2.4 CUIDADOS A PACIENTES CRÍTICOS

2.4 CUIDADOS A PACIENTES CRÍTICOS

Los pacientes necesitan saber quién es usted y que está haciendo.  Es importante contarle que estamos atendiendo sus necesidades inmediatas, y que por el momento ésta es la principal preocupación.  Tan pronto como sea posible, explíquele lo que está sucediendo.  Vera como las sensaciones de confusión, ansiedad y otros signos de desamparo, van disminuyendo al mantener a nuestro paciente informado desde el principio.

Evite Los Comentarios Tristes E Insensibles:

Los TEM, Personal De Seguridad, familiares y espectadores, deben evitar hacer comentarios sobre el estado del paciente.  Comentarios como “esto es malo”, o “la pierna está muy lesionada y pienso que la perdemos” es inapropiado, pues puede alterar al paciente, aumentar su ansiedad, y comprometer posibles respuestas de recuperación.  En especial para aquellos pacientes que pueden oír pero no responder.

Oriente Al Paciente:

En una situación de emergencia es de esperar que el paciente este desorientado.  El aura de dicha situación – luces, sirenas, olores, y personas extrañas – es intensa.  Es posible que el impacto y efecto de las lesiones hagan que el paciente este confundido e inestable.  Use comentaros breves y concisos como “Señor… usted ha tenido un accidente y ahora estoy inmovilizando su brazo.  Soy Juan …, Técnico en emergencias Médicas de ….. Institución, y lo estoy atendiendo.

Sea Honesto:

Al acercarse a cualquier paciente, usted debe decidir quién de ellos puede entender y aceptar.  Debe ser honesto sin angustiarlo, evitando darle información innecesaria o que no podría entender.  Solo explique lo que está haciendo y permita que el paciente sea parte de la ayuda que le está dando; esto puede aliviar el sentimiento de desamparo y de ira.

Rechazo De Los Cuidados Iniciales:

En Ocasiones Es Posible Que El Paciente Pueda rechazar la atención médica de urgencia e insista en solicitar que no le haga nada, o le deje en paz.  En estos casos, es importante advertirle al paciente sobre la gravedad de su situación sin causar una alarma inadecuada.  Decir “todo estará bien” cuando es obvio que esa no es la situación, es mentirle al paciente.  En general los pacientes gravemente enfermos o lesionados saben que están en problemas.

Permita La Esperanza:

En los traumatismos y trastornos médicos agudos es posible que los pacientes pregunten si van a morir.  Podemos sentir que nos faltan palabras.  También podemos saber, con base en experiencias pasadas, o en función de la gravedad de la situación, que el pronóstico es adverso.  Pero no nos corresponde decirle al paciente que está muriendo.  Afirmaciones como “no sé si vaya a morir, luchemos juntos” o “no me voy a rendir, usted no se rinda tampoco”, son inútiles; transmiten una sensación de confianza y esperanza irreal, permita al paciente saber que usted está haciendo todo lo posible para salvarle la vida.  Si queda la más ligera posibilidad de esperanza, transmita el mensaje con actitud real hacia el paciente

Localice Y Notifique A La Familia:

Muchos pacientes estarán consternados y le piden que avise a su familia u otras personas cercanas a ellos.  Debe asegurarse que una persona adecuada y responsable se esfuerce para localizar a las personas deseadas.  Asegurar al paciente que alguien hará esto, puede ser una parte significativa de su atención.

Niños Lesionados Y Críticamente Enfermos:

Los niños lesionados y críticamente enfermos con trastornos que ponen en peligro la vida, deben ser tratados como cualquier paciente respecto a la evaluación de la vía aérea, ventilación y circulación (ABC). Al proporcionarse la atención, deben ser consideradas las variaciones respecto a la estatura, peso y tamaño.  Dado el aumento en la tensión y la naturaleza de la escena de la emergencia con pacientes pediátricos involucrados, es importante que un familiar o adulto responsable acompañe al niño para aliviar la ansiedad y ayudar en su atención conforme sea requerido.

Tratar Con La Muerte De Un Niño:

Esta es una situación trágica y temida.  No es inusitado pensar que el niño muerto o moribundo tiene mucho más que hacer, y tener muchos años por vivir.  En nuestra sociedad, asumimos que solo las personas mayores mueren.  Los niños mueren con menos frecuencia ahora que en el pasado, por lo cual la mayor parte de las personas no están preparadas sobre lo que sentirán cuando estos fallezcan.  Puede pensar en sus propios hijos, y aquellos que conoce, como sobrinos, o niños de amigos cercanos.  Y puede pensar “porque este niño con solo cinco años, debe morir”.

Afrontar la muerte de un niño como si se tratara de su propia muerte le ayudara a resolver los difíciles cuestionamientos.  Pero, aun así, no es un tema fácil de abordar, en especial para la familia.  Como TEM, experimentaremos estrés al estar involucrado en anunciar la muerte de un niño.

Una de nuestras responsabilidades puede ser ayudar a la familia en el periodo inmediato después de la muerte, hasta que se disponga de una ayuda definitiva y profesional que podrá estar en mejor posición para ayudar a la familia para que comience a afrontar la perdida.  La forma en la cual la familia se enfrente a la pérdida de un niño afectará su estabilidad y resistencia.  Debemos ayudar a la familia a través de este periodo de duelo, e informarle sobre los servicios de asesoría y soporte que están disponibles.

Ayudar A La Familia:

Si el niño está muerto, el reconocimiento del hecho es importante.  Este debe hacerse en un sitio privado, incluso si es dentro de una ambulancia.  Con frecuencia los padres no pueden creer que la muerte sea real, aun si se han preparado para ello, como en el caso de una enfermedad terminal como la leucemia.  Las reacciones varían, pero la impresión, la incredulidad y la negación son comunes.  Algunos padres muestran pocas emociones con las noticias iniciales.

Si es posible o adecuado, encuentre un lugar en el cual la madre y el padre puedan abrazar al niño, esto es importante en el proceso de duelo y ayuda a disminuir la sensación de incredulidad y hace que la muerte sea real.  Aun si los padres piden no ver al niño, debe decirles que pueden hacerlo.  Su decisión de permitir que los padres vean al niño puede requerir cierta discreción.  Por ejemplo en el caso de una muerte traumática, en la cual hay lesiones significativas, esa decisión puede retrasarse.  La demora puede implicar disponer de servicios de apoyo, o entrar en contacto con el médico de la familia, u otros que puedan ayudar a los padres a través de esa difícil situación.  Esto puede representar por ejemplo, preparar a los padres para lo que verán y los cambios causados por la rigidez cadavérica o la asfixia.

A veces no necesitamos decir mucho.  De hecho, el silencio es más reconfortante que las palabras.  Puede expresar su pesar. No sobrecargue a los padres con información abundante, pues en este punto no se puede manejar.  Comunicación no verbal, como sostener una mano o tocar un hombro, también es valiosa.  Deje que las acciones de la familia le sirvan de orientación sobre lo que es apropiado.  Es importante estimular a los padres a hablar de sus

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