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Métodos básicos – control de hemorragias externas


Métodos básicos

Con frecuencia será útil combinar estos métodos; las destrezas básicas no requieren equipo especial.

  1. Casi todos los casos de hemorragia externa, pueden controlarse con tan solo aplicar presión directa sobre el sitio de la hemorragia. Este método es, la forma más eficaz de controlar la hemorragia externa.  La presión detiene el flujo de sangre y permite que se efectúe la coagulación normal.  Puede aplicar presión con la punta de un dedo o mano enguantada sobre la parte superior de un apósito estéril, si se dispone de uno.  Si hay un objeto que sobresale de la herida, aplique apósitos abultados, o si es necesario en forma de dona para estabilizar el objeto en su sitio y aplique presión lo mejor que pueda.  Nunca extraiga de una herida, un objeto impactado o empalado.  Mantenga una presión ininterrumpida al menos durante 5 minutos.
  2. La elevación de una extremidad con hemorragia se hará a una altura tan solo de 15 centímetros, esta elevación a menudo detiene la hemorragia. Siempre que le sea posible use las dos técnicas: la presión directa y la elevación; en la mayor parte de los casos esto detendrá la hemorragia.  No obstante, si esto no sucede, aún tiene varias opciones para controlarla.  Las fracturas se pueden elevar después de inmovilizarlas con una férula que también ayudara controlar la hemorragia.
  3. Una vez que ha aplicado un apósito para controlar la hemorragia, puede crear un apósito compresivo para mantener la presión, envolviendo firmemente con un rollo de venda estéril auto adhesivo alrededor de toda la zona de la lesión. En heridas pequeñas use cojines de gasa estéril de 10 x 10 cm o 4 x 4”, o apósitos universales estériles para heridas más grandes.  Cubra la totalidad de la herida con el apósito por encima y por debajo de la herida.  Estire el vendaje hasta que este apretado lo suficiente como para controlar la hemorragia, pero no tanto que disminuya el flujo sanguíneo de la extremidad.  Si pudo palpar un pulso distal antes de aplicar el vendaje, debe ser capaz de palparlo después de aplicar el apósito o vendaje compresivo.  Si la hemorragia continua, es posible que el apósito no esté suficientemente apretado.  No retire el apósito hasta que un médico haya examinado al paciente.  En lugar de retirarlo, aplique presión sobre este.  Luego agregue mas cojines de gasa y fíjelos con un segundo rollo de vendas más apretadas.  La hemorragia casi siempre se detendrá cuando la presión del vendaje exceda la tensión arterial.  Esto contribuirá a controlar la hemorragia y ayudara a la coagulación de la sangre.
  4. Si la herida continua sangrando a pesar del uso de la presión directa, eleve la extremidad e intente aplicar presión adición cobre un punto de presión Un punto de presión es un sitio sonde el vaso sanguíneo está cerca del hueso.  Esta técnica también es útil si no tiene a mano material para usar como un apósito.  Como por lo general una herida tiene sangre de más de una arteria, la compresión proximal de una arteria mayor rara vez detiene la hemorragia por completo pero ayuda a disminuir la pérdida de sangre.  Es preciso que este totalmente familiarizado con la localización de los puntos de presión para que esto sea efectivo.  Si sospecha de lesión en la columna vertebral, no eleve las piernas del paciente, en vez de esto eleve el extremo de los pies de tablón o camilla rígida  sin causar ningún movimiento a la columna vertebral.  Si el paciente tiene una fractura abierta de una extremidad, use la presión directa para controlar la hemorragia.  Sin embargo, no aplique mucha presión, pues podría aumentar el dolor o la lesión.
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Importancia de la hemorragia


Importancia de la hemorragia

Cuando los pacientes tienen una hemorragia externa intensa, con frecuencia es difícil determinar la cantidad de sangre que está presente.  Esta es una tarea difícil porque la sangre se ve diferente en las distintas superficies, como cuando es absorbida en la ropa o si se ha diluido mezclada con agua.  Siempre intente determinar la cantidad de sangre perdida externamente, recuerde que la presentación y evaluación del paciente dirigirá los cuidados y el tratamiento que le daremos como TEM-TUM-TES.

El paciente sufre cambios en su estado físico a partir de la pérdida del 20% del volumen circulante y no tolerara una pérdida aguda de sangre mayor al 40% del volumen sanguíneo.

El adulto típico tiene aproximadamente 70 mL de sangre por kilogramo de peso corporal o 7 litros en un peso corporal de 80 kilos (175 libras).  Si el adulto típico pierde más de un litro de sangre, ocurrirá un cambio significativo en los signos vitales, incluyendo aumento en las frecuencias cardíaca y respiratoria, y la disminución de la presión arterial.

Como los lactantes y los niños tienen menos volumen sanguíneo para empezar, se ve el mismo efecto con cantidades menores de pérdida de sangre.  Por ejemplo, un lactante de un año de edad tiene un volumen total de sangre de cerca de 800 mL, entonces se producirán síntomas significativos después de la perdida de solo 100 a 200 mL, .  Poniendo esta situación en perspectiva, una botella de refresco contiene aproximadamente 345 mL de líquido.

Que tan bien compensan las personas la pérdida de sangre, se relaciona con la rapidez con la que sangran.  Un adulto sano normal puede donar sin problema una unidad de 500 mL, durante un periodo de 15 a 20 minutos y se adapta bien a esta disminución de volumen circulatoria.  Sin embargo, si se produce una pérdida de sangre similar en un periodo mucho menor, puede desarrollar con rapidez un, choque hipovolemico trastorno en el cual el bajo volumen de sangre da lugar a una perfusión inadecuada, y a la muerte.  El organismo simplemente no puede compensar una pérdida de sangre tan rápida.

Debe considerar que la hemorragia es grave cuando están presentes las siguientes situaciones:

  • Esta asociada con u mecanismo de una lesión significativa.
  • En general el paciente tiene mal aspecto.
  • La evaluación revela signos y síntomas de choque o hipoperfusión.
  • Nota una pérdida de sangre significativa.
  • La pérdida de sangre es rápida.
  • No puede controlar la hemorragia.

En cualquier situación, la pérdida de sangre es un problema tan grave que exige su atención inmediata tan pronto como ha despejado la vía aérea y controlado la respiración del paciente.

Evalúe la circulación – evaluación inicial


Evalúe la circulación.

Evaluar la circulación permite determinar que tan bien está circulando la sangre a los órganos principales, el encéfalo, los pulmones, el corazón, los riñones y el resto del cuerpo.

Una diversidad de problemas puede interferir con la circulación, por ejemplo la pérdida de sangre, el choque y los trastornos que afectan el corazón y los grandes vasos.  La circulación se evalúa teniendo en cuenta la frecuencia y calidad del pulso, identificando las hemorragias externas y examinando la piel.

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