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Lesiones de Tejidos Blandos – lesiones de cara y cuello


Lesiones de los tejidos blandos

Las lesiones de los tejidos blandos de la cara y el cuero cabelludo, son muy comunes.  Las pieles de los tejidos subyacentes en esas áreas tienen un alto riego sanguíneo, es por eso que la hemorragia por lesiones penetrantes puede ser copiosa.  De hecho, aun las heridas menores de los tejidos blandos de la cara y el cuero cabelludo, pueden sangrar de manera abundante.  Una lesión contusa que no rompe la piel, puede causar una rotura en la pared de un vaso sanguíneo, provocando que se colecte sangre debajo de la piel, formando lo que se conoce como hematoma.

Con frecuencia se desprende un colgajo de piel o avulsión, del musculo y fascia, subyacentes.

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24.4 LESIONES CERRADAS


24.4 LESIONES CERRADAS

Las lesiones cerradas de los tejidos blandos, se caracterizan por un historial de traumatismo contuso, dolor en el sitio de la lesión, hinchazón debajo de la piel y cambios en su coloración.  Estas lesiones pueden variar de leves a muy intensas.

La contusión o magulladura, es el resultado de una fuerza violenta, que golpea al cuerpo.  La epidermis permanece intacta, pero las células en la dermis, están lesionadas, por lo general los vasos sanguíneos están rotos.  La profundidad de la lesión varía dependiendo de la cantidad de energía absorbida; al escapar líquidos y sangre al área lesionada, el paciente puede experimentar hinchazón y dolor.  La acumulación de sangre es una alteración característica de color azul o negro llamada equimosis.

Un hematoma, es sangre que se ha colectado o acumulado dentro del tejido lesionado o en una cavidad corporal.  Se produce un hematoma siempre que se lesiona un vaso sanguíneo grande y sangra rápidamente; suele asociarse con un daño extenso del tejido.  Un hematoma puede ser el resultado de una lesión de los tejidos blandos, una fractura o cualquier lesión a un vaso grande.  En casos graves el hematoma pude contener más de 1 litro de sangre.

Una lesión por aplastamiento, se produce cuando se aplica una gran cantidad de fuerza al cuerpo.  El grado de daño, depende de cuanta fuerza se aplicó y la cantidad de tiempo en que estuvo aplicada.  Además de causar algún daño directo de los tejidos blandos, su compresión continuada impedirá su circulación, produciendo destrucción adicional de los tejidos.  Por ejemplo: si las piernas de un paciente quedan atrapadas bajo una pila colapsada de rocas, el daño de los tejidos de las piernas continuará hasta que se quiten las rocas.

Otra forma de compresión, puede ser el resultado de la edematización que ocurre siempre que los tejidos son lesionados.  Las células que están lesionadas, dejan escapar líquido a los espacios intercelulares; la presión de este líquido puede ser lo suficientemente grande como para comprimir los ejidos y causar un daño adicional.  Este es el caso particular de los vasos sanguíneos, cuando se comprimen, cortando el flujo sanguíneo a los tejidos.  Este trastorno se llama síndrome compartamental.  A la excesiva edematización con frecuencia sigue una lesión significativa de las extremidades.

Las lesiones cerradas graves, también pueden causar daños en órganos internos.  Mientras más grande es la cantidad que se absorbe de energía por la fuerza aplicada, mayor es el riesgo de lesión de las estructuras más profundad.  Por lo tanto, debe examinar a todos los pacientes con lesiones contusas, en busca de lesiones ocultas más graves. Este alerta por signos de choque o hemorragia interna, y comience el tratamiento de estos trastornos en caso necesario.

22 VOCABULARIO VITAL – hemorragias


22 VOCABULARIO VITAL

Aorta: es la arteria principal, recibe sangre del ventrículo izquierdo y la entrega a todas las otras arterias transportando la sangre a los tejidos del cuerpo.

Arteria: vaso sanguíneo que condice la sangre, a los tejidos y órganos del cuerpo

Arteriolas: ramas más pequeñas de las arterias que conducen a la red de capilares.

Capilares: vasos sanguíneos pequeños, que conectan las arteriolas y las vénulas; varias sustancias pasan a través de las paredes capilares, hacia adentro y hacia afuera del líquido intersticial y luego a las células.

Choque hipovolémico: trastorno en el cual se reduce el volumen sanguíneo, debido a una hemorragia masiva interna o externa, así como también a una extensa perdida de agua corporal, dando lugar a una perfusión inadecuada.

Coagulación: masa semisólida que se forma creando un coagulo, para tapar aberturas en vasos sanguíneos lesionados y detener el flujo de sangre.

Contusión: es una magulladura o equimosis.

Epistaxis: hemorragia nasal

Equimosis: alteración de la coloración de la piel, asociada con una herida cerrada o magulladura.

Estado de choque: trastorno en el cual el aparato circulatorio no proporciona suficiente circulación, para que cada parte del cuerpo pueda realizar su función; también es llamado hipoperfusión.

Hematoma: masa de sangre en el tejido blando debajo de la piel.

Hemofilia: enfermedad congénita en la cual el paciente carece de uno o más factores de la coagulación normales de la sangre.

Hemorragia: sangrado.

Pantalón neumático anti choque PNA: dispositivo inflable que cubre las piernas y el abdomen del paciente y es usado para inmovilizar las extremidades inferiores o la pelvis, y para controlar la hemorragia en las extremidades inferiores, pelvis o cavidad abdominal.

Perfusión: circulación sanguínea dentro de un órgano o tejidos en cantidades adecuadas para cubrir las necesidades corrientes de las células.

Punto de presión: punto en el cual un vaso sanguíneo está situado cerca de un hueso; útil cuando la presión directa y la elevación no controlan la hemorragia.

Torniquete: último recurso de método de control de una hemorragia, ocluye el flujo arterial, y se usa solamente si todos los otros métodos han fallado y la vida del paciente está en peligro.

Venas: vasos sanguíneos que llevan la sangre de los tejidos al corazón.

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