2.3 MUERTE O MORIR

2.3 MUERTE  O  MORIR

Las  expectativas de vida han aumentado de manera significativa; cerca de dos terceras partes de las muertes ocurren en personas de 65 años o más.  Hoy sesenta por ciento de todas las muertes se atribuyen a cardiopatías.  Los traumatismos son la principal causa de muerte en edades que oscilan entre un año de edad y 45 años (WHO 2002).  La muerte puede ocurrir súbitamente o después de una enfermedad prolongada.  El ambiente de la muerte ha cambiado un poco, ya son menos las muertes que se presentan en casa, pues se cuenta con servicios de emergencias más eficientes y la gente llega a los puntos de atención, la mayoría de las veces a tiempo.  Ahora el sitio de muerte es más frecuente en el hospital, el orfanato, la carretera o el trabajo.  Por esta razón estamos menos familiarizados con la muerte que nuestros ancestros.  En algunos países se tiende a negar  la muerte.  Las enfermedades pueden ser más prolongadas y mucho más alejadas de la vida diaria.  El apoyo a la vida con sistemas de soporte vital y falta de contacto con el paciente puede suprimir de la conciencia la experiencia total del fallecimiento en la mayoría de las personas.   La movilidad de los integrantes de la familia hace menos probable el apoyo familiar en el momento que se produce la muerte.

La muerte en tiempos más tempranos era parte de la vida cotidiana, era esperada y aceptada.  Las expectativas de vida eran breves (relacionadas con las expectativas de hoy), las tasas de mortalidad (relación del número de muertes con un tamaño dado de población) eran altas y los partos eran peligrosos, resultando a menudo la muerte de la madre y/o  bebe, las dificultades de la  época, tanto naturales como las causadas por el hombre eran grandes.  Los niños y los adultos morían de enfermedades, lesiones y traumatismos de guerra.  La mayoría de la gente había experimentado la muerte de alguna persona cercana.  No había funerarias; el duelo se realizaba en la casa de la familia.  La presencia de un cadáver era algo natural.

Podremos tener una experiencia personal dolorosa con la muerte.  Sin importar la frecuencia con que responda a las llamadas de emergencias, la muerte es algo que todo TEM, enfrentará, algunos de ellos pocas veces, y otros con mayor frecuencia dependiendo donde trabajen, por ejemplo accidentes automovilísticos, ferroviarios, aéreos, o actos terroristas, sobredosis de drogas, suicidios, u homicidios.  Podemos también tener que enfrentar el caso de accidentes con materiales peligrosos y eventos con múltiples heridos o lesionados.  En todos estos casos, debemos comprender que la muerte no es solo importante, sino también nos ayudara a brindar mejores cuidados de emergencia.

ANSIEDAD:

Es una respuesta a la anticipación de peligro; con frecuencia su origen es desconocido, pero en el caso de los pacientes gravemente lesionados o enfermos, la causa suele ser reconocible.  Lo que puede aumentan la ansiedad son los elementos desconocidos.  Las preguntas comunes de los pacientes son:

  • ¿Qué me pasara?
  • ¿Qué está haciendo?
  • ¿Lo haré yo?
  • ¿Cuáles serán mis incapacidades?

Los pacientes que están ansiosos pueden tener los siguientes signos y síntomas:

  • Trastorno emocional.
  • Piel sudorosa y fría
  • Respiración rápida
  • Pulso rápido
  • Inquietud
  • Temor
  • Temblores (trémulo)

Para el paciente ansioso el tiempo pare estar suspendido: los segundos parecen minutos y los minutos horas.  La ansiedad no es útil para el paciente y le puede causar daño fisiológico real.  Es nuestro trabajo hacer todo lo posible para reducirle la ansiedad y ayudarlo a afrontar lo que puede ser la experiencia más aterradora de su vida.

DOLOR O TEMOR:

Están estrechamente relacionados.  El dolor con frecuencia se asocia con enfermedad o traumatismo.  E general se piensa que el temor es el resultado del dolor y el resultado del daño.  Con frecuencia es útil estimular a los pacientes a expresar sus dolores y temores, porque esto indica el proceso de ajuste al dolor y la aceptación de los cuidados médicos de urgencia que pueden ser necesarios.  Algunos individuos tienen dificultad en admitir abiertamente su temor.  En ocasiones el temor se puede expresar con pesadillas, retraimiento, tensión, inquietud, “mariposas” en el estómago, o nerviosismo.  En algunos casos se puede expresar con furia.

A menudo estamos tentados a minimizar el dolor y temor de los pacientes.  Es más fácil decirle al paciente con un accidente cerebro vascular, “va a estar bien”, que “estoy seguro de que esta en verdad asustado por n poder hablar, pero debe saber que estamos haciendo todo lo posible para ayudarlo”.  Tener contacto visual con su paciente y un apretón de manos, con frecuencia puede ayudar más para alejar el temor, que las palabras elocuentes.

IRA Y HOSTILIDAD:

La ira puede expresarse con una conducta muy demandante y exigente.  A menudo, esto puede estar relacionado con el temor y la ansiedad de los cuidados médicos de urgencia que se están administrando.  A veces el temor es tan agudo que el paciente quiere expresar ira contra nosotros.  Pero es incapaz de hacerlo por el factor de dependencia.  Si encontramos cual es el blanco o diana de la ira del paciente, asegúrese, no tome a título personal la ira o los insultos.  Sea tolerante y no actúe a la defensiva.

La ira también se puede expresar físicamente, y usted puede ser el blanco de la agresión.  Si el paciente se altera hasta el punto de agredirnos físicamente o si creemos que esto puede suceder, debemos retirarnos inmediatamente de esa situación.  Tal hostilidad debe contenerse por la autoridad legal, para que podamos brindar nuestros cuidados sin exponernos al peligro.

DEPRESIÓN:

La depresión es una respuesta fisiológica y psicológica natural a la enfermedad, en especial si esta es prolongada, debilitante o terminal.  Si la depresión es una tristeza temporal o clínicamente prolongada, naturalmente es muy poco lo que podemos hacer como TEM durante el poco tiempo que lo estamos transportando.  Lo mejor que puede hacerse en el tratamiento y transporte de un paciente que experimenta depresión, es ser compasivo, apoyarlo y no juzgarlo.

CULPABILIDAD:

Muchos pacientes que están muriendo, sus familiares, o sus cuidadores, pueden sentirse culpables por lo que les ha pasado.  De manera ocasional, la familia o quienes los han cuidado por largo tiempo pueden también sentir cierto grado de alivio, cuando una enfermedad prolongada termina.  Ese alivio puede convertirse en sentimiento de culpa. La mayor parte de las veces no se pueden explicar esos sentimientos.  La comprensión de las situaciones complejas puede ayudar a encarar algunas de las situaciones intensas.

PROBLEMAS DE SALUD MENTAL:

Como TEM seremos llamados a tratar y transportar pacientes con problemas de salud mental.  Estos problemas pueden ser la causa del sufrimiento del paciente, o pueden ser causados por el estrés de la enfermedad o lesión.  En el paciente moribundo se pueden desarrollar problemas de salud mental, como desorientación, confusión,  o delirios.  En estos casos el paciente puede exhibir un comportamiento inconsistente con los patrones normales de pensamiento, sentimiento, o actuación.  Las características comunes de tal conducta pueden incluir lo siguiente:

  • Pérdida de contacto con la realidad
  • Distorsión de la percepción: pueden tener dificultades en jugar factores comunes ., tales como el tiempo, la distancia y la relación.
  • Regresión: pueden regresar a una etapa anterior de su desarrollo, frecuentemente a la lactancia o infancia.
  • Disminución de los controles de impulsos y deseos básicos: se pueden poner violentos o inapropiadamente afectuosos
  • Incluso delirios y alucinaciones.

El curso normal de morir puede causar desorientación en el paciente, en algunas situaciones prolongadas se puede producir un deterior generalizado de la personalidad.

RECIBIR MALAS NOTICIAS NO RELACIONADAS:

Es posible que un paciente que está en una condición crítica o se está muriendo, no quiera oír malas noticias, como la muerte de alguna persona cercana a él.  Este tipo de noticias puede deprimirlo o provocar que pierda la esperanza.

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