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Intervenciones – lesiones de cara y cuello


Intervenciones

Haga una inmovilización competa de la Columna vertebral en el paciente con sospecha de lesiones raquídeas.  Las lesiones raquídeas deben sospecharse siempre y cuando haya un traumatismo significativo en la cara o cuello y/o garganta.  Mantenga la vía aérea abierta, este preparado para aspirar continuamente al paciente y considere la posibilidad de una cánula orofaringea o nasofaríngea.  Siempre que sospeche de una hemorragia abundante, administre oxígeno en flujo alto.  El oxígeno y el mantenimiento de la vía aérea es importante para todos los pacientes con lesiones de la cara y el cuello.  Si se necesita suministre ventilación asistida con un dispositivo de BVM, con oxígeno en flujo alto.

Cuando hay una hemorragia copiosa visible, contrólela.  Si el paciente tiene signos de hipoperfusión, trate de manera inmediata el estado de choque y proporcione un transporte rápido al hospital apropiado.  No demore el traslado de un paciente intensamente traumatizado, para hacerle tratamientos en campo, que no son para salvarle la vida, como la ferulización o movilización de las extremidades; en vez de esto, complete estos tratamientos camino al hospital.

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Cuidados médicos de urgencia – hemorragia interna


Cuidados médicos de urgencia

Por lo general controlar una hemorragia interna o sangrado de órganos mayores, requiere de cirugía u otro procedimiento que deben ser practicados en el hospital.  Es importante que calme y tranquilice al paciente.  Mantener al paciente en calma y quieto, ayuda a la coagulación de la sangre.  Acto seguido, si no se sospecha lesión vertebral, coloque al paciente en la posición de choque.  Suministre oxigeno con flujo alto y ademan mantenga la temperatura corporal.  Con frecuencia en campo, puede controlar la hemorragia interna en las extremidades con solo inmovilizarlas, generalmente es muy eficaz una férula de aire; nunca debe usar un torniquete para controlar las hemorragias de heridas internas cerradas en los tejidos blandos.

Siga los siguientes pasos en los cuidados de los pacientes con posible hemorragia interna:

  1. Siga las precauciones ASC
  2. Mantenga la vía aérea con inmovilización de la columna cervical, si el mecanismo de lesión sugiere la posibilidad de una lesión vertebral
  3. Administre oxigeno con flujo alto y proporcione ventilación artificial, según sea necesario.
  4. Controle toda hemorragia obvia externa.
  5. Trate una hemorragia interna sospechada en una extremidad, con una férula.
  6. Vigile y registre los signos vitales al menos cada cinco minutos.
  7. No de al paciente ninguna bebida o nada por vía oral
  8. Eleve las piernas de 10 a 15 centímetros (6 a 12”) en los pacientes no traumatizados o , para ayudar el retorno de la sangre a los órganos vitales.
  9. Mantenga la temperatura corporal del paciente, mantenga caliente al paciente.
  10. Proporcione al paciente, transporte inmediato especialmente a los pacientes con signos y síntomas de choque o hipoperfusión.  Informe cualquier cambio en el estado del paciente al personal de urgencias del hospital.

Importancia de la hemorragia


Importancia de la hemorragia

Cuando los pacientes tienen una hemorragia externa intensa, con frecuencia es difícil determinar la cantidad de sangre que está presente.  Esta es una tarea difícil porque la sangre se ve diferente en las distintas superficies, como cuando es absorbida en la ropa o si se ha diluido mezclada con agua.  Siempre intente determinar la cantidad de sangre perdida externamente, recuerde que la presentación y evaluación del paciente dirigirá los cuidados y el tratamiento que le daremos como TEM-TUM-TES.

El paciente sufre cambios en su estado físico a partir de la pérdida del 20% del volumen circulante y no tolerara una pérdida aguda de sangre mayor al 40% del volumen sanguíneo.

El adulto típico tiene aproximadamente 70 mL de sangre por kilogramo de peso corporal o 7 litros en un peso corporal de 80 kilos (175 libras).  Si el adulto típico pierde más de un litro de sangre, ocurrirá un cambio significativo en los signos vitales, incluyendo aumento en las frecuencias cardíaca y respiratoria, y la disminución de la presión arterial.

Como los lactantes y los niños tienen menos volumen sanguíneo para empezar, se ve el mismo efecto con cantidades menores de pérdida de sangre.  Por ejemplo, un lactante de un año de edad tiene un volumen total de sangre de cerca de 800 mL, entonces se producirán síntomas significativos después de la perdida de solo 100 a 200 mL, .  Poniendo esta situación en perspectiva, una botella de refresco contiene aproximadamente 345 mL de líquido.

Que tan bien compensan las personas la pérdida de sangre, se relaciona con la rapidez con la que sangran.  Un adulto sano normal puede donar sin problema una unidad de 500 mL, durante un periodo de 15 a 20 minutos y se adapta bien a esta disminución de volumen circulatoria.  Sin embargo, si se produce una pérdida de sangre similar en un periodo mucho menor, puede desarrollar con rapidez un, choque hipovolemico trastorno en el cual el bajo volumen de sangre da lugar a una perfusión inadecuada, y a la muerte.  El organismo simplemente no puede compensar una pérdida de sangre tan rápida.

Debe considerar que la hemorragia es grave cuando están presentes las siguientes situaciones:

  • Esta asociada con u mecanismo de una lesión significativa.
  • En general el paciente tiene mal aspecto.
  • La evaluación revela signos y síntomas de choque o hipoperfusión.
  • Nota una pérdida de sangre significativa.
  • La pérdida de sangre es rápida.
  • No puede controlar la hemorragia.

En cualquier situación, la pérdida de sangre es un problema tan grave que exige su atención inmediata tan pronto como ha despejado la vía aérea y controlado la respiración del paciente.

22.3 FISIOLOGÍA Y PERFUSIÓN


22.3 FISIOLOGÍA Y PERFUSIÓN

El trauma contuso, puede causar una lesión y hemorragia significativa, que es visible dentro de una cavidad o región del cuerpo, como sucede cuando ocurre en el  hígado o en el bazo.  Estas lesiones hacen que el paciente pierda cantidades significativas de sangre, causando hipoperfusión.  En el trauma penetrante es posible que el paciente tenga solo una hemorragia visible de poco volumen; sin embargo, puede tener una lesión que produzca una hemorragia sustancial en órganos internos que nos se ven y puede causar la muerte rápidamente.  Ambas situaciones son ejemplos de hemorragias internas graves, en las cuales el volumen del riego sanguíneo y el abastecimiento de las células se han interrumpido; esta interrupción es la causa de la hipoperfusión o estado de choque en el paciente traumatizado.

La perfusión es la circulación adecuada de sangre que llega a os órganos y tejidos en cantidades adecuadas para cubrir  las necesidades de oxígeno, nutrientes y retiro de desechos de las células.  La sangre entra a un órgano o  tejido primero por las arterias.  , luego por las arteriolas y finalmente  a los lechos capilares.

Al pasar a través de los capilares, la sangre suple nutrientes y oxígeno a las células circundantes y capta los desechos que se han generado.  Luego la sangre deja los lechos capilares a través de las vénulas y finalmente alcanza las venas que llevan la sangre de vuelta al corazón.  El intercambio de oxígeno y dióxido de carbono tiene lugar en los pulmones.

La sangre debe pasar por el aparato cardiovascular a una velocidad suficiente para mantener la circulación adecuada en todo el cuerpo, y lo suficientemente lenta para dar tiempo a cada célula de intercambiar oxígeno y nutrientes por dióxido de carbono y productos de desecho.  Aunque algunos tejidos, como los pulmones y los riñones, nunca descansan y requieren un riego contante de sangre, la mayor parte de los tejidos  requiere sangre solo de forma intermitente, en especial cuando están activos.  Los músculos son un buen ejemplo, cuando el organismo duerme, están en reposo y requieren un riego mínimo, sin embargo,  durante el ejercicio necesitan un riego sanguíneo muy grande.  Las vías gastrointestinales también requieren de un alto flujo de sangre después de una comida.   Luego de completarse la digestión, pueden funcionar adecuadamente con una porción suficiente de flujo.

Todos los órganos y sistemas del cuerpo humano, dependen de una perfusión adecuada, para funcionar de manera correcta.  Algunos de estos órganos reciben un suministro muy rico de sangre y no toleran la interrupción del riego sanguíneo por un tiempo prolongado.  Si se interrumpe la perfusión a esos órganos y se produce deterioro del tejido del órgano, se puede producir una disfunción e insuficiencia de dicho órgano.  La muerte de un sistema de órganos, puede conducir rápidamente la muerte del organismo.  Los cuidados médicos de urgencia esta diseñados para brindar una perfusión adecuada de estos órganos y sus  sistemas, hasta  que el paciente llega al hospital.

ÓRGANOS Y SISTEMAS DE ÓRGANOS CORRESPONDIENTES
Corazón Aparato circulatorio
Encéfalo Sistema nervioso central
Pulmones Aparato respiratorio
Riñones Aparato renal

 

El corazón requiere de una perfusión constante para funcionar de forma correcta.  El encéfalo y la medular espinal pueden lesionarse después de 4 a 6 minutos sin perfusión.  Es importante recordar que las células del sistema nervioso central no tiene la capacidad de regenerarse.  Los riñones pueden lesionarse después de 45 minutos de perfusión inadecuada.  El musculo esquelético, muestra evidencia de lesión después de 2 horas de perfusión insuficiente.  Las vías gastrointestinales pueden tolerar periodos un poco mas prolongados de perfusión deficiente.  Estos tiempos están basados en la temperatura normal del cuerpo 37°C o 98.6°F.  Un órgano o tejido que esta considerablemente más frío puede ser capaz de resistir el daño por hipoperfusión.

Evaluación continua – emergencias gineco-obstetras


Evaluación continua

Su evaluación continua, deberá centrarse en la reevaluación de los ABC de la mujer, y en particular el sangrado vaginal después del nacimiento.  Repita la evaluación de los signos vitales y compare estos los iniciales.  La reevaluación frecuente de los signos vitales puede identificar la hipoperfusión de la perdida excesiva de sangre, debido al parto.  Revise de nuevo las intervenciones y el tratamiento para determinar si fueron edificases.  ¿Se ha reducido el sangrado vaginal con el masaje uterino?

Signos vitales – reacciones alergicas


Signos vitales iniciales

Los signos vitales ayudan a determinar si el cuerpo está compensando el estrés; evalúe los signos vitales iniciales, incluido el pulso, la respiración, la tensión arterial, la piel y las pupilas.  La respiración rápida y trabajosa, indica obstrucción de la vía aérea.  Las frecuencias respiratoria y cardiaca rápidas, pueden indicar dificultad respiratoria o choque sistemático.  El pulso rápido y la hipotensión son signos ominosos que indican colapso vascular sistémico y estado de choque.  Los signos en piel pueden ser un indicador poco confiable de hipoperfusión, debido a las erupciones y a la hinchazón.

Circulación – reacciones alergicas


Circulación

Aunque las quejas respiratorias son las más comunes, es posible que algunos pacientes en anafilaxia no se presenten con afecciones respiratorias graves, sino con signos y síntomas de dificultades circulatorias.  Palpar el pulso radial ayudará a identificar cómo responde el sistema circulatorio a la reacción alérgica.  Si el paciente no responde y carece de pulso, inicie el soporte vital básico o emplee un desfibrilador automático externo si es necesario.  Evalúe en busca de frecuencia cardiaca rápida, piel pálida, húmeda y fría, así como también llenados capilares retrasados que indiquen hipoperfusión.  Su tratamiento inicial para el choque debe incluir oxígeno, colocar al paciente en posición de choque y mantener la temperatura normal del cuerpo.  El tratamiento definitivo para el choque anafiláctico es la epinefrina.  El traumatismo es poco probable en las reacciones alérgicas, pero si éste ocurrió, aplique vendajes en todas las partes sangrantes e inmovilice la columna vertebral si es lo cree apropiado.

Circulación EVC


Circulación

Su evaluación de la circulación del paciente, debe iniciarse con la revisión del pulso, especialmente si el paciente no responde.  Si no encuentra el pulso, comience de inmediato con el RCP y conecte un DAE.  Si el paciente responde, determine si el pulso es rápido o lento, débil o fuerte.  ¿Está en choque e paciente?  La administración de oxígeno es útil para limitar los efectos de la hipoperfusión hacia el cerebro.  Tenga cuidado de no elevar en forma agresiva los brazos o piernas de un paciente para tratar el choque.  Esto incrementa la sangre en el cerebro y puede agravar la hemorragia.

Conozca y siga su protocolo local.  Evalúe al paciente con rapidez respecto a sangrado interno, con base a la queja principal.  Es poco probable que su paciente haya sufrido un traumatismo, pero aun así, debe considerar la posibilidad y evaluar de modo apropiado.

Estado de la piel – evaluación


Estado de la piel

Evaluar el estado de la piel es en realidad evaluar la presencia de humedad en la piel; la piel normalmente es caliente y húmeda, pero la piel que es fresca o fría, húmeda o viscosa, sugiere choque (hipoperfusión).  De nuevo estas características son hallazgos importantes en su evaluación inicial, porque la hipoperfusión puede llevar a graves consecuencias si el tratamiento se retrasa o ignora.

Temperatura de la piel – evaluación


Temperatura de la piel

La piel tiene muchas funciones: ayuda a contener el agua del cuerpo, actúa como aislamiento y protección de las infecciones y también desempeña un papel importante en la revelación de la temperatura corporal, al cambiar la cantidad de sangre que circula a través de la superficie de la piel.  Con una perfusión deficiente, el cuerpo retira sangre de la superficie de la piel y la activa en el centro del cuerpo.  El resultado es que encontraremos una piel fría, húmeda, y viscosa, que nos indica en la evaluación inicial que hay hipoperfusión y función inadecuada del sistema circulatorio.

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