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Quemaduras eléctricas


Quemaduras eléctricas

Las quemaduras eléctricas pueden ser el resultado del contacto con electricidad de alto o bajo voltaje.  Las quemaduras de alto voltaje pueden ocurrir cuando trabajadores de los servicios, hacen contacto directo con cables eléctricos.  No obstante, la corriente ordinaria de las casas es lo suficientemente potente como para causar quemaduras intensas.

0para que la electricidad fluya, debe haber un circuito completo entre la fuente de la electricidad y tierra.  Cualquier sustancia que evite este circuito como el caucho, es un aislante y cualquiera que permita que la corriente fluya, es un conductor.  El cuerpo humano que es principalmente agua, es un buen conductor; por lo tanto las quemaduras ocurren cuando el o parte de él completan un circuito conectando a la fuente de energía con tierra.

Su seguridad es de particular importancia, cuando es llamado a la escena de una urgencia que implica electricidad; obviamente puede lesionarse de forma mortal al entrar en contacto con cables de energía, pero esto también es posible, si toca a un paciente que esta aun en contacto con un cable activo o cualquier otra fuente de electricidad; por esta razón, nunca debe intentar retirar a alguna persona de una fuente eléctrica, a menos que este entrenado para ello. De igual forma, nunca debe mover un cable caído a menos que tenga un entrenamiento especializado y el equipamiento necesario para realizar el trabajo.  Aun antes de acercarse a una persona que pueda estar todavía en contacto con un cable o un artefacto eléctrico, asegúrese de que esta desconectado.  Siempre asuma que cualquier cable caído aun conduce electricidad.

Una lesión de la quemadura se presenta donde la electricidad entra llamada herida de entrada, y sale por la herida de salida.  La herida de entrada puede ser muy pequeña, pero la herida de salida suele ser extensa y profunda.  Siempre busque las heridas de entrada y salida; existen dos peligros asociados de forma específica con las quemaduras eléctricas.   En primer lugar, puede haber una cantidad grande de tejido profundo lesionado.  Las quemaduras eléctricas son siempre más intensas de lo que los signos externos indican y es posible que el paciente tenga solo una pequeña quemadura en la piel, pero un daño masivo en los tejidos profundos.  En segundo lugar el paciente puede entrar en paro cardiaco o respiratorio debido a la descarga eléctrica.

Si se indica, comience la RCP y aplique el desfibrilador automático externo DAE.  Aunque puede ser necesaria que la RCP sea muy prolongada en los casos de quemaduras eléctricas, tiene una alta tasa de éxito, si se inicia lo antes posible.  Debe estar preparado para desfibrilar, administre oxigeno suplementario y vigile de cerca al paciente con relación a posible paro respiratorio y cardíaco.  Trate las lesiones de los tejidos blandos, aplicando apósitos secos y estériles en todas las heridas por quemaduras y ferulizando las fracturas sospechadas.  Proporcione y transporte rápido; todas las quemaduras eléctricas son lesiones graves y requieren tratamiento ulterior en el hospital.

RELÁMPAGOS


18.13 RELÁMPAGOS

De acuerdo con el National Weather Service, cada año se producen cerca de 25 millones de relámpagos, que se descargan de una nube al suelo, el resto del mundo no es diferente a estas estadísticas.  En promedio, los relámpagos matan entre 360 y 490 personas a nivel mundial según casos documentados.   Aunque las lesiones documentadas por rayos suman 900 por año, es muy probable que las lesiones de este tipo sin documentar sean mucho mayores.  Muchos países no tienen un registro exacto de muertes por este fenómeno meteorológico.  Los rayos son la tercera causa más común de muerte debido a fenómenos ambientales aislados.

La energía asociada con los rayos comprende una corriente directa (DC) de hasta 200.000 amp y un potencial de 100 millones de volts o más.  Las temperaturas generadas por los rayos varían entre 11.000 y 33.000ºC.

La mayoría de las muertes y lesiones ocasionadas por los rayos, ocurren durante los meses de verano, cuando las personas disfrutan de actividades al aire libre, a pesar de que se avecine una tormenta.  Aquellos que reciben más comúnmente las descargas eléctricas incluyen personas en lanchas, nadadores y golfistas; cualquier tipo de actividad que exponga a la persona a una gran área abierta incrementando el riesgo de sufrir la descarga de un relámpago.

El hecho de que el rayo cause o no, una lesión o la muerte, depende de que la persona se encuentre en el camino de la descarga eléctrica.  La corriente asociada con la descarga del rayo viaja a lo largo de la tierra.  Aunque algunas víctimas sufren lesiones o mueren por una descarga directa del rayo, muchas sufren el daño debido a la que estaban de pie cerca de un objeto sobre el cual cayó la descarga, por ejemplo: un árbol por efecto de salpicadura.

Los sistemas cardiovascular y nervioso, son los que se lesionan de manera más fácil con la descarga de un rayo, por lo tanto el paro cardiaco o respiratorio, son las causas más comunes de muertes relacionadas con este fenómeno.  El daño tisular ocasionado por un rayo, es diferente al causado por otras lesiones ocasionadas por electricidad, por ejemplo cables de alta tensión.  Esto se debe a que el camino del daño del tejido por lo general se presenta sobre la piel, más que a través de ella.  Asimismo dado que la duración del relámpago es más corta, las quemaduras en la piel por lo general son superficiales; las quemaduras de espesor total de tercer grado son raras.  Las lesiones por relámpago se clasifican así:

  • Leves: pérdida de la conciencia, amnesia, confusión, hormigueo u otros signos y síntomas inespecíficos; si es que hay quemaduras, son por lo regular superficiales.
  • Moderadas: convulsiones, paro respiratorio, paro cardiaco, asistolia, que se resuelve de modo espontáneo y las quemaduras son superficiales.
  • Graves: paro cardiopulmonar debido a la tardanza en la reanimación, con frecuencia por la localización remota, muchos de estos pacientes no sobreviven.

11.5 ATENCIÓN DE URGENCIA DE LAS EMERGENCIAS RESPIRATORIAS


11.5 ATENCIÓN DE URGENCIA DE LAS EMERGENCIAS RESPIRATORIAS

Cuando tome los signos vitales iniciales de una persona con disnea, deberá poner especial atención en su respiración, siempre hable en tono tranquilizador y asuma una actitud de interés y profesionalidad, para calmar al paciente, quien probablemente estará muy asustado y a quien por lo general, administrará oxígeno, cuidando de vigilar la respiración.  Reevalúe las respiraciones y la respuesta del paciente al oxígeno de modo repetido, por lo menos cada cinco minutos, hasta llegar al departamento de urgencias.  En una persona con nivel crónicamente alto de dióxido de carbono por ejemplo,  en ciertos pacientes con EPOC, esto es crítico, porque el oxígeno suplementario puede causar una elevación rápida en el nivel de oxígeno arterial.  Esto a su vez, puede abolir el estímulo respiratorio secundario con oxígeno y causar un paro respiratorio.

No retenga el oxígeno, por temor de deprimir o detener la respiración en un paciente con EPOC que necesite oxígeno.  La frecuencia respiratoria reducida, después de la administración de oxigeno no necesariamente significa que el paciente ya no lo requiera; es posible que incluso necesite más.  Si las respiraciones se hacen más lentas y el paciente pierde la conciencia, deberá asistir la respiración con un BVM.

Asma


Asma

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El asma es un espasmo agudo de las pequeñas vías aéreas denominadas bronquiolos, asociadas con la producción extensa de moco y con edema del recubrimiento de la mucosa de los conductos respiratorios.

Es una enfermedad común y grave, el asma produce un sonido característico sibilante, a medida que los pacientes intentan exhalar a través de los pasajes aéreos obstruidos en forma parcial.  Estos mismos pasajes se abren con facilidad durante la inspiración.  En otras palabas, cuando los pacientes inhalan, la respiración parece relativamente normal; la sibilancia se aprecia casi siempre cuando exhalan.  Esta sibilancia puede ser tan fuerte, que es posible escucharla sin el estetoscopio; en otros casos, la vía aérea esta tan bloqueada que no se escucha el movimiento del aire.  En casos graves, el trabajo real de la exhalación es muy agotados, y es posible que en un lapso de minutos, se desarrollen cianosis o paro respiratorio, o incluso ambos.

El asma afecta a pacientes de todas las edades y por lo general es el resultado de una reacción alérgica hacia una sustancia inhalada, ingerida, o inyectada.

Observe que la sustancia en si misma, no es la causa de la reacción alérgica, sino que es más bien una respuesta exagerada del sistema inmune del cuerpo, hacia dicha sustancia lo que causa la reacción.  No obstante, en algunos casos no hay sustancia identificable, o alérgeno que dispare el sistema inmune del cuerpo.  Casi todo puede considerarse como alérgeno.

Una respuesta alérgica a ciertos alimentos o hacia algún otro alérgeno puede producir un ataque agudo de asma, entre los ataques, los pacientes pueden respirar con normalidad; en su forma más grave, una reacción alérgica puede producir anafilaxis e incluso un choque anafiláctico.  Esto a su vez puede ocasionar una dificultad respiratoria lo bastante grave, como para que produzca el coma y la muerte.  Los ataques de asma también pueden ser producto del estrés emocional grave, del ejercicio o de infecciones respiratorias.

La mayoría de los paciente con asma, conocen sus síntomas y saben cuándo es inminente un ataque, es típico que traigan consigo o tengan en casa un medicamento apropiado.  Deberá escuchar con cuidado lo que le digan los pacientes; con frecuencia saben con exactitud lo que necesita

OXIGENO SUPLEMENTARIO


7.9 OXÍGENO SUPLEMENTARIO

Siempre debe tener oxigeno suplementario para los pacientes que son hipóxicos, debido a que no están obteniendo suficiente oxígeno para los tejidos y células del cuerpo.

Algunos tejidos y órganos, como el corazón, sistema nervioso central, pulmones, riñones e hígado, necesitan un constante suministro de oxígeno para su funcionamiento normal.  Nunca impida que el paciente reciba oxigeno que puede beneficiarlo, en especial si debe proporcionar ventilación asistida.

Cuando ventile a cualquier paciente en paro cardiaco o respiratorio, siempre debe usar oxígeno suplementario a alta concentración. Conocimiento sobre cuando y como proporcionar oxigeno suplementario, debe comprender como se almacena el oxígeno y los diversos riesgos relacionados con su uso.

TORMENTAS ELECTRICAS


Morbimortalidad por caída de rayos

Diariamente en el mundo se producen unas 44.000 tormentas y se generan más de 8 millones de rayos según el sistema de detección mundial de meteorología. Como anécdota, en España, el 7 de agosto de 1992 cayeron 32.000 rayos según el Servicio de Teledetección de rayos del Instituto Nacional de Meteorología.

La caída de un rayo a tierra es una de las amenazas más serias derivadas de una tormenta. Se produce cuando la diferencia de potencial entre la nube y la tierra supera la capacidad aislante del aire. El peligro puede no ser aparente: se dan casos de caída de rayos a más de 20 km de distancia del lugar en que descarga la tormenta.

Aproximadamente el 30% de las personas alcanzadas por un rayo mueren, y el 74% de los supervivientes quedan con discapacidades permanentes.

Más del 70% de los fallecimientos se dan entre junio y agosto y el 92% entre mayo y septiembre. Sólo muy ocasionalmente se produce alguno en invierno.

La probabilidad de ser alcanzado por un rayo es mucho mayor en el medio rural que en el urbano. Los altos edificios con estructura metálica protegen las zonas adyacentes y derivan a tierra la descarga eléctrica, al igual que los pararrayos. En el campo, los árboles, en particular los muy altos y aislados atraen especialmente a los rayos.

De las personas fallecidas, el 52% se dedicaban a actividades recreativas al aire libre (en el medio urbano los campos de golf fueron áreas de gran riesgo) en el momento de ser alcanzadas por el rayo y el 25% estaban trabajando. Entre los trabajadores más afectados por los rayos están los de la construcción y los agricultores (un número apreciable mientras conducían un tractor).

El mayor número de hombres dedicados a este tipo de actividad laboral probablemente explica la diferencia en mortalidad entre hombres y mujeres. También la mayor participación de estos en actividades recreativas al aire libre.

En España, desde 1941 hasta 1979 hubo alrededor de 2.000 muertos por rayo (1,6 muertos por millón de habitantes y año). Desde entonces estas cifras han disminuido sustancialmente, lo que seguramente tiene mucho que ver con el cambio de una sociedad rural a otra fundamentalmente urbana, con todas sus implicaciones. En el período 1990-2000 se produjeron 73 víctimas mortales por caída de rayos. En el año 2000 y 2001 se produjeron 7 y 4 fallecimientos por esta causa.

La afectación neurológica y cardiopulmonar son las más peligrosas y responsables de los casos fatales. Puede producirse asistolia, fibrilación ventricular o parada respiratoria por afectación directa del sistema nervioso central (centro respiratorio). También puede haber derrame pericárdico masivo o insuficiencia cardíaca severa.

Otras posibles lesiones incluyen quemaduras en las zonas por donde entra y sale el rayo y en las zonas de contacto con partes metálicas como joyas, pérdida de visión y audición, fracturas óseas, etc. Puede haber, además, confusión y pérdida de memoria.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN ANTE LAS TORMENTAS

A) En el campo

– Si se van a realizar actividades al aire libre, conviene prestar atención a los partes meteorológicos durante la temporada en que son más frecuentes las tormentas (generalmente de mayo a septiembre) y no partir hacia media o alta montaña con riesgo claro de tormenta.

– Observar si el cielo se oscurece, si pueden verse relámpagos, si el viento arrecia o si se escuchan truenos. En tal caso conviene dirigirse inmediatamente a un lugar seguro.

– En verano tratar de acabar de ascender a una cumbre o terminar una salida o etapa antes de las cuatro de la tarde; a partir de estas horas es cuando se forma el mayor número de tormentas.

– Desistir de hacer cumbre o terminar una ruta en el caso de que veamos formarse un cumulo nimbo en clara progresión hacia la tormenta y en la dirección en la que nos dirigimos.

– En caso de sentir un cosquilleo en la piel, que se eriza el cabello y que los objetos metálicos o que terminan en punta metálica emiten un extraño zumbido parecido al de una colmena y se producen chispas o destellos la tormenta está próxima. Todos estos fenómenos se producen por el desplazamiento de las cargas eléctricas que generan las tormentas y significa que el aire en el que nos encontramos se ha vuelto conductor hasta el punto de que en ocasiones entre dos excursionistas cercanos entre sí y sin tocarse puede producirse una molesta descarga.

– En caso de notar alguno de estos fenómenos en medio de una tormenta el peligro es inminente porque significan que está a punto de caer un rayo. 

Retirarse de todo lugar alto: cumbre, cima, loma…, y refugiarse en zonas bajas no propensas a inundarse o recibir avenidas de agua.

 NUNCA echar a correr durante una tormenta y menos con la ropa mojada, esto es muy peligroso. Se crea una turbulencia en el aire y una zona de convección que puede atraer el rayo.

 Deshacerse de todo material metálico (piolets, bastones, mochilas con armazón, palas, azadones, rastrillos, palos de golf, paraguas, herramientas…) y depositarlo a más de 30 metros de distancia. Los rayos aprovechan su buena conducción. APAGAR WALKIE-TALKIES Y TELÉFONOS MÓVILES, cuyas radiaciones electromagnéticas pueden atraer los rayos.

 NUNCA refugiarse debajo de un árbol o una roca o elementos prominentes solitarios. Un árbol solitario por su humedad y verticalidad aumenta la intensidad del campo eléctrico. En cambio un bosque, aunque sea pequeño, puede ser un buen refugio. Cobijarse debajo de los árboles de menor altura.

 Alejarse de objetos metálicos como vallas metálicas, alambradas, tuberías, líneas telefónicas e instalaciones eléctricas, raíles de ferrocarril, bicicletas, maquinaria, etc. Lo más peligroso de un tendido eléctrico son sus apoyos, pues por su toma de tierra se descargan al suelo rayos que han caído incluso a kilómetros. La proximidad de grandes objetos metálicos es peligrosa incluso cuando no se esté en contacto con ellos, ya que la onda de choque producida por el rayo calienta sobremanera el aire lo que puede producir lesiones en los pulmones.

– En el caso de trabajo sobre tractores (agricultores), maquinaria de construcción, etc., abandonarlos mientras dure la tormenta. Tampoco debe trabajarse sobre andamios u otras estructuras metálicas.

 Alejarse de terrenos abiertos y despejados, como praderas, cultivos y campos de golf. En estas zonas una persona sobresale bastante del terreno y puede convertirse en un pararrayos. Es preferible quedarse debajo de un grupo de árboles, a ser posible de menor altura que otros de la zona.

 Aislarse del suelo y del contacto con charcos o zonas mojadas. Salir inmediatamente y alejarse de ríos, piscinas, lagos, el mar y otras masas de agua.

 Alejarse y NO refugiarse en pequeños edificios aislados como graneros, chozas, cobertizos…; las tiendas de campaña tampoco son seguras.

 NO refugiarse en la boca de una cueva ni al abrigo de un saliente rocoso, el rayo puede echar chispas a través de estas aberturas, algunas son incluso canales naturales de drenaje para sus descargas. Solo ofrecen seguridad las cuevas profundas y anchas, mínimo un metro a cada lado.

 La posición de seguridad más recomendada ES DE CUCLILLAS, lo mas agachado posible, con las manos en las rodillas, tocando el suelo sólo con el calzado. Esta posición nos aislará en buena medida al no sobresalir sobre el terreno. No debemos echarnos en horizontal sobre el suelo.

– Si notamos cosquilleo en el cuerpo, se nos eriza el cabello, o vemos brillar y echar chispas un objeto de metal HAY QUE adoptar la posición de seguridad de inmediato porque la descarga de un rayo es inminente.

 Si se va en grupo es aconsejable dispersarse unos metros y adoptar la posición y demás precauciones de seguridad.

– En caso de ir con niños, para evitar el pánico o el extravío, mantener contacto visual y verbal con ellos. Si un rayo afecta a una persona las demás en contacto pueden verse afectadas por la descarga, por esto mismo también es recomendable alejarse de rebaños y grupos de mamíferos.

 El mejor sitio para refugiarse a la intemperie durante una tormenta ES UN VEHÍCULO CERRADO.

Dentro debemos apagar el motor, bajar la antena de la radio y desconectarla, cerrar las ventanillas y las entradas de aire. En caso de caída de un rayo el vehículo se cargará sólo por el exterior mientras que el interior quedará intacto, fenómeno conocido como “Jaula de Faraday”. Debe evitarse tocar las partes metálicas del vehículo, incluso al salir de un vehículo que ha recibido una descarga. En caso de ir conduciendo y verse sorprendido por una tormenta conviene disminuir la velocidad y no detenerse en zonas por donde pueda discurrir gran cantidad de agua.

– Es totalmente falsa la creencia popular de que un rayo no cae dos veces sobre un mismo lugar.

B) En la vivienda, refugio o cabaña

 No asomarse al balcón o ventanas abiertas para observar la tormenta.

 Cerrar puertas y ventanas para evitar corrientes de aire pues éstas atraen los rayos.

 Alejarse de la chimenea y NO hacer fuego en ella o pagarlo si está encendido. De las chimeneas asciende aire caliente cargado de iones, lo que aumenta la conductividad del aire abriendo un camino para las descargas eléctricas actuando como un pararrayos.

– En caso de hallarnos en un piso o vivienda, hay que desconectar los electrodomésticos, los aparatos eléctricos y las tomas de antena de televisión, ya que el rayo puede entrar por las conducciones de electricidad y TV causando daños o la destrucción de estos objetos. Conviene permanecer alejados de las tuberías del agua y del gas y del teléfono o el ordenador. Todos estos objetos pueden conducir la electricidad y provocar electrocución. Dejar las luces encendidas, sin embargo, no aumenta el riesgo.

– Hay que posponer los baños, las duchas y el lavado de la vajilla o usar agua corriente para cualquier otro propósito hasta que la tormenta haya pasado porque a través del agua existe también riesgo de electrocución.

– Una buena manera de aislarse es sentarse en una silla que no sea de metal apoyando los pies en la mesa u otra silla que tampoco sean metálicas. Lo mejor es tumbarse en una cama o litera, más aún si son de madera.

 

PRIMEROS AUXILIOS EN EL CASO DE QUE UNA PERSONA SEA ALCANZADA POR UN RAYO

– La descarga eléctrica no permanece en la persona afectada por lo que puede atenderse con toda seguridad y debe hacerse inmediatamente.

– Si la persona está inconsciente, comprobar si hay pulso y respiración.

– Si tiene pulso pero no respiración, empezar la respiración boca a boca.

– Si no tiene pulso, comenzar las maniobras de resucitación cardiopulmonar.

– Las personas que sufren parada cardio respiratoria por un rayo tienen mayor probabilidad de salir de la misma que la que se debe a otras causas, por lo que es de la máxima importancia comenzar la reanimación cuanto antes.

– Comprobar si hay otras lesiones, tales como fracturas. En caso de sospecha de fractura vertebral evitar todo movimiento.

– Las quemaduras deben buscarse especialmente en dedos de manos y pies y en zonas próximas a hebillas, joyas, medallas, etc. Lo habitual es que haya dos áreas que presenten quemadura, correspondientes a las de entrada y salida de la corriente eléctrica.

– Mantener caliente a la víctima hasta la llegada de los equipos de urgencia.

– Si una persona alcanzada por un rayo se muestra tan solo aturdida y no parece presentar heridas de importancia, aun así debe recibir asistencia médica para valorar el impacto real del rayo sobre su organismo.

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