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Intervenciones – lesiones de cara y cuello


Intervenciones

Haga una inmovilización competa de la Columna vertebral en el paciente con sospecha de lesiones raquídeas.  Las lesiones raquídeas deben sospecharse siempre y cuando haya un traumatismo significativo en la cara o cuello y/o garganta.  Mantenga la vía aérea abierta, este preparado para aspirar continuamente al paciente y considere la posibilidad de una cánula orofaringea o nasofaríngea.  Siempre que sospeche de una hemorragia abundante, administre oxígeno en flujo alto.  El oxígeno y el mantenimiento de la vía aérea es importante para todos los pacientes con lesiones de la cara y el cuello.  Si se necesita suministre ventilación asistida con un dispositivo de BVM, con oxígeno en flujo alto.

Cuando hay una hemorragia copiosa visible, contrólela.  Si el paciente tiene signos de hipoperfusión, trate de manera inmediata el estado de choque y proporcione un transporte rápido al hospital apropiado.  No demore el traslado de un paciente intensamente traumatizado, para hacerle tratamientos en campo, que no son para salvarle la vida, como la ferulización o movilización de las extremidades; en vez de esto, complete estos tratamientos camino al hospital.

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25.5 LESIONES DE LOS OJOS DESPUÉS DE UNA LESIÓN DE LA CABEZA


25.5 LESIONES DE LOS OJOS DESPUÉS DE UNA LESIÓN DE LA CABEZA

Con frecuencia se presentan anormalidades en el aspecto funcional de los ojos después de una lesión cerrada de cabeza.  Cualquiera de los siguientes hallazgos en los ojos, debe alertarlo sobre la posibilidad de una lesión de cabeza.

  • Una pupila mas grande que la otra

  • Los ojos no se mueven al mismo tiempo o apuntan en diferentes direcciones
  • Falla de los ojos al seguir el movimiento del dedo, según se instruya.
  • Hemorragia debajo de la conjuntiva que oscurece la esclerótica o porción blanca del ojo
  • Protrusión o abultamiento del ojo.

Registre cualquiera de estas observaciones, junto con la hora en la que las hizo.  En un paciente inconsciente, recuerde mantener los párpados cerrados; la desecación del tejido ocular, puede causar una lesión permanente y dar lugar a la ceguera.  Cubra los ojos con una gasa húmeda o manténgalos cerrados con micropore.  Las lágrimas normales mantendrán los tejidos húmedos.

Laceraciones – lesiones del ojo


Laceraciones

Las laceraciones de los parpados requieren reparación muy cuidadosa para restaurar el aspecto y la función.

La hemorragia puede ser intensa, pero con frecuencia puede controlase con presión manual suave. Si hay una laceración del propio globo ocular, no aplique presión sobre el ojo, pues puede interferir con el riego sanguíneo de la parte posterior del ojo y dar lugar a la pérdida de visión, por daño de la retina.  Además, la presión puede exprimir el humor vidrio, el iris, el cristalino o aun la retina, hacia afuera del  y causar un daño irreparable o ceguera.

Siga las siguientes directrices en el tratamiento de las heridas penetrantes.

  1. Nunca ejerza presión, sobre el ojo ni manipule el ojo lesionado o globo ocular, de ninguna forma
  2. Si parte del globo ocular está expuesta, ponga con mucho cuidado un apósito estéril y húmedo, para evitar que se reseque.
  3. Cubra el ojo lesionado con un escudo ocular metálico o plástico, o un apósito de gasa estéril. Ponga apósitos blandos sobre ambos ojos y traslade lo más pronto posible al hospital.

En raras ocasiones, después de una lesión intensa, el globo ocular puede ser desplazado fuera de la cuenta.  No intente recolocarlo, solo cubra el ojo y estabilícelo con un apósito estéril y húmedo.  Recuerde cubrir ambos ojos para prevenir un daño adicional debido al movimiento simpático.  Ponga al paciente en posición supina durante el camino al hospital para prevenir la perdida adicional del líquido del ojo.

Signos vitales iniciales – lesiones de ojos


Signos vitales iniciales

Evalué los signos vitales iniciales para observar los cambios que puede excrementar el paciente durante el tratamiento.  La tensión arterial, el pulso, el examen de la piel y las respiraciones, pueden indicar que tan bien el paciente está tolerando la situación. Una tensión arterial menor a 100 mm Hg, con un pulso débil, rápido y la piel fría y húmeda blanca o gris, debe alertarlo sobre la presencia de un choque.  Recuerde que debe preocuparse por la presencia de hemorragias vivibles en la cara y por hemorragias no visibles dentro de una cavidad del cuerpo.  Es probable que la evaluación de las pupilas se haya efectuado durante la evaluación de la lesión del ojo.

Examen físico enfocado – lesiones de ojos


Examen físico enfocado

En al paciente que tiene una lesión aislada con un ML limitado; como es común en muchas lesiones de los ojos, comience con un examen físico enfocado de los ojos y la cara.  Enfoque su evaluación en la lesión aislada, la molestia del paciente y la región afectada. Si el sujeto usa lentes de contacto, asegúrese de mantener el control de la hemorragia, note la localización y el grado de la lesión.  Examine el ojo lesionado y la región asociada a la cara implicada en una lesión potencial.  Evalúe los ojos en relación a la igualdad de la mirada: ¿se ven los ojos iguales?, ¿se mueven en la misma dirección?  si no es así, el paciente puede tener diplopía o visión doble.

Verifique el tamaño y respuesta de las pupilas, note la posible presencia de cuerpos extraños o liquido drenando del ojo.  Las pupilas deben ser redondas y reaccionar a la luz sin material obvio en el ojo ni lagrimeo excesivo.  Una pupila en forma de gota de lagrimar nos puede indicar una laceración del propio ojo.  Examine el globo ocular con relación con una posible hemorragia.  Si el ojo o los ojos del paciente están cerrados e hinchados, no intente abrirlos con fuerza.

24.9 LESIONES DE CUELLO


24.9 LESIONES DE CUELLO

Una lesión abierta del cuello, puede ser una condición amenazante de vida.  Si las venas del cuello están abiertas o expuestas al ambiente pueden succionar aire.  Si se succiona suficiente aire a un vaso sanguíneo, puede de hecho, bloquear el flujo de sangre en los pulmones, puniendo al paciente en paro cardíaco.  Este trastorno se llama embolia gaseosa.  Para controlar la hemorragia y prevenir la posibilidad de que esto ocurra, cubra la herida con un apósito oclusivo.  Aplique presión manual, pero no comprima ambos vasos carotideos al mismo tiempo; si lo hace puede interferir con la circulación al encéfalo y causar un evento vascular cerebral.  Sostenga el apósito compresivo sobre la herida, envolviéndolo laxamente, con un rollo de gasa alrededor del cuello y luego con firmeza alrededor de la axila opuesta.

Cuidados médicos de urgencia


Cuidados médicos de urgencia

Antes de comenzar a tratar a un paciente con una herida abierta, debe asegurarse de protegerse con las precauciones de ASC.  Use guantes, protección ocular y si es necesario, una bata y una mascarilla.  Recuerde que debe estar seguro de que el paciente tiene su vía aérea permeable y administrar oxígeno a flujo alto que sea necesario.  Si se observa una hemorragia que pone en peligro la vida, asigne a un miembro de equipo para aplicar presión directa y controlar el sangrado.  Luego evalúe la gravedad de la herida, si es en el tórax o el en el abdomen, coloque un apósito compresivo sobre ella.

Su prioridad de tratamiento es la evaluación inicial que incluye el control de la hemorragia que puede ser extensa y grave.  Luego siga los pasos:

  1. Coloque un apósito estéril y seco sobe la totalidad de la herida. Aplique presión sobe el apósito con su mano enguantada.
  2. Mantenga la presión y fije la el apósito con una venda de rollo.

 

  1. Si la hemorragia continua o recurre, deje en su sitio el apósito original y aplique un segundo apósito sobre el primero, fijándolo con otra venda de rollo.
  2. Inmovilice o ferulice la extremidad para estabilizar la lesión, aun si no hay sospecha de fractura, para ayudar a minimizar el movimiento, controlar de forma adicional la hemorragia y mantener en su sitio el apósito.

Se asume que todas las heridas abiertas están contaminadas y presentan un riesgo de infección.  Al aplicar un apósito estéril, está rediciendo el riesgo de contaminación adicional.  Esto mantiene materiales extraños como pelo, ropa, y tierra fuera de la herida y disminuye el riesgo de infección.  En general, no debe intentar retirar ningún cuerpo o material extraño de una herida abierta, sin importar que tan sucio este.  Frotar, cepillar o lavar una herida abierta, puede causar una hemorragia adicional.  Las quemaduras químicas y la contaminación beben lavarse con agua corriente para eliminar sustancias químicas restantes.  Solo el personal del hospital debe asear una herida abierta.  Para evitar que una herida abierta se seque puede aplicar apósitos estériles humedecidos con solución salina estéril, luego cubrir el apósito húmedo con otro estéril y seco.

A menudo se puede controlar mejor la hemorragia de heridas abiertas de tejidos blandos con la inmovilización o ferulización de la extremidad, aun si no está fracturada.  La ferulización puede ayudar a mantener al paciente calmado, quieto y por lo general, reduce el dolor.  Además mantiene en su sitio a los apósitos estériles, minimizando los daños a la extremidad ya lesionada y haciendo mas fácil la movilización del paciente.

Un traumatismo significativo, es frecuentemente acompañado por una hemorragia intensa; no gaste tiempo en campo, ferulizando al paciente, aplique un vendaje compresivo y ferulice durante el transporte, si el tiempo se lo permite.

Tenga en cuenta, que un paciente que está sangrando de manera significativa por una herida abierta, está en riesgo de choque hipovolémico, debe estar alerta a esta posibilidad y dar tratamiento según sea necesario en todos los casos de trauma significativo y en pacientes con hemorragia de grado moderado a intenso.

Intervenciones – LTB


Intervenciones

Si  encuentra una hemorragia, cubra la herida y controle la hemorragia tan rápido como le sea posible.  Si la hemorragia es grave, debe controlarse en la evaluación inicial, pero si no es significativa, como la de una abrasión, puede tratarse más adelante.  También puede ser necesario proporcionar estabilización vertebral y asistencia con los problemas de la respiración o perfusión.  Inmovilice una extremidad dolorosa, edematizada o deformada.

La decisión de administrar oxigeno primero o aplicar presión directa y un vendaje a una herida que sangre de manera profusa en un paciente, en estado de choque, puede ser difícil.  Usted es quien tendrá que tomar la decisión sobre qué tratamiento tiene prioridad.  Los protocolos expuestos aquí, están diseñados para ser flexibles y ajustarse a cada situación proporcionando, no obstante, cierta estructura.  Básese en la experiencia y criterio de su compañero o equipo, hasta que pueda de forma confiada tomar decisiones basado en sus propias experiencias.  Hacer siempre o que es mejor para su paciente es una buena regla para seguir.  No retrase el transporte del paciente traumatizado de gravedad, para completar tratamientos de campo que no salvan vidas, como por ejemplo poner férulas en las fracturas.  Puede completar estos tipos de tratamiento, camino al hospital.

22 VOCABULARIO VITAL – hemorragias


22 VOCABULARIO VITAL

Aorta: es la arteria principal, recibe sangre del ventrículo izquierdo y la entrega a todas las otras arterias transportando la sangre a los tejidos del cuerpo.

Arteria: vaso sanguíneo que condice la sangre, a los tejidos y órganos del cuerpo

Arteriolas: ramas más pequeñas de las arterias que conducen a la red de capilares.

Capilares: vasos sanguíneos pequeños, que conectan las arteriolas y las vénulas; varias sustancias pasan a través de las paredes capilares, hacia adentro y hacia afuera del líquido intersticial y luego a las células.

Choque hipovolémico: trastorno en el cual se reduce el volumen sanguíneo, debido a una hemorragia masiva interna o externa, así como también a una extensa perdida de agua corporal, dando lugar a una perfusión inadecuada.

Coagulación: masa semisólida que se forma creando un coagulo, para tapar aberturas en vasos sanguíneos lesionados y detener el flujo de sangre.

Contusión: es una magulladura o equimosis.

Epistaxis: hemorragia nasal

Equimosis: alteración de la coloración de la piel, asociada con una herida cerrada o magulladura.

Estado de choque: trastorno en el cual el aparato circulatorio no proporciona suficiente circulación, para que cada parte del cuerpo pueda realizar su función; también es llamado hipoperfusión.

Hematoma: masa de sangre en el tejido blando debajo de la piel.

Hemofilia: enfermedad congénita en la cual el paciente carece de uno o más factores de la coagulación normales de la sangre.

Hemorragia: sangrado.

Pantalón neumático anti choque PNA: dispositivo inflable que cubre las piernas y el abdomen del paciente y es usado para inmovilizar las extremidades inferiores o la pelvis, y para controlar la hemorragia en las extremidades inferiores, pelvis o cavidad abdominal.

Perfusión: circulación sanguínea dentro de un órgano o tejidos en cantidades adecuadas para cubrir las necesidades corrientes de las células.

Punto de presión: punto en el cual un vaso sanguíneo está situado cerca de un hueso; útil cuando la presión directa y la elevación no controlan la hemorragia.

Torniquete: último recurso de método de control de una hemorragia, ocluye el flujo arterial, y se usa solamente si todos los otros métodos han fallado y la vida del paciente está en peligro.

Venas: vasos sanguíneos que llevan la sangre de los tejidos al corazón.

Torniquete – control de hemorragias


Torniquete

Rara vez se necesita un torniquete para controlar una hemorragia.  Se considera que la aplicación de un torniquete es el último recurso, porque casi nunca es necesario y solo es eficaz para un número muy limitado de lesiones.  De hecho, con frecuencia un torniquete crea más problemas de los que resuelve.  La aplicación de un torniquete puede causar daños permanentes en los nervios, músculos y vasos sanguíneos, dando por resultado la perdida de una extremidad.  Además a menudo los torniquetes se aplican de forma inapropiada.

Si no puede controlar una hemorragia en un vaso mayor de una extremidad de otra forma, un torniquete bien aplicado puede salvar la vida de un paciente.  De manera específica, el torniquete es útil si un paciente está sangrando intensamente por una amputación parcial o completa.

Siga los siguientes pasos para aplicar un torniquete:

  1. Pliegue un venda triangular: hasta que tenga cuatro pulgadas o 10 cm de ancho y de seis a ocho capas de espesor.
  2. Envuelva con el vendaje dos veces alrededor de la extremidad. Elija un área ligeramente proximal a la hemorragia para reducir la cantidad de tejido dañado en la extremidad.
  3. Ate un nudo en el vendaje. A continuación coloque una vara o varilla o palo sobre el nudo y ate los extremos del vendaje con  un nudo cuadrado.
  4. Use la vara como un asidero y gírela para apretar el torniquete hasta que la hemorragia se detenga, luego suspenda los giros.
  5. Fije la vara en el sitio y haga la envoltura plana y lisa.
  6. Escriba “TK” en un pedazo de cinta adhesiva y el tiempo exacto hora y minutos, en que se puso el torniquete. Use la frase “tiempo de aplicación”.  Fije con firmeza la vinta adhesiva en la frente del paciente.  Notifique al hospital que el paciente tiene un torniquete.  Registre esta misma información en el formato de recorrido de la ambulancia.
  7. Como alternativa puede usar un brazalete de presión arterial como torniquete. Coloque el brazalete proximal al punto hemorrágico e insúflelo justo lo suficiente como para detener la hemorragia y déjelo inflado.  Si usa un brazalete de presión arterial vigile el calibrador de manera continua para asegurarse de que la presión no está bajando de forma gradual.  Puede ser necesario pinzar la manguerilla de la perilla infladora para evitar la pérdida de presión.

Siempre que aplique un torniquete asegúrese de observar las siguientes precauciones:

  • No aplique un torniquete sobre una articulación. Manténgalo tan cerca de la lesión cono le sea posible.
  • Use el vendaje más amplio posible. Asegúrese de que esta apretado con firmeza.
  • Nunca use alambres, cuerdas, cinturones, u otro material angosto que pueda cortar la piel.
  • De ser posible use un apósito o tela acolchada amplia debajo del torniquete, así protegerá los tejidos y ayudara a la compresión arterial.
  • Nunca cubra el torniquete después de haberlo puesto. Déjelo a la vista.
  • No afloje el torniquete después de haberlo aplicado. El personal del hospital lo aflojara una vez que se hayan preparado para tratar la hemorragia.
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