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Signos vitales iniciales – hemorragias


Signos vitales iniciales

Debe evaluar la línea basal de los signos vitales para observar los cambios que se puedan producir durante el tratamiento.  Una tensión arterial sistólica menor de 90 mm Hg con un pulso central rápido  y pulso periférico débil , debe sugerirle la presencia de hipoperfusión en el paciente con una perdida sustancial de sangre.  La piel fresca, húmeda que esta pálida o gris, es un signo importante de que el paciente está experimentando un problema de perfusión; los cambios en las pupilas pueden indicar hemorragia dentro del cráneo.

Circulación – reacciones alergicas


Circulación

Aunque las quejas respiratorias son las más comunes, es posible que algunos pacientes en anafilaxia no se presenten con afecciones respiratorias graves, sino con signos y síntomas de dificultades circulatorias.  Palpar el pulso radial ayudará a identificar cómo responde el sistema circulatorio a la reacción alérgica.  Si el paciente no responde y carece de pulso, inicie el soporte vital básico o emplee un desfibrilador automático externo si es necesario.  Evalúe en busca de frecuencia cardiaca rápida, piel pálida, húmeda y fría, así como también llenados capilares retrasados que indiquen hipoperfusión.  Su tratamiento inicial para el choque debe incluir oxígeno, colocar al paciente en posición de choque y mantener la temperatura normal del cuerpo.  El tratamiento definitivo para el choque anafiláctico es la epinefrina.  El traumatismo es poco probable en las reacciones alérgicas, pero si éste ocurrió, aplique vendajes en todas las partes sangrantes e inmovilice la columna vertebral si es lo cree apropiado.

Circulación – emergencias diabeticas


Circulación

Una vez que haya evaluado la vía aérea y la respiración, y que haya efectuado las intervenciones necesarias, determine el estado de circulación del paciente.  Una persona con piel seca y caliente indica un coma diabético, mientras que un paciente con la piel húmeda y pálida, indica un choque insulínico, el paciente con este problema, tendrá pulso rápido y débil.

Choque insulínico – emergencias diabeticas


Choque insulínico

En el choque insulínicos, el problema es la hipoglucemia, glucosa insuficiente en sangre.  Cuando los niveles de glucosa permanecen elevados, la glucosa se extrae con rapidez de la sangre, para alimentar las células, si los niveles de glucosa disminuyen demasiado, puede haber una cantidad insuficiente para alimentar el cerebro.  Si la glucosa sanguínea permanece baja, puede presentarse con rapidez un daño cerebral permanente.

El choque insulínicos, ocurre cuando el paciente efectuó algunos de los siguientes pasos:

  • Tomó demasiada insulina.
  • Tomo una dosis regular de insulina, pero no ha ingerido suficiente alimento.
  • Realizó una cantidad anormal de actividad o ejercicio vigoroso y empleo toda la glucosa disponible.

El choque insulínicos, también puede ocurrir después de que el paciente vomita una comida, después de tomar una dosis regular de insulina.  En ocasiones, el choque insulínicos puede ocurrir sin un factor predisponente o determinantemente identificable.

Los niños con diabetes, pueden implicar un problema particular de manejo.  Primero, sus altos niveles de actividad, significan que pueden emplear la glucosa circulante con mayor rapidez que los adultos, incluso después de una inyección normal de insulina.  Segundo, no siempre se alimentan de manera correcta, ni a sus horas.  Como resultado, puede desarrollarse el choque insulínicos con más frecuencia en niños que en adultos.

El choque insulínicos se desarrolla con mucha mayor rapidez que el coma diabético, en algunos casos puede ocurrir en un lapso de minutos.  La hipoglucemia, puede asociarse con los siguientes signos y síntomas:

  • Respiraciones normales o rápidas
  • Piel pálida y húmeda o pegajosa
  • Diaforesis o sudoración
  • Mareo, dolor de cabeza
  • Pulso rápido
  • Presión arterial normal o baja
  • Estado mental alterado, conducta agresiva, confusa, letárgica o anormal.
  • Comportamiento ansioso o combativo
  • Hambre
  • Convulsión, desmayo o coma.
  • Debilidad de un lado del cuerpo que puede asemejarse con un evento vascular cerebral.

Ambos extremos del coma diabético y del choque insulínicos, producen inconsciencia y en algunos casos la muerte.  Pero requieren de un tratamiento muy diferente.

El coma diabético es un padecimiento metabólico complejo que por lo general se desarrolla a lo largo del tiempo y afecta a todos los tejidos del cuerpo.  La corrección de este trastorno puede tomar muchas horas en un medio hospitalario bien controlado.

El choque insulínicos, sin embargo, es un padecimiento agudo que puede desarrollarse con rapidez.  Un paciente con diabetes que tomó su dosis estándar de insulina y no comió en el almuerzo, puede estar en choque insulínicos antes de la cena.  Esta condición puede revertirse justo con la misma rapidez si se administra glucosa al paciente.  Sin esa glucosa, el paciente sufrirá de daño cerebral permanente, los minutos cuentan.

La mayoría de los diabéticos comprender y manejan bien su enfermedad.  Aun así, ocurren emergencias; además del coma diabético y del choque insulínicos, los pacientes con diabetes pueden tener ataques cardiacos “silenciosos” o sin dolor, una posibilidad que siempre deberá considerar.  El único síntoma que puede ser es “no me siento bien”.

Las prioridades del paciente y el transporte.


Identifique las prioridades del paciente y tome decisiones sobre el transporte.

8-11 hora de oro024

Al completar su evaluación inicial tiene que tomar algunas decisiones sobre los cuidados del paciente. Debe haber identificado e iniciado el tratamiento de las lesiones y enfermedades que ponen el peligro la vida.  Ahora debe identificar el estado de prioridad de su paciente.

Considera a su paciente es alta prioridad, media prioridad o baja prioridad para ser transportado?  La designación para la prioridad, se usa para determinar si su paciente necesita transporte inmediato o tolerará unos cuantos minutos más en la escena.

Los individuos con cualquiera de los siguientes trastornos, son ejemplo de pacientes con prioridad alta, y deben ser transportados inmediatamente:

  • Dificultad para respirar.
  • Impresión general deteriorada.
  • Inconsciente sin reflejos nauseoso o tusígeno.
  • Presión arterial alta, sobre todo cuando la presión arterial sistólica es menor de 100 mm Hg.
  • Piel pálida, u otros signos de perfusión deficiente.
  • Parto complicado.
  • Hemorragia incontrolable.
  • Consciente, pero incapaz de seguir órdenes.
  • Dolor intenso en cualquier parte del cuerpo.
  • Incapacidad de mover cualquier parte del cuerpo.

Un paciente de alta prioridad debe ser transportado tan rápidamente como sea posible.  La decisión de transportarlo se debe tomar en este punto de la evaluación e iniciarse los preparativos para su acondicionamiento y transporte.   Sin embargo la carga física del paciente a la camilla y dejar la escena, puede ocurrir poco después de esta decisión; por ejemplo, en un paciente con un traumatismo significativo, el reconocimiento de la necesidad de una consulta quirúrgica en el hospital, para corregir el problema del paciente será importante.   Sin embargo puede necesitar tomar 60 a 90 segundos para identificar las lesiones que deben ser protegidas durante el acondicionamiento y carga para el transporte.  Proteger la columna vertebral del paciente e identificar las extremidades fracturadas son parte integral de su acondicionamiento para el transporte.  Estas lesiones pueden hacerse peores si descuidamos evaluarlas y tratarlas antes de mover el paciente.

Es fundamental la necesidad de reconocer el momento oportuno de trasporte de los pacientes graves de trauma.

Se le denominado hora dorada, al tiempo que transcurre desde la lesión hasta el tratamiento definitivo durante el cual, debe iniciarse el tratamiento del choque y las lesiones traumáticas.

Después de los primeros 60 minutos, el cuerpo tiene dificultades crecientes para compensar el choque y las lesiones traumáticas.

Por esta razón, en la escena deben tardarse tan poco tiempo como sea posible con pacientes que han sufrido un traumatismo significativo o grave.  La meta, es evaluar, estabilizar, empaquetar e iniciar el trasporte al sitio adecuado dentro de un lapso de 10 minutos después de arribar a la escena, siempre y cuando sea posible pues una extracción difícil o compleja limitara obviamente estas posibilidades de pronto traslado.

Algunos pacientes se beneficiaran permaneciendo en la escena y recibiendo cuidados continuos.  Por ejemplo es posible que un paciente de edad avanzada con dolor del pecho sea mejor atendido en la escena, administrado con nitroglicerina y esperando un vehículo SVA, siempre que este disponible para apoyarnos, en vez de transportarlo de inmediato.  El SVA debe ser llamado a la escena, si no es que ya viene en camino, y dependiendo de la distancia del viaje, puede encontrarse mientras se transporta el paciente grave.  Si el SVA se retrasa, o está alejado, coordinar un punto de reunión puede ser una buena decisión para su paciente de alta prioridad.  En caso de no contar con unidades de SVA en su comunidad, deberá iniciar su transporte tan pronto como le sea posible, posterior a su evaluación e intervención de emergencia.  Su decisión de permanecer en la escena o trasportarse inmediatamente se basara en: el estado de su paciente, la disponibilidad de ayuda avanzada, la distancia que debe trasportar y sus protocolos locales.

La correcta identificación de los pacientes de alta prioridad es el principal aspecto de la evaluación inicial y contribuye a mejorar el pronóstico del paciente.

Aunque el tratamiento inicial es importante, es esencial recordar que el transporte inmediato, es una de las claves para la supervivencia del paciente de alta prioridad.  El transporte se debe iniciar tan pronto como sea posible.

Posteriormente se obtendrá la historia y/o examen físico, enfocado y basado en la evaluación y se determinará si el padecimiento de urgencia del paciente es de índole médico, traumático o ambas.

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