3.8 EL CONSENTIMIENTO

3.8 EL CONSENTIMIENTO

Antes de que el cuidado de atención médica prehospitalaria sea aplicado, el paciente tiene que ser enterado de su situación, de las medidas de soporte básico que serán aplicadas, de los riesgos asociados y sus consecuencias.  En la mayor parte de las circunstancias se requiere consentimiento de todo adulto consiente, mentalmente competente, antes de que puedan iniciarse los cuidados.  Una persona que recibe atención debe dar autorización o consentimiento para el tratamiento.  Si una persona está en control de sus acciones aunque este lesionada, y rechaza los cuidados, usted puede no atender al paciente.  De hecho, hacerlo puede dar lugar a una acción, tanto penal como civil, delitos menores tales como robo o lesiones.  El consentimiento debe ser expreso o implícito y puede involucrar los cuidados a un menor o a un paciente mentalmente incompetente.

CONSENTIMIENTO EXPRESADO

El consentimiento expresado (o consentimiento real) es el tipo de autorización en el cual el paciente dice o reconoce que desea que le proporcione cuidados o transporte.  Debe ser un consentimiento informado, lo que significa que se le han comunicado al paciente los riesgos potenciales, beneficios y alternativas al tratamiento, y éste ha aceptado el procedimiento.  La base legal de esta doctrina, se basa en la suposición de que el paciente tiene el derecho de determinar lo que se hará con su cuerpo.  Este debe tener edad legal y ser capaz de tomar una decisión racional.

Un paciente puede estar de acuerdo con ciertos cuidados médicos de urgencia, pero no con otra atención.  Por ejemplo, un paciente puede consentir que se le retire de un auto, pero rehusar atención adicional.  Una persona lesionada puede estar de acuerdo en recibir cuidados de urgencias en su hogar, pero rechazar a ser trasportada a un servicio médico.  El consentimiento con información es válido si se da de forma verbal; sin embargo, esto puede ser difícil de probar.  Hacer que el paciente firme un formulario de consentimiento no elimina por completo su responsabilidad de informar al paciente.   Un paciente puede ser útil como prueba más adelante, y la documentación del consentimiento siempre es recomendable y fundamental.

CONSENTIMIENTO IMPLÍCITO

Cuando una persona esta inconsciente y es incapaz de dar su autorización o existe una grave amenaza para su vida o un parte de su cuerpo, la ley asume que el paciente consentiría en recibir la atención y el transporte a un servicio médico.  Esto se llama consentimiento implícito y está limitado a situaciones de emergencia que amenazan la vida. Es apropiado cuando el paciente esta inconsciente, delirante, no responde como resultado del uso de alcohol, trauma en cráneo, enfermedades metabólicas o drogas, o simplemente es incapaz de dar un consentimiento expresado.  Sin embargo, muchas cosas pueden ser confusas sobre lo que representa una “grave amenaza para la vida o parte de su cuerpo”.  Es muy probable que los procedimientos legales giren alrededor de esta cuestión.  Esto se convierte en una resolución con aspectos médico-legales involucrados, que deben ser apoyados por el mayor esfuerzo hecho por el TEM para obtener el consentimiento médico-legal; este es un término que se refiere a la declaración que guarda aspectos, principios y normatividad establecida en la medicina y en un conjunto de normas jurídicas, incluyendo criterios relacionados con la medicina forense.  En la mayor parte de los casos, la ley permite que el conjugue, un pariente cercano o familiar directo dé el consentimiento para una persona lesionada que es incapaz de darlo.  También puede estar implícito el rechazo a su ofrecimiento de dar los cuidados de emergencia.  Por ejemplo la acción de un paciente de rechazar su brazo del entablillado, puede ser una insinuación de rechazo al consentimiento.  De nuevo, es trascendental documentar estas circunstancias y la respuesta así como registrar testigos.

MENORES DE EDAD Y CONSENTIMIENTO

Muchas veces es posible que un menor no tenga el discernimiento, la madurez o el criterio para dar un consentimiento valido, la ley requiere que un progenitor o tutor legal otorgue el consentimiento para el tratamiento y transporte.  Sin embargo, hay situaciones en que un menor puede dar un consentimiento valido para recibir cuidados médicos, como es el caso de menores emancipados casados o menores embarazadas, siendo tratados como adultos para los propósitos de consentir el tratamiento médico.  Usted debe obtener el consentimiento de un progenitor o tutor legal siempre que sea posible, sin embargo, si existe una verdadera emergencia y no están disponibles los padres o tutor legal, el consentimiento para tratar al menor es implícito, al igual que con un adulto.  Nunca se debe negar el cuidado que pueda salvar la vida, sin embargo la recomendación en estos casos es notificar de forma inmediata a su central de comunicaciones la situación que se está presentando para que quede asentada la decisión de iniciar el tratamiento, así como el traslado del paciente.  De igual manera puede apoyarse en la solicitud de la autoridad presente en la escena, con el fin de que sirvan también como testigos de las acciones qué esa llevando a cabo, considerando que lo anterior no debe ser una causa para retrasar el tratamiento o el traslado.

ADULTOS MENTALMENTE INCOMPETENTES

Asistir a pacientes que están mentalmente enfermos, en crisis de comportamiento (psicológico), bajo la influencia de drogas o alcohol, o con retraso de desarrollo, es complicado.  Un paciente adulto que es mentalmente incompetente no es capaz de dar un consentimiento con información.  Desde una perspectiva legal, esta situación es similar a la que implica a los menores.  Debe obtenerse consentimiento para los cuidados de urgencia de alguna persona que sea legalmente responsable, como un guardián o un custodio.  Sin embargo, en muchos casos tal autorización no se obtendrá con facilidad.  Muchos países tienen estatutos de custodia protectora permitiendo que tal persona sea llevada bajo autoridad ejecutora de la ley, a un servicio médico.  Conozca las leyes de su área.  Recuerde que cuando hay una emergencia que pone en peligro la vida, puede asumir que existe un consentimiento implícito.

RESTRICCIÓN O INMOVILIZACIÓN FORZADA

La restricción forzada es el acto de evitar físicamente que un individuo realice alguna acción física.  Puede requerirse de restricción forzada de un individuo perturbado mentalmente antes que pueda prestarse cuidados de urgencia.  Si piensa que un paciente se lesionará a sí mismo o a otros, puede tomar la determinación para poder restringirlo.  Sin embargo, debe consultar con dirección médica en línea o fuera de línea, dependiendo del protocolo local, para obtener autorización para restringir o contactar las autoridades que tienen la facultad para restringir personas.  En algunos países solo un oficial ejecutor de la ley puede restringir por la fuerza a un individuo.  Debe estar claramente informado sobre las leyes locales.  Restringir sin autoridad lo expone a sanciones civiles y penales.  Solo debe usarse en circunstancias de riesgo para usted u otros.

Su servicio debe tener protocolos definidos con claridad para enfrentar situaciones que impliquen restricción y que además sean conocidos por la autoridad local en materia de salud, así como por los oficiales encargados de hacer cumplir la ley.  Después de que se aplican restricciones no deben retirarse de la ruta a menos que representen un riesgo para el paciente, aun cuando el paciente prometa que se comportara bien.

Recuerde que si el paciente está consciente y la situación no es urgente, se requiere de su consentimiento.  Los adultos que parecen estar en control de sus sentidos no deben ser forzados a someterse a cuidados ni a trasportarse.  No se requiere que los adultos tomen decisiones “correctas” ni que estén de acuerdo con el consejo médico.

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