVDI, y decidirá si el paciente está alerta, responde al estímulo verbal o al estímulo doloroso o si no responde.  Si el paciente está alerta o responde al estímulo verbal, el cerebro aún recibe oxígeno; si el paciente responde a estímulos dolorosos o no responde a ellos, es posible que el cerebro no se esté oxigenando bien  y también es probable que tenga un problema en la vía aérea o en los pulmones.  ¿Cuál es su queja principal?

Vía aérea y respiración

Evalúe la vía aérea, ¿es evidente? ¿Es adecuada?  El aire debe fluir hacia dentro y hacia afuera del pecho con facilidad, para ser considerado evidente y adecuado.  Si se escuchan sonidos tipo ronquido en un paciente que no responde, reposicione la vía aérea y si es necesario inserte un conducto aéreo oral o nasal para mantener la vía respiratoria.  Si escucha sonidos tipo estridor, coloque al paciente de manera que pueda respirar con facilidad.  Si se escucha un  sonido de borboteo, es necesaria la succión.

Si la vía aérea es adecuada o evidente, evalúe a continuación la respiración de su paciente.  ¿Está respirando? ¿Lo hace de mono adecuado?  Si el paciente no respira, proporcione dos ventilaciones de inmediato.  Al ventilar, necesitara evaluar si sus ventilaciones son lo bastante correctas para cubrir las necesidades de oxigeno de su paciente.

  1. ¿Entra el aire?
  2. ¿Se expande el pecho con cada respiración?
  3. ¿Baja el pecho después de cada respiración?
  4. ¿Es adecuada la frecuencia para la edad de su paciente?

Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es “no”, algo está mal, intente reposicionar al paciente e inserte un conducto aéreo oral para evitar que la lengua bloquee la vía respiratoria.  Reposicione la cabeza del paciente, reevalúe la posición de su mano y del sellado de la mascarilla facial.  Reduzca o acelere su frecuencia respiratoria.  Consulte el Módulo II. Capítulo 7,  para repasar las técnicas de ventilación de presión positiva.  Recuerde que deberá continuar vigilando la vía respiratoria para determinar si hay líquido, secreciones o cualquier otro problema, para evaluar si el paciente está respirando adecuadamente.

Si el paciente respira, asegúrese de que su respiración sea la adecuada.  ¿Se eleva y desciende el pecho de modo apropiado? ¿Cuál es el color, la temperatura y la condición de la piel del paciente?  ¿Son trabajosas la respiraciones del paciente?  Si el paciente puede decir una o dos palabras antes de tener que tratar de tomar aire, se considera que las ventilaciones son trabajosas.  ¿Utiliza el paciente los músculos accesorios para ayudar al esfuerzo respiratorio? Si el esfuerzo respiratorio es inadecuado, deberá proporcionar la intervención necesaria.  Si el paciente presenta dificultad respiratoria, colóquelo en una posición que facilite una mejor respiración y comience a administrar oxígeno a 15L/min a través de una mascarilla no recirculante.  Si el paciente presenta una profundidad inadecuada en la respiración o si la frecuencia es muy baja, es posible que las ventilaciones deban ser asistidas por un dispositivo BVM.

SIGNOS Y SINTOMAS DE LA RESPIRACION INADECUADA
El paciente se queja de dificultad al para respirar
El paciente presenta un estado mental alterado asociado con una respira superficial o lenta.
El paciente parece ansioso o inquieto.  Esto puede suceder si el cerebro no está obteniendo suficiente oxígeno para sus necesidades.
La frecuencia respiratoria del paciente, es demasiado rápida o myor de 20 respiraciones/min.
La frecuencia respiratoria del paciente, es muy lenta o menor de 12 respiraciones /min, quizá deba ayudar a las ventilaciones con un dispositivo BMV.
La frecuencia cardiaca de paciente es demasiado rápida o mayor de 100 latidos/min.
El ritmo respiratorio del paciente es irregular, dado que el cerebro controla la respiración, un ritmo respiratorio irregular puede indicar lesiones en la cabeza.  En este caso, es probable que el paciente no responda.
La piel del paciente se ve pálida y azul o cianótica, la lengua, la base de las uñas y el interior de los labios, son buenos lugares para buscar cianosis.  Todos estos sitios cuentan con una buena cantidad de vasos sanguíneos y piel delgada, lo cual hace que la cianosis sea más evidente.
Las conjuntivas se ven pálidas.  Quizás el paciente presenta falta de aire debido a que no hay suficientes eritrocitos para llevar oxígeno a los tejidos.
El paciente presenta sibilancia, gorgoteo, ronquidos, estridor o graznidos.  Los sonidos adventicios pueden asociarse con muchos tipos de problemas respiratorios.
El paciente no puede articular sino unas cuantas palabras entre una y otra respiración.  Pregunte al paciente: “¿Cómo se siente?”, o “¿Cómo va?”.  Si el paciente no puede hablar en absoluto, es probable que presente una emergencia respiratoria que requerirá de atención inmediata.
El paciente está empleando los músculos accesorios para ayudar a la respiración.  Si el paciente solo emplea el diafragma para respirar, sospeche de daño en los nervios que llevan las ordenes de respirar a los músculos del pecho; es posible que el diafragma reciba el mandato de respirar, pero, debido al daño en la medula espinal, los músculos del pecho no la reciban.
El paciente tose de manera excesiva, lo cual podría significar que tiene cualquier cosa, desde una infección leve del tracto respiratorio superior, hasta fiebre de heno, neumonía, asma o insuficiencia cardiaca.
El paciente está sentado, inclinado hacia adelante con las palmas de las manos apoyadas en la cama o en los brazos de la silla.  Esto se denomina posición de trípode, porque la espalda del paciente y ambos brazos, colaboran para sostener la parte superior del cuerpo; esta posición proporciona al diafragma un mayor espacio para funcionar y ayuda al paciente a usar los músculos accesorios para ayudar a la respiración.  Por lo general es buena idea dejar que el paciente permanezca en la posición que le sea más cómoda.
El paciente tiene forma de barril en ciertas enfermedades pulmonares crónicas, dado que el aire se ha quedado atrapado de manera paulatina y continúa dentro del pulmón, en cantidades cada vez mayores, la distancia desde el frente hasta la espalda, aumenta casi hasta igualar la distancia de un lado a otro del pecho.  El tórax de tonel puede indicar un largo historial de problemas respiratorios.

 

Circulación

Si su paciente respira, tendrá pulso; no obstante, evaluar que el pulso sea adecuado puede indicar el estado respiratorio del paciente.  Si la frecuencia es normal, es muy probable que el paciente este recibiendo suficiente oxígeno para sostener la visa.  Si la velocidad del pulso es demasiado rápida o muy lenta, es posible que no esté recibiendo suficiente oxígeno.   Evaluar la circulación del paciente incluye una evaluación del choque y el sangrado.  La dificultad respiratoria en un paciente, podría deberse a una falta de eritrocitos para transportar el oxígeno; esta pérdida de perfusión puede prevenir de una anemia crónica, una herida, una hemorragia o sangrado interno o simplemente de un choque que supere la capacidad del cuerpo para contrarrestar la enfermedad.  Reevalue de nuevo todo: ¿está conectado el recipiente de oxígeno a la masara? ¿está abierto el oxígeno? ¿Es adecuada la velocidad del flujo (10 a 15 L/min)? ¿hay un buen sellado de la máscara? ¿Se eleva y baja el pecho en cada respiración? ¿Está bloqueada la vía aérea con vómito o con la lengua?  Controle cualquier sangrado o hemorragia, sin importar cuán leve sea y trate a su paciente para choque.

Decisión de transporte

El último paso en la evaluación inicial, es tomar la decisión del transporte.  Si la condición del paciente es estable y no hay condiciones amenazantes de vida, puede decidir realizar un historial centrado y un examen físico en la escena.

Si la condición del paciente es inestable y hay una posible amenaza para la vida, proceda a un transporte rápido.  Esto significa que se mantendrá corto tiempo en la escena y proporcionara solo intervenciones de salvamento de vida en el punto.  Lleve a cabo un historial concentrado y un examen físico camino al hospital.

Historial y examen físico enfocados

Una vez que complete su evaluación inicial, puede o no encontrarse camino al hospital dependiendo de la gravedad del paciente.  De cualquier forma, una vez que se ha ocupado de las amenazas inmediatas o condiciones amenazantes de vida, tendrá tiempo para concentrarse en porque el paciente presenta disnea.

El paso a seguir será su evaluación, el historial y el examen físico enfocados, por medio de preguntas sobre los antecedentes respecto a la enfermedad actual.  Utilice SAMPLE y OPQRST, como guía para preguntar.

Historial SAMPLE

En el caso de los pacientes con dificultad respiratoria, los familiares o testigos pueden responder muchas de las preguntas SAMPLE.  Limítese a hacer las preguntas a las más pertinentes; un paciente con dificultad respiratoria, no necesita gastar aire adicional en responder preguntas innecesarias.  Para ayudar a determinar la causa del problema de su paciente, conviértase en detective.  Busque medicamentos, brazaletes de alerta médica, condiciones ambientales y otras pistas sobre la posible causa del problema.

Cada parte del historial SAMPLE puede darle indicios, por ejemplo: digamos que olvida preguntar sobre las alergias, y después se entera que su paciente presenta una alergia grave a la caspa de gato y su hijo de ocho años había estado jugando con un gato, poco antes de que se presentara el problema.  En este caso habría pasado por alto información importante que quizá salvaría una vida.

Pida al paciente que describa el problema, comience con una pregunta abierta: “¿Qué podría decirme sobre su respiración?”.   Ponga mucha atención al OPQRST: ¿en qué momento se inició el problema?, ¿cuál fue su Origen?, ¿que empeora o Provoca la dificultad respiratoria? ¿Cómo se siente la respiración o qué calidad tiene? Y si la molestia se desplaza o hace Radiación. ¿Qué tanto problema tiene el paciente o que tan grave esta?, ¿es el problema continuo o intermitente que tanto Tiempo?  Si es intermitente, ¿con qué frecuencia ocurre y cuánto dura?

Averigüe qué ha hecho el paciente respecto al problema respiratorio.  ¿Utiliza un inhalador de prescripción?, si es así, ¿Cuándo fue la última vez que lo empleó?, ¿cuantas dosis ha tomado?, ¿el paciente usa más de un inhalador?  Asegúrese de registrar el nombre de cada inhalador y cuando se usó.

Las diferentes quejas respiratorias ofrecen diferentes pistas y retos.  Los pacientes con padecimientos crónicos pueden tener periodos largos en los cuales son capaces de llevar sus vidas relativamente normales, pero en ocasiones sus afecciones se empeoran de manera aguda.  Es aquí cuando nos llamaran y es importante que podamos determinar el estado basal del paciente; en otras palabras, su condición usual, y lo que es diferente en este momento que le hizo llamarlo.  Por ejemplo; los pacientes con EPOC (enfisema y bronquitis crónica) no pueden manejar bien las infecciones pulmonares, ya que el daño existente en la vía aérea, los incapacita para expulsar el moco o esputo producido por la infección.

La obstrucción crónica de la vía aérea inferior, impide respirar con la suficiente profundidad para limpiar los pulmones y poco a poco cae el nivel de oxigeno arteria.  Si ocurre una nueva infección de los pulmones en un paciente con EPOC, es posible que el nivel de oxigeno arterial caiga con rapidez.  En unos cuantos pacientes, el nivel de dióxido de carbono puede elevarse lo bastante para causar adormecimiento.  Estos pacientes requieren apoyo respiratorio y administración cuidadosa de oxígeno.

Es común que el paciente con EPOC, se presente con un largo historial de disnea con un incremento repentino en la falta de aire.  Rara vez hay antecedentes de dolor en el pecho.  Con mayor frecuencia, el paciente recordara haber tenido un resfriado de pecho recientemente con fiebre, incapacidad para expulsar el moco, o un incremento repentino en el esputo.  Si el paciente es capaz de expulsar el esputo, este será espeso y con frecuencia verde o amarillo.  La tensión arterial del paciente con EPOC es normal, no obstante, el pulso es rápido y en ocasiones irregular.  Ponga particular atención a las respiraciones, estas pueden ser rápidas o muy lentas.

Los pacientes con asma pueden presentar diferentes “detonadores”, causas distintas para los ataques agudos, estos incluyen alérgenos, frio, ejercicio, estrés, infección y el no cumplimiento con la farmacoterapia.  Es importante tratar de determinar que pudo haber disparado el ataque, de modo que sea posible tratarlo de forma adecuada.  Por ejemplo: es probable que un ataque de asma que ocurrió mientras el paciente estaba trotando en el frio, no responda a los antihistamínicos, mientras que uno provocado por una reacción al polen, quizás si lo haría.

Los pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva ICC, con frecuencia recorren una fina línea entre la compensación de su capacidad cardiaca reducida y la descompensación.  Muchos toman diversos medicamentos, que casi siempre incluyen diuréticos “píldoras de agua” y fármacos para la tensión arterial.  La creación del historial, deberá incluir la obtención de una lista de sus medicamentos y prestar atención especial a los sucesos que condujeron al problema presente.  Su historial SAMPLE y OPQRST, será muy útil para ayudar al médico del departamento de urgencias a planear un curso de tratamiento.

Examen físico enfocado

Los pacientes con EPOC, por lo general son mayores de 50 años, siempre presentaran antecedentes de problemas pulmonares recurrentes y casi siempre han fumado cigarrillos durante largo tiempo; pueden quejarse de tensión en el pecho y fatiga constante.   Dado que el aire ha estado atrapado de manera paulatina y continua en sus pulmones en cantidades crecientes, es frecuente que su tórax tenga apariencia de barril.

Si escucha el pecho del paciente con un estereoscopio, oirá sónicos respiratorios anormales, estos pueden incluir crepitación, que consisten en sonidos de crujidos y cascabeleo, que por lo general se asocian con líquidos en los pulmones, pero que en este caso, se relacionan con cicatrización crónica de la vía aérea pequeña; roncantes, que son ruidos graves y roncos ocasionados por el moco en la vía aérea superior y sibilancia, un sonido de silbido agudo o crujiente, que casi siempre se escucha al exhalar, pero en ocasiones se escucha tanto al exhalar como al inhalar,  o solo en la inhalación.

Debido a grandes bolsas de aire enfisematosas y flujo de aire disminuido, los sonidos de la respiración son difíciles de escuchar y pueden detectarse solo en la parte superior de la espalda.   Es frecuente que los pacientes con EPOC exhalen a través de los labios plegados en un intento inconsciente por mantener las presiones de la vía aérea.

Además, de los signos de necesidad de aire presentes en los pacientes con dificultad respiratoria, como la posición de trípode, la respiración rápida y el uso los músculos accesorios es frecuente que la restricción de la vía aérea inferior pequeña en el paciente con asma, cause sibilancia.  Es posible que los pacientes tengan una fase espiratoria prolongada de respiración, al intentar exhalar el aire atrapado de sus pulmones.  De hecho, en casos graves, es probable que no escuche la sibilancia debido a un flujo insuficiente de aire.

A medida que su paciente se agote por el esfuerzo para respirar, caigan los niveles de oxígeno, y las frecuencias respiratoria y cardiaca, las cuales pueden realmente disminuir súbitamente, y puede parecer que su paciente se relajó o quedo dormido.  Estos signos indican paro respiratorio inminente y debe actuar de inmediato.

Cuando los pacientes se descompensan con ICC, es frecuente que presenten edema pulmonar a medida que el líquido se escapa del sistema circulatorio hacia los pulmones.  La presión arterial alta y el bajo rendimiento cardiaco, con frecuencia disparan estos edemas pulmonares “relámpago” o repentinos.  Estos pacientes se encuentran entre los más enfermos, asustados y aterradores que pueda encontrar.  Literalmente se están ahogando en su propio líquido.  Además de los signos clásicos de dificultad respiratoria, pueden presentar esputo rosado y espumoso que sale de su boca.  Tendrá ruidos pulmonares adventicios, casi siempre semejantes a un sonido húmedo (crepitación, estertores, ronquidos), pero en ocasiones seco (sibilancia).  Sus piernas y pies pueden estar hinchados (edema pedal) debido a la salida de líquido de su sistema.

A veces, no es posible determinar en forma rápida y definitiva que causa la dificultad respiratoria del paciente.  Por ejemplo: Un joven de 20 años en un día de campo, quien desarrolla con rapidez una dificultad respiratoria y le aparecen ronchas después de ser picado por una abeja, brinda un cuadro diagnóstico claro, pero la mujer de tercera edad que recibe en un asilo 12 medicamentos, y presenta tos creciente y falta de aire, que se desarrolló en una semana, produce más incertidumbre.

Mantenga la mente abierta y reúna un historial tan completo como le sea posible y lleve a cabo un examen médico enfocado.  Recuerde que esto además de proporcionarle pistas para ayudar a sus pacientes, le permitirá obtener información vital para el medico disponible en la escena.

Signos vitales iniciales

Además del pulso, las respiraciones y la tensión arterial, otros signos como el color de la piel, el relleno capilar, el nivel de conciencia y la medición de dolor, son esenciales para evaluar al paciente con dificultad respiratoria.  Es fundamental examinar el cuadro clínico completo, cuando se evalúa este paciente y no permanecer fijo en un solo signo vital o síntoma.  Esta evaluación inicial de los signos vitales, puede emplearse después para determinar las tendencias, por ejemplo: su paciente puede presentar con frecuencia respiratoria rápida, para compensar la insuficiencia cardiaca; después de administrarle oxígeno, una reducción en la frecuencia respiratoria hacia la normalidad, puede indicar que su paciente se está mejorando.  Por otra parte puede indicar que su paciente se está descompensando, ya que no es capaz de mantener el esfuerzo de la respiración rápida y puede deteriorarse con rapidez.

Analizar todo el cuadro clínico, incluida la correlación de los signos vitales con su historial y los resultados del examen físico, le ayudarán a tomar el camino adecuado.  En un inicio, los pacientes compensan la insuficiencia respiratoria mediante el aumento de las frecuencias respiratoria y cardiaca.  Si son capaces de mantener la oxigenación adecuada, podrán mantener su nivel de conciencia, color de la piel y tiempo del relleno capilar.  La tensión arterial variará con el estado y la condición inicial del paciente.  Con frecuencia es elevada en el edema pulmonar debido a la insuficiencia cardiaca congestiva.

El cerebro necesita una provisión constante y adecuada de oxígeno, para funcionar con normalidad.  Cuando caigan los niveles de oxígeno, notara un nivel alterado de conciencia.  Esto puede manifestarse como confusión, falta de coordinación, conducta extraña o incluso combatividad.  El cambio en el afecto o nivel de conciencia es uno de los signos tempranos de advertencia de deficiencia respiratoria.

Cuando hay una cantidad inadecuada de oxígeno en la sangre, el cuerpo intenta derivar la sangre de las extremidades, al tronco tratando de mantener a los órganos vitales, incluyendo el cerebro, en funcionamiento.  Esto produce palidez en la piel, retraso del relleno capilar en las manos y pies,   el llenado capilar que se toma más de dos segundos, se considera retardado.  Sienta la temperatura de la piel y busque cambios de color, tanto en las extremidades como en el centro del tronco.  La cianosis es un signo funesto que requiere de intervención inmediata y agresiva.

La oximetría del pulso, es una herramienta eficaz de diagnóstico cuando se usa junto con la experiencia, buenas habilidades de evaluación y buen juicio clínico.  Los oxímetros de pulso, miden el porcentaje de hemoglobina que satura el oxígeno.  En pacientes con niveles normales, de hemoglobina, la oximetría de pulso puede ser una herramienta importante, al evaluar la oxigenación.  Para usar la oximetría de pulso de modo apropiado, es importante que sea capaz de evaluar la calidad de la lectura y de correlacionarla con la condición del paciente.

Hay diversas manufacturas y modelos de oxímetros de pulso, con diferentes características e indicaciones.  Cualquiera que sea el modelo, todos tienen su manera de evaluar la forma de onda de pulso o calidad de la señal, lo mismo que el porcentaje de hemoglobina saturada con oxígeno.  Algunos oxímetros cuentan con una luz de color, otros tienen una gráfica de barras; sin importar el sistema que emplee su unidad deberá asegurarse de que recibe una forma de onda clara, fuerte y regular, que corresponde al pulso del paciente, una lectura numérica consistente.  Si los valores de las lecturas brincan, ignore los resultados.  Así mismo, correlacione la lectura con la condición clínica del paciente.  Es dudoso que un paciente con ICC en dificultad respiratoria grave, pueda mantener una lectura de oximetría de pulso de 98%, o que un paciente consiente, alerta y activo, con buen color de la piel, pueda mantenerse con una lectura de 80%.

Si obtiene una buena lectura, consistente con la condición de su paciente, el oxímetro de pulso puede ayudarle a determinar la gravedad del componente respiratorio del paciente, y si la lectura aumenta o disminuye en forma constante, puede darle indicio de la mejoría o del deterioro del estatus respiratorio; incluso, antes de su manifestación, en la apariencia del paciente o en los signos vitales.

Solo recuerde que el oxímetro de pulso, es una herramienta útil en nuestras manos, de acuerdo a nuestra habilidad.  De igual manera puede ser una herramienta muy peligrosa en manos inexpertas.  La oximetría de pulso, se usa junto con el juicio clínico razonado y puede resultar útil en conjunto con el resto de sus habilidades de evaluación.

Es importante estar consciente de las condiciones que pueden desviar los resultados del oxímetro de pulso.  La luz brillante, la pigmentación oscura, y el esmalte de uñas puede causar errores.  Recuerde también que solo mide el porcentaje de hemoglobina saturada con oxígeno, por lo tanto, un paciente con bajo porcentaje de hemoglobina, como un paciente anémico o hipovolémico, puede tener una saturación de oxigeno del 100%.  Esto significa que la hemoglobina está saturada, pero la lectura no indica que el nivel de hemoglobina en el torrente sanguíneo sea suficiente, para la función orgánica.  Otras condiciones que pueden ocasionar lecturas falsas, son la enfermedad de células falciformes y el envenenamiento por monóxido de carbono.

Intervenciones

Una vez completado el historial y el examen físico enfocados, y reunida gran cantidad de información sobre su paciente con dificultad respiratoria, es tiempo de proporcionar intervenciones para esos problemas que encontró y que no son una condición amenazante de vida.  Sus intervenciones pueden basarse en órdenes vigentes o en aquellas que recibió al pedir instrucciones específicas al hospital.  Recuerde, que las intervenciones para las condiciones amenazantes de vida, deberán completarse en la evaluación inicial y no deberán requerir de una comunicación previa con el hospital.

Las intervenciones para problemas respiratorios incluyen:

  • Oxígeno a través de una mascarilla no recirculante a 15 L/min.
  • Ventilación con presión positiva por medio de una mascarilla con bolsa, o con un dispositivo de flujo restringido impulsando por oxígeno.
  • Técnica de manejo de la vía aérea, como el uso de una vía respiratoria orofaringea o nasofaríngea de succión o de posicionamiento de vía aérea.
  • Colocar al paciente en una posición elevada de Fowler o en una posición de su elección para facilitarle la respiración.
  • Medicamentos respiratorios como inhaladores de dosis media IDM u otros.

Algunas de estas intervenciones, se efectuaron en la evaluación inicial según se requirió, para tratar la condición amenazante de vida.  Otras se usaron para dar apoyo en los problemas respiratorios mientras se pueda proporcionar atención definitiva en el hospital.  Algunas de sus intervenciones pueden corregir el problema; recuerde documentar su evaluación, incluidos todos los fármacos que administro.

Examen físico detallado

En las emergencias respiratorias, como en cualquier otra emergencia, solo debe preceder al examen físico detallado una vez que se han identificado y tratado todas condiciones amenazantes de vida.  Si está ocupado con el tratamiento de la vía aérea o el tratamiento de problemas respiratorios, es posible que no tenga la oportunidad de proceder a un examen físico detallado previo a la llegada al departamento de urgencias.  Esto es de esperarse,  nunca comprometa la evaluación y el tratamiento de la vía aérea y de los problemas respiratorios con el fin de realizar el examen físico detallado.

No obstante, tenga en cuenta que puede haber muchas piezas adicionales para el rompecabezas de la evaluación y el tratamiento, que quizá sean reveladas en el examen físico detallado; por ejemplo: es posible que al tratar a un paciente con dificultad respiratoria aguda, que respira 40 veces por minuto, con sibilancia audible, no este seguro de que el paciente presenta ICC o un ataque de asma.  El examen físico detallado puede proporcionarle ciertos indicios, como una tensión arteria considerablemente elevada y edema pedio, lo cual le indicaría que tiene ICC.

Evaluación continua

Es necesario vigilar de cerca a los pacientes con falta de aire.  Repita su evaluación inicial. ¿Ha habido algún cambio en la condición del paciente?  Tome los signos vitales por, lo menos cada cinco minutos, a un paciente inestable o después de utilizar un inhalador, o si lo prefiere en ambos casos.  Si la condición del paciente es estable y no existen amenazas para la vida, deberán obtener los signos vitales, por lo menos cada 15 minutos.  Realice una reevaluación enfocada del sistema respiratorio, pregunte al paciente si el tratamiento hizo alguna diferencia.  Observe el pecho del paciente para reconocer si aún está utilizando los músculos accesorios al respirar.  Escuche el patrón de habla del paciente.  Tengan en mente que este puede empeorar en lugar de mejorar, y prepárese para dar ventilación asistida con un dispositivo BVM.

Depuse de ayudar al paciente con el tratamiento del inhalador, transpórtelo al departamento de urgencias; mientras va en camino, continúe con la evaluación de la respiración del paciente, intente hablarle para tranquilizarlo y continúe aplicando oxigeno suplementario.

Comunicaciones y documentación

Comuníquese con la dirección médica cada vez que haya un cambio en el nivel de conciencia o en la dificultad respiratoria de su paciente.

De acuerdo con el protocolo local, comuníquese con la dirección médica antes de dar asistencia con cualquier medicamento de prescripción.

Asegúrese de documentar cualquier cambio, el momento en que ocurrió, y cualquier orden dada por la dirección médica.

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