Archivos de etiquetas: salud mental

LA MAGNITUD DE LOS PROBLEMAS DE SALUD MENTAL


19.4 LA MAGNITUD DE LOS PROBLEMAS DE SALUD MENTAL

Según los datos internacionales de los institutos de salud mental o psiquiátricos, dos de cada diez personas presentan algún tipo de trastorno mental, alguna enfermedad con síntomas psiquiátricos o de la conducta; estas pueden ser producto de un trastorno social, psicológico, genético, físico, químico o biológico.

19.2 MITO Y REALIDAD


19.2 MITO Y REALIDAD

Todo el mundo desarrolla algunos síntomas de enfermedad mental en algunos puntos de la vida, pero eso no significa que todo el mundo desarrolle una enfermedad mental.  Personas que están perfectamente sanas pueden tener algunos de los signos y síntomas de la enfermedad mental de vez en vez.  Por lo tanto, no debe saltar a la conclusión de que su mente está trastornada, si se comporta de ciertas maneras como se verá en este tema.  Con esto en mente, tampoco debe concluir lo mismo sobre un paciente en situaciones dadas.

El concepto erróneo mas común acerca de la enfermedad mental, es que si uno se siente “mal” o “deprimido”, debe estar “enfermo”.  Esto es falso.  Hay muchas razones completamente justificadas para sentirse deprimido, como un divorcio, la perdida de trabajo, la muerte de un pariente o amigo.

Para el adolecente que recién rompió con su novia después de 12 meses de estar saliendo, es normal que se retrase en las actividades ordinarias y que se sienta “triste”; Es una reacción normal ante una situación de pérdida o de crisis.  No obstante, cuando un apersona se encuentra con que la depresión de la mañana del lunes le dura hasta el viernes, semana tras semana, sin duda debe tener un problema de comportamiento.

Muchos creen que todas las personas con trastorno mental son peligrosas, violentas o de alguna manera incontrolables, esto es falso, solo un porcentaje pequeño de personas con problemas en su salud mental entran en estas categorías.  Sin embargo, como TEM-TUM-TES, es posible que este expuesto a una cantidad de pacientes violentos.  Después de todo, atiende a personas que por definición, se encuentran en una situaciones de emergencia; de lo contrario, es posible que no las viera.  Estamos ahí porque los miembros de la familia o amigos se sintieron encapaces de manejar al paciente por sí mismos.  Este puede ser el resultado del uso o abuso de drogas o alcohol.  Puede suceder que el paciente presente un largo historial de enfermedades mentales y que haya reaccionado ante un evento particularmente estresante.

Aunque no puede determinar lo que causó el problema de conducta de una persona, es posible que logre predecir que la persona se volverá violenta.  La capacidad de predecir la violencia, es una herramienta muy importante de evaluación.

La salud mental, otra víctima del cambio climático


La salud mental, otra víctima del cambio climático
Jed Alegado es estudiante de posgrado en el Instituto Internacional de Estudios Sociales (ISS) de La Haya, y Angeli Guadalupe es médica y realiza estudios de posgrado en la Universidad de Tokio.

Análisis de Jed Alegado y Angeli Guadalupe©

Un joven de la ciudad de Tacloban, en Filipinas, en medio de la destrucción que dejó a su paso el tifón Yolanda, el 21 de diciembre de 2013. Crédito: Evan Schneider/ONU
MANILA, 9 sep 2015 (IPS) – Jun* está encadenado, atado a un poste en la pequeña casa que se asemeja a una choza. Su hermano lo encadenó para evitar que lastime a vecinos o extraños cuando está en un estado de ánimo hostil.

Él ​​está así desde hace tres años, pero sus síntomas empeoraron desde que el tifón Yolanda pasó por Filipinas en 2013.

Los impactos en la salud del cambio climático se distribuyen de forma desigual entre los sectores más vulnerables, como los ancianos, los niños y las mujeres embarazadas, que tienen la menor capacidad de adaptación.

Jun perdió a su esposa, sus hijos y su casa en el desastre. La angustia psicológica le provocó una recaída de su enfermedad psiquiátrica. Como nadie más podía cuidarlo, el hermano lo llevó a su casa.

Pero como su hermano trabaja y los demás integrantes del hogar son sus padres ancianos y enfermos, nadie puede controlar a Jun durante sus episodios maníacos. Tampoco toma su medicina porque la familia no puede pagarla y no siempre puede conseguirlas gratuitamente en la clínica de salud local.

Por eso, la única opción que le quedó a su hermano fue encadenar a Jun.

Consecuencias para la salud mental

En la ciudad de Tacloban y en toda Filipinas existen más casos como el de Jun. El tifón Yolanda (también conocido como Haiyan) azotó al país el 8 de noviembre de 2013. La tormenta de categoría cinco, con vientos de 250 a 315 kilómetros por hora, mató a más de 6.300 personas y causó más de 1.900 millones de dólares en daños.

Debido a las graves pérdidas y a la culpa que sienten muchos por sobrevivir, al menos 10 por ciento de la población sufre de depresión. Sin embargo, dos años después de la catástrofe, algunos siguen sin saber que pueden recurrir a los servicios de salud mental. Otros se quejan de la mala calidad de los servicios y la escasa oferta de medicamentos.

Aquellos que tienen dinero consultan psiquiatras en otras ciudades para evitar el estigma.

Como sucede con la mayoría de los desastres, en Filipinas se le dio prioridad a la rehabilitación física. Esto es comprensible y lógico, pero no debe olvidarse la salud mental de las víctimas.

Según el informe de la Organización Mundial de la Salud sobre la incidencia de enfermedades en el mundo, los trastornos mentales ocupan el segundo lugar, detrás de las enfermedades cardiovasculares, como la principal causa de morbilidad y mortalidad en función del número de años perdidos debido a enfermedad, discapacidad o muerte precoz.

Sin embargo, a pesar del asombroso número de personas afectadas, se estima que solo 25 por ciento de la población mundial tiene acceso a servicios de salud mental. Más de 40 por ciento de los países no tienen políticas de salud mental, y en la mayoría esta recibe menos de uno por ciento del gasto total en salud.

Hoy en día, el cambio climático genera desastres naturales más frecuentes y devastadores. En situaciones de emergencia como estas, la incidencia de trastornos mentales a menudo se duplica. Por lo tanto, la atención a la salud mental también debería duplicarse, sobre todo en los países más vulnerables, como Filipinas.

Esta situación no debería sorprender, ya que Filipinas es un archipiélago y un país en desarrollo. Según el Índice de riesgo Mundial de 2014, del Instituto Universitario de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Seguridad Humana, de los 15 países con el mayor riesgo de desastres, ocho son Estados insulares, incluida Filipinas.

Asegurar que los impactos en la salud estén en los textos de negociación

Organizaciones como la Federación Internacional de Asociaciones de Estudiantes de Medicina (IFMSA) pretenden que el impacto del cambio climático en la salud se incluya en el texto de negociación del nuevo tratado universal para reducir el calentamiento global, que debe ser aprobado en diciembre en París, en la 21 Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático(CMNUCC) .
Ese esfuerzo de la Federación comenzó a partir de la COP20, celebrada en Lima en 2014, y continuó en Ginebra en febrero.

Las negociaciones preparatorias para la COP21, celebradas del 31 de agosto al 4 de este mes en Bonn, resultaron un ejercicio inútil, ya que los negociadores siguen esquivando la cuestión de un mecanismo de pérdidas y daños que, según los defensores de la salud, es clave para ayudar a las personas afectadas por los efectos del cambio climático.

“Como grupo, queremos asegurarnos de que la salud esté incluida en todas las partes del documento de negociación – preámbulo, investigación, desarrollo de capacidades, adaptación y finanzas”, señaló la IFMSA.

Los efectos del cambio climático trascienden al medio ambiente, la seguridad alimentaria, los derechos sobre la tierra e incluso de los pueblos indígenas, ya que tiene consecuencias directas e indirectas para la salud.

Estas consecuencias se distribuyen de forma desigual entre los sectores más vulnerables, como los ancianos, los niños y las mujeres embarazadas, que tienen la menor capacidad de adaptación.

Los Estados partes de la CMNUCC deben tomar en cuenta este problema en las negociaciones de diciembre, que pretenden limitar el calentamiento global a menos de dos grados Celsius y garantizar mecanismos de adaptación a los países más vulnerables.

En el futuro se estima que las guerras se desatarán por el agua y no por el petróleo. Los desastres actuales nos pueden dar una idea de lo que nos espera cuando las consecuencias del cambio climático se agraven y nos afecten de manera que no podamos manejar.

Lo que estamos haciendo no es solo para las generaciones futuras. Es para nosotros, que vivimos ahora en este planeta. Vamos a ser las víctimas si no asumimos, cuanto antes, la mayor responsabilidad posible.

* El nombre fue cambiado para proteger su identidad.

Editado por Kitty Stapp / Traducido por Álvaro Queiruga

MUERTE O MORIR


2.3 MUERTE  O  MORIR

Las  expectativas de vida han aumentado de manera significativa; cerca de dos terceras partes de las muertes ocurren en personas de 65 años o más.  Hoy sesenta por ciento de todas las muertes se atribuyen a cardiopatías.  Los traumatismos son la principal causa de muerte en edades que oscilan entre un año de edad y 45 años (WHO 2002).  La muerte puede ocurrir súbitamente o después de una enfermedad prolongada.  El ambiente de la muerte ha cambiado un poco, ya son menos las muertes que se presentan en casa, pues se cuenta con servicios de emergencias más eficientes y la gente llega a los puntos de atención, la mayoría de las veces a tiempo.  Ahora el sitio de muerte es más frecuente en el hospital, el orfanato, la carretera o el trabajo.  Por esta razón estamos menos familiarizados con la muerte que nuestros ancestros.  En algunos países se tiende a negar  la muerte.  Las enfermedades pueden ser más prolongadas y mucho más alejadas de la vida diaria.  El apoyo a la vida con sistemas de soporte vital y falta de contacto con el paciente puede suprimir de la conciencia la experiencia total del fallecimiento en la mayoría de las personas.   La movilidad de los integrantes de la familia hace menos probable el apoyo familiar en el momento que se produce la muerte.

La muerte en tiempos más tempranos era parte de la vida cotidiana, era esperada y aceptada.  Las expectativas de vida eran breves (relacionadas con las expectativas de hoy), las tasas de mortalidad (relación del número de muertes con un tamaño dado de población) eran altas y los partos eran peligrosos, resultando a menudo la muerte de la madre y/o  bebe, las dificultades de la  época, tanto naturales como las causadas por el hombre eran grandes.  Los niños y los adultos morían de enfermedades, lesiones y traumatismos de guerra.  La mayoría de la gente había experimentado la muerte de alguna persona cercana.  No había funerarias; el duelo se realizaba en la casa de la familia.  La presencia de un cadáver era algo natural.

Podremos tener una experiencia personal dolorosa con la muerte.  Sin importar la frecuencia con que responda a las llamadas de emergencias, la muerte es algo que todo TEM, enfrentará, algunos de ellos pocas veces, y otros con mayor frecuencia dependiendo donde trabajen, por ejemplo accidentes automovilísticos, ferroviarios, aéreos, o actos terroristas, sobredosis de drogas, suicidios, u homicidios.  Podemos también tener que enfrentar el caso de accidentes con materiales peligrosos y eventos con múltiples heridos o lesionados.  En todos estos casos, debemos comprender que la muerte no es solo importante, sino también nos ayudara a brindar mejores cuidados de emergencia.

ANSIEDAD:

Es una respuesta a la anticipación de peligro; con frecuencia su origen es desconocido, pero en el caso de los pacientes gravemente lesionados o enfermos, la causa suele ser reconocible.  Lo que puede aumentan la ansiedad son los elementos desconocidos.  Las preguntas comunes de los pacientes son:

  • ¿Qué me pasara?
  • ¿Qué está haciendo?
  • ¿Lo haré yo?
  • ¿Cuáles serán mis incapacidades?

Los pacientes que están ansiosos pueden tener los siguientes signos y síntomas:

  • Trastorno emocional.
  • Piel sudorosa y fría
  • Respiración rápida
  • Pulso rápido
  • Inquietud
  • Temor
  • Temblores (trémulo)

Para el paciente ansioso el tiempo pare estar suspendido: los segundos parecen minutos y los minutos horas.  La ansiedad no es útil para el paciente y le puede causar daño fisiológico real.  Es nuestro trabajo hacer todo lo posible para reducirle la ansiedad y ayudarlo a afrontar lo que puede ser la experiencia más aterradora de su vida.

DOLOR O TEMOR:

Están estrechamente relacionados.  El dolor con frecuencia se asocia con enfermedad o traumatismo.  E general se piensa que el temor es el resultado del dolor y el resultado del daño.  Con frecuencia es útil estimular a los pacientes a expresar sus dolores y temores, porque esto indica el proceso de ajuste al dolor y la aceptación de los cuidados médicos de urgencia que pueden ser necesarios.  Algunos individuos tienen dificultad en admitir abiertamente su temor.  En ocasiones el temor se puede expresar con pesadillas, retraimiento, tensión, inquietud, “mariposas” en el estómago, o nerviosismo.  En algunos casos se puede expresar con furia.

A menudo estamos tentados a minimizar el dolor y temor de los pacientes.  Es más fácil decirle al paciente con un accidente cerebro vascular, “va a estar bien”, que “estoy seguro de que esta en verdad asustado por n poder hablar, pero debe saber que estamos haciendo todo lo posible para ayudarlo”.  Tener contacto visual con su paciente y un apretón de manos, con frecuencia puede ayudar más para alejar el temor, que las palabras elocuentes.

IRA Y HOSTILIDAD:

La ira puede expresarse con una conducta muy demandante y exigente.  A menudo, esto puede estar relacionado con el temor y la ansiedad de los cuidados médicos de urgencia que se están administrando.  A veces el temor es tan agudo que el paciente quiere expresar ira contra nosotros.  Pero es incapaz de hacerlo por el factor de dependencia.  Si encontramos cual es el blanco o diana de la ira del paciente, asegúrese, no tome a título personal la ira o los insultos.  Sea tolerante y no actúe a la defensiva.

La ira también se puede expresar físicamente, y usted puede ser el blanco de la agresión.  Si el paciente se altera hasta el punto de agredirnos físicamente o si creemos que esto puede suceder, debemos retirarnos inmediatamente de esa situación.  Tal hostilidad debe contenerse por la autoridad legal, para que podamos brindar nuestros cuidados sin exponernos al peligro.

DEPRESIÓN:

La depresión es una respuesta fisiológica y psicológica natural a la enfermedad, en especial si esta es prolongada, debilitante o terminal.  Si la depresión es una tristeza temporal o clínicamente prolongada, naturalmente es muy poco lo que podemos hacer como TEM durante el poco tiempo que lo estamos transportando.  Lo mejor que puede hacerse en el tratamiento y transporte de un paciente que experimenta depresión, es ser compasivo, apoyarlo y no juzgarlo.

CULPABILIDAD:

Muchos pacientes que están muriendo, sus familiares, o sus cuidadores, pueden sentirse culpables por lo que les ha pasado.  De manera ocasional, la familia o quienes los han cuidado por largo tiempo pueden también sentir cierto grado de alivio, cuando una enfermedad prolongada termina.  Ese alivio puede convertirse en sentimiento de culpa. La mayor parte de las veces no se pueden explicar esos sentimientos.  La comprensión de las situaciones complejas puede ayudar a encarar algunas de las situaciones intensas.

PROBLEMAS DE SALUD MENTAL:

Como TEM seremos llamados a tratar y transportar pacientes con problemas de salud mental.  Estos problemas pueden ser la causa del sufrimiento del paciente, o pueden ser causados por el estrés de la enfermedad o lesión.  En el paciente moribundo se pueden desarrollar problemas de salud mental, como desorientación, confusión,  o delirios.  En estos casos el paciente puede exhibir un comportamiento inconsistente con los patrones normales de pensamiento, sentimiento, o actuación.  Las características comunes de tal conducta pueden incluir lo siguiente:

  • Pérdida de contacto con la realidad
  • Distorsión de la percepción: pueden tener dificultades en jugar factores comunes ., tales como el tiempo, la distancia y la relación.
  • Regresión: pueden regresar a una etapa anterior de su desarrollo, frecuentemente a la lactancia o infancia.
  • Disminución de los controles de impulsos y deseos básicos: se pueden poner violentos o inapropiadamente afectuosos
  • Incluso delirios y alucinaciones.

El curso normal de morir puede causar desorientación en el paciente, en algunas situaciones prolongadas se puede producir un deterior generalizado de la personalidad.

RECIBIR MALAS NOTICIAS NO RELACIONADAS:

Es posible que un paciente que está en una condición crítica o se está muriendo, no quiera oír malas noticias, como la muerte de alguna persona cercana a él.  Este tipo de noticias puede deprimirlo o provocar que pierda la esperanza.

ASPECTOS EMOCIONALES


2.2 ASPECTOS EMOCIONALES

En muchas ocasiones por más experiencia que tengamos, o años de estudio, hay momentos en los que tenemos dificultades para superar reacciones personales y proceder sin titubeos.  Los pacientes tienen que ser retirados de situaciones que amenazan la vida.  Necesitan tomarse medidas para el soporte vital por estar gravemente lesionados.  También podemos ser llamados para retirar restos humanos en diversos accidentes, o desastres, en casos extraordinarios.  En todas estas situaciones debemos estar calmados y actuar de forma responsable.  También debe considerar que, aunque sus emociones personales deben mantenerse bajo control, los sentimientos son normales;  Todo TEM debe afrontar  situaciones muy fuertes durante su servicios de emergencias.  La lucha por permanecer calmados frente a esas desagradables circunstancias, hace que nuestro nivel de estrés emocional el trabajo sea muy alto.

A %d blogueros les gusta esto: