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VOCABULARIO VITAL – reacciones alergicas


16. VOCABULARIO VITAL

Alérgenos: sustancias que causan una reacción alérgica.

Anafilaxia: reacción alérgica sistémica extrema, y quizá mortal, que puede incluir choque y paro respiratorio.

Epinefrina: sustancia producida por el cuerpo, comúnmente llamada adrenalina, y medicamento producido por compañías farmacéuticas; incrementa la velocidad del pulso y la presión sanguínea, es el fármaco de elección para una reacción anafiláctica.

Estridor: sonido respiratorio estridente y agudo, que por lo general se escucha durante la inspiración, producto del bloqueo parcial o estrechamiento de la vía aérea superior.

Histaminas: sustancias liberadas por el sistema inmune en las reacciones alérgicas, que causan muchos de los síntomas de la anafilaxia.

Inoculación: acto de inyectar veneno.

Leucotrienos: sustancias químicas que contribuyen a la anafilaxis; liberadas por el sistema inmune en las reacciones alérgicas.

Reacción alérgica: respuesta inmune exagerada del cuerpo hacia un agente interno o de superficie.

Sibilancia: sonido agudo, como un silbido que se produce al respirar, por lo general producto de la constricción de los conductos menores de los pulmones y típico al exhalar.

Toxina: veneno o sustancia dañina.

Urticaria: pequeñas manchas o ronchas con comezón generalizada y/o ardor, que aparecen como múltiples áreas elevadas en la piel; sarpullido.

Verdugón o roncha: área elevada, hinchada y bien definida de la piel que resulta de una picadura de insecto o una reacción alérgica.

Picaduras de insectos – reacciones alergicas


Picaduras de insectos

Hay más de 100.0900 especies de abejas, avispas y avispones.  Las muertes debidas a reacciones anafilácticas por picaduras de insectos, superan en gran medida a las muertes debido a picaduras de víboras.  El aguijón de la mayoría de las abejas, avispas, avispas alemanas y los avispones, es una espina hueca pequeña, que se proyecta desde el abdomen.  El veneno puede inyectarse a través de esta espina directamente, hasta la piel.  El aguijón de la abeja, posee púas de manera que esta no puede retraer.  En consecuencia, la abeja deja parte de su abdomen incrustado en el aguijón y muere poco después de alejarse.  Las avispas y los avispones no tienen esta limitación, y pueden picar de forma repetida.  Dado que estos insectos por lo general, se alejan volando después de picar, con frecuencia es imposible identificar cual especie fue la responsable de la lesión.

Algunas hormigas, en especial las rojas de fuego (Formicoidea), también muerden de manera repentina, e inyectan con frecuencia una toxina o veneno, este es particularmente irritante en los sitios de la mordedura.  No es raro que un paciente presenta múltiples mordeduras de hormigas por lo general en los pies y piernas, en un lapso muy corto.

Los signos y síntomas de las picaduras o mordeduras de insectos, incluyen: dolor repentino, edematización, calor localizado y enrojecimiento de la piel en personas con piel clara, en especial en el sitio de la lesión, puede haber comezón y en ocasiones un verdugón, el cual constituye una zona elevada, hinchada y bien definida en la piel.  No hay tratamiento específico para estas lesiones, aunque aplicar hielo en ocasiones hace que sean menos irritantes.  La edematización asociada con una mordedura de insecto, puede ser dramática y en ocasiones aterradora para los pacientes.  Sin embargo, estas manifestaciones locales por lo general no son graves.

Dado que el aguijón de la abeja permanece en la herida, puede seguir inyectando veneno, hasta por 20 minutos, después de que la abeja se ha alejado.  Al atender a un paciente al cual pico una abeja, deberá intentar retirar con cuidado el aguijón raspando la piel con el borde de un objeto afinado y rígido, como una tarjeta de crédito.  En general no deberá usar pinzas o fórceps, porque al apretar el aguijón, puede provocar que inyecta más veneno en la herida.  Lave con cuidado el área con agua y jabón o con un antiséptico suave.  Intente retirar cualquier joyería de la zona antes de que se inicie la hinchazón.  Coloque el sitio de la inyección un poco más abajo que el nivel del corazón y aplique hielo envuelto en una gaza o paquetes fríos en el área, pero no directamente sobre la piel, para ayudar a aliviar el dolor y hacer mas lenta la absorción de la toxina.  Manténgase alerta en caso de que se presente vómito o cualquier signo de choque o reacción alérgica.  No administre nada por vía oral al paciente.  Coloque a la persona en posición de choque y administre oxígeno si es necesario, vigile los signos vitales del paciente y esté preparado para proporcionar apoyo adicional si se requiere.

Atención definitiva del paciente – convulsiones


Atención definitiva del paciente que ha sufrido de una convulsión

En la mayoría de las situaciones, el paciente que han tenido una convulsión requieres de una evaluación y tratamiento definitivos en un hospital.  Incluso un paciente con antecedentes de epilepsia crónica que está controlado con medicamentos puede presentar una convulsión ocasional, la cual se denomina comúnmente como una convulsión intra-tratamiento.  Estos pacientes también deben llevarse al hospital para su observación.  Ahí se revisan los niveles sanguíneos de los fármacos para asegurar que los pacientes reciban la dosis correcta.  Desde luego, quienes acaban de tener su primera convulsión o aquellos con convulsiones crónicas que tuvieron un episodio “diferente” requieren exámenes inmediatos, para descartar infecciones letales.  A menos que el paciente tenga antecedentes bien establecidos de convulsiones y esté totalmente alerta y orientado, se aconseja de manera enfática administrar oxígeno suplementario, no solo para proporcionar oxígeno adicional, sino para prevenir la posibilidad de un episodio recurrente si hay un componente hipòxico respecto al origen de la convulsión.

Dependiendo de los protocolos locales, deberá evaluar y tratar al paciente para una posible hipoglucemia (diabético con EMA, que toma insulina o agentes orales que reducen los niveles de glucosa oral).  Si hay sospecha de traumatismo, inmovilice columna.  Con convulsiones recurrentes, proteja al paciente de lesiones adicionales y maneje la vía aérea una vez cede la convulsión.

Si está tratando a un niño, en el cual sospeche la presencia de una convulsión febril, deberá intentar reducir la temperatura, despojándolo de su ropa y enfriándolo con agua tibia, en particular en torno a la cabeza y cuello, y luego abanicando las áreas húmedas.  Tenga cuidado de no hacer tiritar al paciente, pues esto aumentará la temperatura.

Si el paciente estuvo expuesto a una toxina o veneno, deberá retirar con cuidado la fuente si es posible.  Deberá tener disponible de inmediato la succión, en caso de que un paciente con un estado reducido de conciencia comience a vomitar.

En todos los casos, deberá demostrar paciencia y tolerancia con estos pacientes, pues es probable que muchos de ellos están confundidos y en ocasiones, asustados.  Muchos pacientes que presentan convulsiones, se sienten frustrados con su condición y pueden rechazar el transporte.  Se requiere amabilidad y conducta profesional para ayudar a convencer al paciente de que el transporte es necesario para su atención definitiva.

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