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Lesiones de cuello


Lesiones del cuello

El cuello contiene muchas estructuras que son vulnerables a ser lesionadas por un traumatismo contuso, como un volante durante un choque de automóvil, o por heridas penetrantes como herida por cuchillada o arma de fuero.  Estas estructuras incluyen la vía aérea superior, el esófago, las arterias carótidas, el cartílago tiroides o manzana de Adán, el cartílago cricoides y la parte superior de la tráquea cualquier lesión en el cuello es grave y debe considerarse como condición amenazante de vida mientras no se compruebe o contrario en el departamento de urgencias. Considere que el traumatismo de fuerza contusa, que causa lesiones del cuello, también pueden causar lesiones en la columna cervical, inmovilice la columna vertebral.

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26.4 CUIDADO DE URGENCIAS


26.4 CUIDADO DE URGENCIAS

El cuidado de urgencia de las lesiones de la cara y el cuero cabelludo, es el mismo que el tratamiento de las lesiones de los tejidos blandos de otras partes del cuerpo.  Debe evaluar el ABC y tratar primero cualquier condición amenazante de vida.  Recuerde también seguir los protocolos de ASC en todos los casos.

Su primer paso consiste en abrir y despejar la vía aérea.  Recuerde que la sangre que drena al interior de la garganta y puede producir vómito y obstrucción de la vía aérea.  Tome precauciones apropiadas si sospecha que el paciente ha sufrido una lesión de la columna cervical; asegúrese de evitar movimientos del cuello y use la maniobra de tracción mandibular o la maniobra modificada para abrir la vía aérea del paciente y luego aspire la boca.  Una vez que el paciente es inmovilizado con un collar cervical y en una camilla rígida, puede ladearlo para permitir que drenen la sangre y el vómito fuera de la boca, en lugar de que se acumulen en la faringe y obstruya la vía aérea.


Controle la hemorragia, haciendo presión manual directa con un apósito estéril y seco.  Use una venda de gasa para envolver la circunferencia de la cabeza, y así mantener el apósito compresivo en su sitio.

No aplique presión excesiva si existe la posibilidad de una fractura de cráneo subyacente.  Cuando una lesión expone el encéfalo, los ojoso u otras estructuras, cubra las partes expuestas con un apósito estéril y húmedo, para protegerlas de más daños, en las lesiones en las cuales la piel no está rota, puede aplicar hielo envuelto en una gasa localmente, para ayudar a controlar la hinchazón de los tejidos magullados.

En las lesiones de los tejidos blandos alrededor de la boca, siempre debe verificar una posible hemorragia dentro de la boca.  Los dientes rotos y las laceraciones de la lengua pueden causar una profusa hemorragia y obstrucción de la vía aérea superior.

Con frecuencia el paciente deglutirá la sangre de las laceraciones dentro de la boca, por tal motivo la hemorragia puede no ser aparente.  También debe inspeccionar el interior de la boca en busca de posibles hemorragias y heridas ocultas en pacientes que han sufrido de algún traumatismo en la cara.  Recuerde que los pacientes que degluten sangre tienden a vomitar.

Con frecuencia los médicos pueden injertar un fragmento de piel avulsada, de vuelta a su posición apropiada.  Por esta razón, si encuentra porciones de piel avulsada que se han separado, debe envolverlas en un apósito estéril, colocarlas en una bolsa plástica y mantenerlas frías; nunca coloque el tejido directamente sobre hielo, pues la congelación destruirá el tejido y lo hará inutilizable.  Entregue la bolsa al departamento de urgencias junto con el paciente.  En muchas lesiones con avulsión la piel aun estará fija en un colgajo suelto.

Coloque el colgajo en una posición tan cercana como pueda a la normal, y sujétela en el sitio con un apósito estéril seco.  No debe reimplantar un colgajo avulsado que este visiblemente contaminado con tierra y otro material extraño.  Estos pasos ayudaran a incrementar las probabilidades de que el paciente sea reapertura o a su aspecto normal.

26.3 EVALUACIÓN DE LAS LESIONES DE CARA Y CUELLO


26.3 EVALUACIÓN DE LAS LESIONES DE CARA Y CUELLO

Evaluación de escena

Al llegar a la escena, busque posibles riesgos y amenazas para la seguridad de su equipo, los espectadores y el paciente.  Los pacientes que están conscientes en posición supina, y tienen hemorragia bucal o facial, pueden proteger su vía aérea, tosiendo proyectando la sangre hacia usted, por lo cual se requiere protección de los ojos y tapaboca (ACS).  Además, ponga varios pares de guantes en su bolsillo para fácil acceso, en caso de que sus guantes se desgarren o haya muchos pacientes con hemorragias.  Debido al color de la sangre y a lo bien que empapa la ropa, a menudo puede identificar a los pacientes con hemorragias al acercarse a la escena.  Al observar una hemorragia, busque indicadores y consideraciones del mecanismo de lesión (ML).  Esta observación, lo ayudara a desarrollar de manera temprana, un índice de sospecha de lesiones subyacentes en el paciente que ha sufrido un ML significativo.  Considere la inmovilización de la columna vertebral.

Lesiones de Tejidos Blandos – lesiones de cara y cuello


Lesiones de los tejidos blandos

Las lesiones de los tejidos blandos de la cara y el cuero cabelludo, son muy comunes.  Las pieles de los tejidos subyacentes en esas áreas tienen un alto riego sanguíneo, es por eso que la hemorragia por lesiones penetrantes puede ser copiosa.  De hecho, aun las heridas menores de los tejidos blandos de la cara y el cuero cabelludo, pueden sangrar de manera abundante.  Una lesión contusa que no rompe la piel, puede causar una rotura en la pared de un vaso sanguíneo, provocando que se colecte sangre debajo de la piel, formando lo que se conoce como hematoma.

Con frecuencia se desprende un colgajo de piel o avulsión, del musculo y fascia, subyacentes.

26. LESIONES DE CARA Y CUELLO



26. LESIONES DE  CARA Y  CUELLO

La cara y el cuello son en particular vulnerables a lesionarse, por estar relativamente desprotegida en el cuerpo.  Las lesiones de los tejidos blandos y las fracturas de los huesos de la cara son comunes y varían considerablemente en su gravedad.  Algunas son potencialmente amenazantes para la vida y muchas dejan cicatrices desfigurantes si no se tratan apropiadamente.  Los traumatismos penetrantes del cuello pueden causar intensas hemorragias.  Si se forma un hematoma en esta área, puede, interrumpir o hacer mas lento el flujo sanguíneo al encéfalo, causando un evento vascular cerebral.  Con cuidados prehospitalarios y hospitalarios apropiados, lo que al principio puede verse como una lesión devastadora, puede tener un resultado sorprendentemente bueno.

Como TEM-TUM-TES, sus objetivos incluyen la prevención de daños adicionales, en particular de la columna cervical, tratamiento de los problemas agudos de la vía aérea y el control de las hemorragias.  Siempre repase la anatomía y los factores obstructivos de la vía aérea superior.

Apósitos estériles


Apósitos estériles

Los apósitos universales convencionales son también conocidos como cojinetes de gasa de 5 x 5 centímetros y 10 x 10 centímetros, también los hay pequeños de tipo adhesivo de variados tamaños y apósitos blandos en rollo autoadhesivos que cubrirán la mayoría de las heridas.

El apósito universal, de 9 x 36 centímetros y hecho de anterior grueso y absorbente, es ideal para cubrir grandes heridas abiertas; también hacen de un eficiente trabajo como cojinete para las férulas fijas.  Estos apósitos están disponibles de forma comercial en paquetes compactos esterilizados.

Los cojinetes de gasa son apropiados para heridas más pequeñas y los apósitos de tipo adhesivo son útiles para heridas menores.  Los apósitos oclusivos hechos con gasa vaselinada, una hoja de aluminio o una plástica, evitan que penetre o salga aire y/o líquidos de la herida abierta.  Se usan para cubrir heridas succionantes del tórax, evisceraciones abdominales y lesiones de cuello.

24.9 LESIONES DE CUELLO


24.9 LESIONES DE CUELLO

Una lesión abierta del cuello, puede ser una condición amenazante de vida.  Si las venas del cuello están abiertas o expuestas al ambiente pueden succionar aire.  Si se succiona suficiente aire a un vaso sanguíneo, puede de hecho, bloquear el flujo de sangre en los pulmones, puniendo al paciente en paro cardíaco.  Este trastorno se llama embolia gaseosa.  Para controlar la hemorragia y prevenir la posibilidad de que esto ocurra, cubra la herida con un apósito oclusivo.  Aplique presión manual, pero no comprima ambos vasos carotideos al mismo tiempo; si lo hace puede interferir con la circulación al encéfalo y causar un evento vascular cerebral.  Sostenga el apósito compresivo sobre la herida, envolviéndolo laxamente, con un rollo de gasa alrededor del cuello y luego con firmeza alrededor de la axila opuesta.

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