4.10 LA PIEL

4.10 LA PIEL

4-48 la piel

Piel es el órgano más grande del cuerpo y actúa con tres funciones principales: proteger al cuerpo del ambiente, regular la temperatura del cuerpo, y transmitir información del ambiente al encéfalo.

Las funciones protectoras de la piel son múltiples.  Más del 70% del cuerpo está formado por agua.  El agua contiene un delicado equilibrio de sustancias, solución permite a las células usar los nutrientes, minerales y elementos químicos tan valiosos para los procesos biológicos.

La piel es impermeable y actúa manteniendo intacto ese equilibrio interno de la solución.  La piel también protege al cuerpo de la invasión de organismos infecciosos: bacterias, virus y hongos.  Estos organismos están en todas partes y se encuentran por lo general en la superficie de la piel y profundamente en sus surcos y glándulas.   Sin embargo nunca penetran a la piel a menos que este rota o lesionada; por lo tanto, la piel proporciona una protección constante contra invasores externos.

La energía en el cuerpo es derivada del metabolismo (reacciones químicas) que debe realizarse dentro de límites muy estrechos de temperatura.  Si la temperatura del cuerpo es demasiado baja, estas acciones no se pueden realizar, el metabolismo cesa y el cuerpo muere.  Si la temperatura se vuelve demasiado alta, el metabolismo basal aumenta.  Las temperaturas peligrosamente altas, que producen un metabolismo basal muy alto, pueden causar daños permanentes en los tejidos y muerte.

FUNCIONES DE LA PIEL

El principal órgano regulador de la temperatura es la piel.  Los vasos sanguíneos de la piel se constriñen cuando el cuerpo está en frio, o se dilatan cuando está en ambiente caliente.  En un ambiente frio,  la constricción de los vasos sanguíneos desvía a sangre, alejándola de la piel, para disminuir la cantidad de calor irradiado de la superficie corporal.

Cuando el ambiente exterior es caliente, los vasos se dilatan, la piel se vuelve rubicunda o roja y se irradia calor de la superficie corporal.

Además, en el ambiente cálido, las glándulas sudoríparas secretan sudor a la superficie de la piel; la evaporación del sudor requiere de energía la cual, es tomándola del cuerpo como calor corporal en el proceso de evaporación, lo que hace que la temperatura del cuerpo baje.

La transpiración sola no reduce la temperatura corporal, pues debe producirse también evaporación del sudor.

La información sobre el ambiente es enviada al encéfalo por un rico abastecimiento de nervios sensitivos que se origina en la piel.    Las terminaciones nerviosas que están situadas en la piel, están adaptadas para recibir y transmitir información sobre calor, frio, presión externa y posición del cuerpo en el espacio; la piel reconoce así, cualquier cambio en el ambiente.  La piel reacciona también a la presión, el dolor, y los estímulos placenteros.

ANATOMÍA DE LA PIEL

La piel se divide en dos partes: la epidermis superficial, compuesta por varias capas de células y la dermis, más profunda, que contiene las estructuras especializadas de la piel.  Por debajo de la piel está situada la capa de tejido subcutáneo.  Las células de la epidermis están selladas formando una cobertura impermeable protectora para el cuerpo.

La epidermis esta de hecho, compuesta por varias capas de células.  En la base de la epidermis esta la capa germinal, que produce continuamente nuevas células que suben de manera gradual a la superficie.  En su trayecto a la superficie, estas células mueren y forman una cobertura impermeable.  Las células epidérmicas se mantienen juntas, firmemente unidas, por una sustancia oleosa llamada sebo, que es secretada por las glándulas sebáceas de la dermis.

Las células más exteriores de la epidermis son constantemente descamadas y remplazadas por nuevas células, producidas por la capa germinal.  Las células más profundas en la capa germinal contienen también gránulos de pigmento que junto con los vasos sanguíneos, situados en la dermis producen el color de la piel.

La epidermis varía de espesor en diferentes áreas del cuerpo.  En las palmas de los pies, la espalda y el y el cuero cabelludo, es sumamente gruesa, pero en algunas otras áreas del cuerpo la epidermis tiene solo dos o tres capas de células de espesor.

La parte más profunda de la piel es la dermis, está separada de la epidermis por la capa de células germinales.  Dentro de la piel están situadas muchas de las estructuras especiales de la piel: glándulas sudoríparas, glándulas sebáceas, folículos pilosos, vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas especializadas.

Las glándulas sudoríparas producen sudor para el enfriamiento del cuerpo.  El sudor es descargado sobre la superficie de la piel a través de poros pequeños, o conductores que pasan a través de la epidermis hasta la superficie de la piel.

Las glándulas sebáceas producen sebo, material aceitoso que sella las glándulas epidérmicas.  Las glándulas sebáceas están situadas junto a los folículos pilosos y secretan sebo a lo largo de este, a la superficie de la piel.  Además de proporcionar impermeabilidad a la piel, el sebo la mantiene flexible, por lo que no se agrieta.

Los folículos pilosos son órganos pequeños que producen pelo.  Hay un folículo por cada pelo, conectado con una glándula sebácea, y también por un diminuto musculo.  El musculo tira del pelo a una posición erecta cuando el individuo tiene frío o está asustado.  Todo el pelo crece continuamente y es cortado o desgastado y eliminado por la ropa.

Los vasos sanguíneos que proporcionan nutrientes y oxígeno a la piel están situados en la dermis.  Ramas pequeñas se extienden hasta la capa germinal; no hay vasos sanguíneos en la epidermis, también en la dermis, está presente una red compleja de terminaciones nerviosas especializadas que son sensibles a los estímulos ambientales; responden a estos estímulos y envían impulsos al encéfalo, junto con los nervios.

Debajo de la piel y fijo a esta se encuentra el tejido subcutáneo, el cual está constituido en gran parte por grasa.  Esta actúa como aislante del cuerpo y como un reservorio para almacenar energía.  La cantidad de tejido subcutáneo varía de manera considerable en diferentes individuos.  Por debajo del tejido subjuntivo están los músculos y el esqueleto.

La piel cubre toda la superficie externa del cuerpo.  Los diversos orificios o aberturas del cuerpo incluyendo boca, nariz, ano y vagina, no están cubiertos por piel.  Los orificios están recubiertos por membranas mucosas, las cuales son muy similares, pues proporcionan una barrera protectora contra la invasión bacteriana.  Las membranas mucosas difieren de la piel en que secretan moco, una sustancia que lubrica las aberturas.  Por lo tanto, las membranas son húmedas, mientras que la piel es seca, una membrana mucosa recubre la totalidad de las vías gastrointestinales, de la boca al ano.

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