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Vendajes


Vendajes

Para mantener los apósitos en su sitio durante el traslado, puede usar rollos de vendas, rollos de gasa, vendajes triangulares o cintas adhesivas.  Los ventajas en rollos blandos, autoadhesivos, son tal vez los más fáciles de usar.  Son ligeramente elásticos lo cual los hace fáciles de aplicar y pueden insertar el extremo del rollo a una capa más profunda para fijarlo en el sitio.  Las capas de este vendaje al ponerlo, se van fijando entre sí, pero tenga cuidado de no ponerlo muy apretado.

La cinta adhesiva, sostiene apósitos pequeños en su sitio y ayuda a fijar apósitos mas grandes también.  Sin embargo, algunas personas son alérgicas a este material; si sabe que su paciente tiene este problema entonces use en su lugar micropore o material plástico.

No use vendajes no elásticos para fijar apósitos.  Si la lesión se edematiza, el vendaje puede convertirse en un torniquete y causar mas daño.  Cualquier vendaje aplicado de forma inadecuada, que interfiera con la circulación, puede dar lugar a una lesión adicional del tejido o aún más grave a la perdida del miembro.  Por esta razón, siempre debe verificar la extremidad de manera distal, buscando signos de deterioro de circulación o pérdida de sensibilidad.  Las férulas neumáticas son útiles para estabilizar extremidades, no para fracturas expuestas y pueden usarse con apósitos para ayudar a controlar la hemorragia de lesiones de tejidos blandos.

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24.13 APÓSITOS Y VENDAJES


24.13 APÓSITOS Y VENDAJES

Todas las heridas requieren de vendajes, en la mayor parte de los casos, las férulas ayudan a controlar hemorragias y proporcionan un soporte firme para el apósito.  Hay varios tipos diferentes de apósitos y vendajes.  Debe estar familiarizado con la función y aplicación apropiada de cada uno de ellos.

En general, los apósitos y los vendajes tienen tres funciones principales:

  • Controlar la hemorragia.
  • Proteger la herida de daños agregados.
  • Prevenir de contaminación e infección adicionales.

24.8 AMPUTACIONES


24.8 AMPUTACIONES

Los cirujanos, ahora pueden implantar las partes amputadas.  Sin embargo, los cuidados prehospitalarios de la parte amputada, son de vital importancia para el éxito en el tratamiento.  Con amputaciones parciales, asegúrese de inmovilizar la parte amputada, con apósitos compresivos abultados, e inmovilizar o ferulizar, para prevenir una lesión adicional.  No separe amputaciones parciales; esto puede complicar la re-implantación posterior.

Con una amputación completa, asegúrese de envolver la parte amputada en apósitos estériles y chóquela en una bolsa plástica.  Siga sus protocolos locales referentes a como preservar las partes amputadas.  En algunas áreas se recomienda apósitos estériles secos para envolver las partes amputadas, en otras se sugiere pósitos humedecidos en solución salina.  Ponga la bolsa plástica con la parte amputada, en un contenedor frío lleno de hielo, coloque la parte amputada envuelta, sobre el lecho de hielo.  No la empaque en hielo.  El objeto en mantener la parte amputada fría, sin permitir que se congele o desarrolle un cuadro de congelación.  La parte amputada debe ser transportada con el paciente.

Recuerde que la herida en el sitio de la amputación, debe ser atendida, incluyendo el control de la hemorragia y el vendaje apropiado.

Evaluación continua – LTB


Evaluación continua

Es extremadamente importante, reevaluar al paciente con una lesión abierta de tejidos blandos.  Con frecuencia otro personal de cuidados de urgencias, como los primeros residentes, puede haber colocado apósitos y vendajes antes de su llegada.  Si el vendaje fue ineficaz, es posible que tenga que agregar apósitos adicionales sobre los originales.

Examíne todos los vendajes de manera constante, si la sangre continua empapando, use métodos adicionales para controlar a hemorragia.  Reevalúe la vía aérea, la respiración y la circulación con frecuencia.  Reevalúe otras intervenciones y tratamientos que se han proporcionado al paciente, además de los signos vitales.  Copare su evaluación de los signos vitales iniciales con las evaluaciones repetidas, para ver si el estado del paciente está mejorando o empeorando.

Comunicación y documentación

Debe incluir una descripción del ML y la posición en la cual encontró al paciente cuando llego a la escena.  En los casos en que esté implicada una hemorragia externa intensa, es importante reconocer estimar e informar la cantidad de sangre perdida que se ha producido y que tan rápido y cuánto tiempo ha transcurrido desde que el sangrado comenzó.  Este es un desafío, en especial si la superficie donde se halla el paciente es húmeda, absorbe líquidos o es oscura.  Debe intentar comunicar la pérdida de sangre usando términos con los cuales se sienta cómodo y sean comprendidos con facilidad por otro personal.  Por ejemplo puede decir: “se perdió aproximadamente un litro” o “la sangre empapo tres apósitos de trauma”.  No es importante como lo describa, sino que lo haga de forma exacta.  Debe incluir la localización y descripción de cualquier lesión de tejidos blandos u otras heridas que haya encontrado y tratado; describa el tamaño y la profundidad de la lesión y proporcione un recuento preciso de como tratos esas lesiones.  Es importante también incluir toda esta información en su comunicado verbal y escrito.

24. LESIONES DE LOS TEJIDOS BLANDOS


24. LESIONES DE LOS TEJIDOS BLANDOS

La piel es nuestra primera línea de defensa contra las fuerzas externas y la infección.  Aunque es relativamente resiste, la pies es muy susceptible a las lesiones.  Las lesiones de los tejidos blandos varían desde simples contusiones y abrasiones, hasta laceraciones intensas y amputaciones.  Las lesiones de los tejidos blandos pueden dar por resultado la perdida de los, propios tejidos, con exposición a las estructuras profundas como lo son los vasos sanguíneos, los nervios y los huesos.

En todos los casos se deben controlar las hemorragias, prevenir la contaminación adicional para disminuir el riesgo de infección y proteger las heridas de daños adicionales; por lo tanto, es preciso que sepa como colocar los apósitos y los vendajes en varias partes del cuerpo.

Métodos básicos – control de hemorragias externas


Métodos básicos

Con frecuencia será útil combinar estos métodos; las destrezas básicas no requieren equipo especial.

  1. Casi todos los casos de hemorragia externa, pueden controlarse con tan solo aplicar presión directa sobre el sitio de la hemorragia. Este método es, la forma más eficaz de controlar la hemorragia externa.  La presión detiene el flujo de sangre y permite que se efectúe la coagulación normal.  Puede aplicar presión con la punta de un dedo o mano enguantada sobre la parte superior de un apósito estéril, si se dispone de uno.  Si hay un objeto que sobresale de la herida, aplique apósitos abultados, o si es necesario en forma de dona para estabilizar el objeto en su sitio y aplique presión lo mejor que pueda.  Nunca extraiga de una herida, un objeto impactado o empalado.  Mantenga una presión ininterrumpida al menos durante 5 minutos.
  2. La elevación de una extremidad con hemorragia se hará a una altura tan solo de 15 centímetros, esta elevación a menudo detiene la hemorragia. Siempre que le sea posible use las dos técnicas: la presión directa y la elevación; en la mayor parte de los casos esto detendrá la hemorragia.  No obstante, si esto no sucede, aún tiene varias opciones para controlarla.  Las fracturas se pueden elevar después de inmovilizarlas con una férula que también ayudara controlar la hemorragia.
  3. Una vez que ha aplicado un apósito para controlar la hemorragia, puede crear un apósito compresivo para mantener la presión, envolviendo firmemente con un rollo de venda estéril auto adhesivo alrededor de toda la zona de la lesión. En heridas pequeñas use cojines de gasa estéril de 10 x 10 cm o 4 x 4”, o apósitos universales estériles para heridas más grandes.  Cubra la totalidad de la herida con el apósito por encima y por debajo de la herida.  Estire el vendaje hasta que este apretado lo suficiente como para controlar la hemorragia, pero no tanto que disminuya el flujo sanguíneo de la extremidad.  Si pudo palpar un pulso distal antes de aplicar el vendaje, debe ser capaz de palparlo después de aplicar el apósito o vendaje compresivo.  Si la hemorragia continua, es posible que el apósito no esté suficientemente apretado.  No retire el apósito hasta que un médico haya examinado al paciente.  En lugar de retirarlo, aplique presión sobre este.  Luego agregue mas cojines de gasa y fíjelos con un segundo rollo de vendas más apretadas.  La hemorragia casi siempre se detendrá cuando la presión del vendaje exceda la tensión arterial.  Esto contribuirá a controlar la hemorragia y ayudara a la coagulación de la sangre.
  4. Si la herida continua sangrando a pesar del uso de la presión directa, eleve la extremidad e intente aplicar presión adición cobre un punto de presión Un punto de presión es un sitio sonde el vaso sanguíneo está cerca del hueso.  Esta técnica también es útil si no tiene a mano material para usar como un apósito.  Como por lo general una herida tiene sangre de más de una arteria, la compresión proximal de una arteria mayor rara vez detiene la hemorragia por completo pero ayuda a disminuir la pérdida de sangre.  Es preciso que este totalmente familiarizado con la localización de los puntos de presión para que esto sea efectivo.  Si sospecha de lesión en la columna vertebral, no eleve las piernas del paciente, en vez de esto eleve el extremo de los pies de tablón o camilla rígida  sin causar ningún movimiento a la columna vertebral.  Si el paciente tiene una fractura abierta de una extremidad, use la presión directa para controlar la hemorragia.  Sin embargo, no aplique mucha presión, pues podría aumentar el dolor o la lesión.
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