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Lesión contusa del miocardio – lesiones del toral


Lesión contusa del miocardio

El traumatismo del tórax, puede lesionar al propio corazón, haciéndolo incapaz de mantener una tensión arterial adecuada.  Existe un gran debate en la literatura médica sobre como evaluar la contusión miocárdica.  A menudo, la frecuencia del pulso es irregular, pero los ritmos peligrosos como la taquicardia ventricular y la fibrilación ventricular, no son comunes.  No existe hasta ahora, una prueba diagnóstica definitiva y no hay tratamiento pre hospitalario para este trastorno.  No obstante, debe sospechar de una contusión del miocardio en todos los casos de lesión contusa intensa del tórax.  Verifique cuidadosamente el pulso del paciente y note cualquier irregularidad.  Proporcione oxigeno suplementario y transporte de inmediato.

12. VOCABULARIO VITAL


12. VOCABULARIO VITAL

Angina de pecho: molestia transitoria o de corta duración, en el pecho ocasionando un bloqueo parcial o temporal del flujo sanguíneo hacia el musculo cardiaco.

Anterior: superficie delantera del cuerpo; el lado frente a uno en posición anatómica estándar.

Aorta: es la arteria principal, que recibe sangre directamente del ventrículo izquierdo y de ella hacia todas las demás arterias, que llevan sangre oxigenada y rica en nutrientes a los tejidos del cuerpo.

Arritmia: es un ritmo irregular cardiaco.

Arterias coronarias: vasos sanguíneos que llevan sangre y nutrientes al musculo cardiaco.

Asistolia: ausencia total de actividad eléctrica cardiaca

Aterosclerosis: es un trastorno en el cual el colesterol y el calcio se acumulan dentro de las paredes de los vasos sanguíneos, lo cual lleva con tiempo al bloqueo parcial o complejo del flujo sanguíneo.

Aurícula: la derecha y la izquierda, son las cámaras superiores del corazón, la aurícula derecha recibe la sangre de la vena cava y la dirige hacia el ventrículo derecho.  La aurícula izquierda recibe sangre de las venas pulmonares y la lleva hacia ventrículo izquierdo.

Bradicardia: frecuencia cardiaca lenta, de menos de 60 latidos por minuto.

Choque cardiogénico: estado en el cual no llega suficiente oxígeno a los tejidos corporales, ocasionado por una salida reducida de sangre del corazón, puede ser una complicación grave de un infarto agudo al miocardio, o de otras afecciones.

Desfibrilar: darle una descarga a un corazón en fibrilación por medio de corriente eléctrica especializada en un intento por restaurar los ladridos rítmicos normales.

Distensión: ensanchamiento de una estructura tubular, como la de una arteria coronaria.

Edema dependiente: hinchazón de la parte del cuerpo en más cercana al suelo, ocasionada por la acumulación de líquido en los tejidos, puede ser un posible signo de insuficiencia cardiaca congestiva o ICC.

Fibrilación ventricular: contracción desorganizada e ineficaz de los ventrículos, como resultado de la ausencia del flujo sanguíneo y en estado de paro cardiaco.

Infarto: muerte de un tejido corporal, por lo general ocasionado por la interrupción de su provisión de sangre.

Infarto agudo al miocardio IAM: ataque al corazón; muerte del músculo cardiaco después de la obstrucción del flujo sanguíneo hacia este.  Agudo en este contexto significa “nuevo” o que “sucede justo en este instante”.

Interior: parte del cuerpo o cualquier otra parte corporal, cercana a los pies.

Insuficiencia cardiaca congestiva o ICC: padecimiento en el cual, el corazón pierde parte de su capacidad para bombear sangre con eficacia, casi siempre como resultado del daño al musculo cardiaco, que resulta por lo general en una entrada excesiva de líquido hacia los pulmones.

Isquemia: disminución del aporte sanguíneo a una región del cuerpo como consecuencia a de una obstrucción parcial total del flujo sanguíneo, la cual priva a los tejidos de los nutrientes y del oxígeno necesario; es potencialmente reversible porque no se ocasiona un daño permanente siempre y cuando sea tratada en los primeros minutos.

Luz: es el diámetro interno de una arteria o cualquier otra estructura hueca.

Miocardio: musculo del corazón.

Oclusión: bloqueo, por lo general de una estructura tubular, como un vaso sanguíneo.

Paro cardiaco: estado en el cual el corazón deja de generar un flujo sanguíneo efectivo y detectable; los pulsos no son palpables en el paro cardiaco, incluso si la actividad muscular y eléctrica continúa en el corazón.

Perfusión: flujo sanguíneo a través de los tejidos y vasos sanguíneos

Posterior: superficie posterior del cuerpo, el lado alejado de uno en la posición anatómica estándar.

Síncope: pérdida súbita y momentánea del estado de conciencia, causado por una disminución del flujo sanguíneo cerebral.

Superior: parte del cuerpo, cercana a la cabeza.

Taquicardia: ritmo rápido del corazón a más de 100 latidos por minuto.

Taquicardia ventricular TV: ritmo cardiaco rápido, en el cual el impulso eléctrico comienza en el ventrículo en lugar de la aurícula, lo cual puede producir un flujo sanguíneo inadecuado y con el tiempo deteriorarse hasta producir un paro cardiaco.

Válvula aortica: es la válvula de un solo sentido que se encuentra entre el ventrículo izquierdo y la aorta, esta impide que la sangre fluya de regreso al ventrículo izquierdo, después de que este expulsa la sangre hacia la aorta.  Es una de las cuatro válvulas del corazón.

Ventrículo: una de las dos cámaras inferiores, derecha e izquierda del corazón.  El ventrículo izquierdo recibe sangre de la aurícula izquierda o cámara superior y la conduce a la aorta.  El ventrículo derecho recibe sangre de la aurícula derecha y la bombea hacia la aorta pulmonar.

Muerte súbita


Muerte súbita

Cerca del 40 % de los pacientes con IAM, no llegara al hospital.  La muerte súbita es por lo general el resultado del paro cardiaco, en el cual el corazón no logra generar un flujo de sangre efectiva.  Aunque no es posible sentir el pulso en alguien que presenta paro cardiaco, es posible que el corazón aún se contraiga, aunque de manera errática.  El corazón está usando energía sin bombear.  Tal anormalidad del ritmo cardiaco es una arritmia ventricular, conocida como fibrilación ventricular.

Una diversidad de otras arritmias letales y no letales, pueden seguir al IAM por lo general dentro de la primera hora.  En la mayoría de los casos, ocurren contracciones ventriculares prematuras CVP o contracciones adicionales en el ventrículo dañado.  Las CVP, por si mismas puede ser inofensivas y son comunes entre personas sanas tanto como en las enfermas.  Otras arritmias pueden ser mucho más peligrosas, incluyendo las siguientes:

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  • Taquicardia. Latidos rápidos del corazón, 100 o más de 100 latidos por min.
  • Bradicardia. Latidos inusualmente lentos del corazón, 60 o menos latidos por min.
  • Taquicardia ventricular TV. Ritmo cardiaco rápido, por lo general a una frecuencia de 150 a 200 latidos / min. La actividad eléctrica se inicia en el ventrículo en lugar de la aurícula, este ritmo por lo general no permite el tiempo adecuado entre cada latido para que el ventrículo izquierdo se llene con sangre.  En consecuencia, la tensión arterial del paciente puede disminuir y es posible que pierda el pulso por completo.  Así mismo, el paciente puede sentirse débil o aturdido o incluso puede quedar inconsciente.  En algunos casos el dolor torácico existente, puede empeorar o puede aparecer un dolor que no estaba ahí antes de que se iniciara la arritmia.  La mayoría de los casos de TV, serán sostenidos y pueden deteriorarse para producir una fibrilación ventricular.
  • Fibrilación ventricular. Contracción desorganizada e ineficaz de los ventrículos. No se bombea sangre en el cuerpo y el paciente por lo general pierde la conciencia en segundos.  La única manera de tratar esta arritmia es desfibrilar el corazón.
  • Desfibrilar. Significa aplicarle una descarga al corazón, con una corriente eléctrica especializada, en un intento por detener la contracción caótica y desorganizada de las células del miocardio y permitirles iniciar de nuevo en forma sincronizada, para restaurar el latido rítmico normal. La desfibrilación tiene gran éxito en términos de salvar vidas, si se aplica dentro de los primeros minutos del paro súbito.  Si no hay un desfibrilador disponible de inmediato, debe iniciarse la RCP hasta que llegue un desfibrilador.  Incluso si la RCP se inicia justo en el momento del colapso, las posibilidades de supervivencia disminuyen un 10% cada minuto, hasta que se logra la desfibrilación.

Si no se corrige la taquicardia ventricular inestable o la fibrilación ventricular, con el tiempo a la asistolia, que es la ausencia de toda actividad eléctrica en el corazón.  Sin la RCP, esto puede ocurrir en minutos, dado que refleja un largo periodo de isquemia; casi todos los pacientes que se encuentren en asistolia morirán.

TORMENTAS ELECTRICAS


Morbimortalidad por caída de rayos

Diariamente en el mundo se producen unas 44.000 tormentas y se generan más de 8 millones de rayos según el sistema de detección mundial de meteorología. Como anécdota, en España, el 7 de agosto de 1992 cayeron 32.000 rayos según el Servicio de Teledetección de rayos del Instituto Nacional de Meteorología.

La caída de un rayo a tierra es una de las amenazas más serias derivadas de una tormenta. Se produce cuando la diferencia de potencial entre la nube y la tierra supera la capacidad aislante del aire. El peligro puede no ser aparente: se dan casos de caída de rayos a más de 20 km de distancia del lugar en que descarga la tormenta.

Aproximadamente el 30% de las personas alcanzadas por un rayo mueren, y el 74% de los supervivientes quedan con discapacidades permanentes.

Más del 70% de los fallecimientos se dan entre junio y agosto y el 92% entre mayo y septiembre. Sólo muy ocasionalmente se produce alguno en invierno.

La probabilidad de ser alcanzado por un rayo es mucho mayor en el medio rural que en el urbano. Los altos edificios con estructura metálica protegen las zonas adyacentes y derivan a tierra la descarga eléctrica, al igual que los pararrayos. En el campo, los árboles, en particular los muy altos y aislados atraen especialmente a los rayos.

De las personas fallecidas, el 52% se dedicaban a actividades recreativas al aire libre (en el medio urbano los campos de golf fueron áreas de gran riesgo) en el momento de ser alcanzadas por el rayo y el 25% estaban trabajando. Entre los trabajadores más afectados por los rayos están los de la construcción y los agricultores (un número apreciable mientras conducían un tractor).

El mayor número de hombres dedicados a este tipo de actividad laboral probablemente explica la diferencia en mortalidad entre hombres y mujeres. También la mayor participación de estos en actividades recreativas al aire libre.

En España, desde 1941 hasta 1979 hubo alrededor de 2.000 muertos por rayo (1,6 muertos por millón de habitantes y año). Desde entonces estas cifras han disminuido sustancialmente, lo que seguramente tiene mucho que ver con el cambio de una sociedad rural a otra fundamentalmente urbana, con todas sus implicaciones. En el período 1990-2000 se produjeron 73 víctimas mortales por caída de rayos. En el año 2000 y 2001 se produjeron 7 y 4 fallecimientos por esta causa.

La afectación neurológica y cardiopulmonar son las más peligrosas y responsables de los casos fatales. Puede producirse asistolia, fibrilación ventricular o parada respiratoria por afectación directa del sistema nervioso central (centro respiratorio). También puede haber derrame pericárdico masivo o insuficiencia cardíaca severa.

Otras posibles lesiones incluyen quemaduras en las zonas por donde entra y sale el rayo y en las zonas de contacto con partes metálicas como joyas, pérdida de visión y audición, fracturas óseas, etc. Puede haber, además, confusión y pérdida de memoria.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN ANTE LAS TORMENTAS

A) En el campo

– Si se van a realizar actividades al aire libre, conviene prestar atención a los partes meteorológicos durante la temporada en que son más frecuentes las tormentas (generalmente de mayo a septiembre) y no partir hacia media o alta montaña con riesgo claro de tormenta.

– Observar si el cielo se oscurece, si pueden verse relámpagos, si el viento arrecia o si se escuchan truenos. En tal caso conviene dirigirse inmediatamente a un lugar seguro.

– En verano tratar de acabar de ascender a una cumbre o terminar una salida o etapa antes de las cuatro de la tarde; a partir de estas horas es cuando se forma el mayor número de tormentas.

– Desistir de hacer cumbre o terminar una ruta en el caso de que veamos formarse un cumulo nimbo en clara progresión hacia la tormenta y en la dirección en la que nos dirigimos.

– En caso de sentir un cosquilleo en la piel, que se eriza el cabello y que los objetos metálicos o que terminan en punta metálica emiten un extraño zumbido parecido al de una colmena y se producen chispas o destellos la tormenta está próxima. Todos estos fenómenos se producen por el desplazamiento de las cargas eléctricas que generan las tormentas y significa que el aire en el que nos encontramos se ha vuelto conductor hasta el punto de que en ocasiones entre dos excursionistas cercanos entre sí y sin tocarse puede producirse una molesta descarga.

– En caso de notar alguno de estos fenómenos en medio de una tormenta el peligro es inminente porque significan que está a punto de caer un rayo. 

Retirarse de todo lugar alto: cumbre, cima, loma…, y refugiarse en zonas bajas no propensas a inundarse o recibir avenidas de agua.

 NUNCA echar a correr durante una tormenta y menos con la ropa mojada, esto es muy peligroso. Se crea una turbulencia en el aire y una zona de convección que puede atraer el rayo.

 Deshacerse de todo material metálico (piolets, bastones, mochilas con armazón, palas, azadones, rastrillos, palos de golf, paraguas, herramientas…) y depositarlo a más de 30 metros de distancia. Los rayos aprovechan su buena conducción. APAGAR WALKIE-TALKIES Y TELÉFONOS MÓVILES, cuyas radiaciones electromagnéticas pueden atraer los rayos.

 NUNCA refugiarse debajo de un árbol o una roca o elementos prominentes solitarios. Un árbol solitario por su humedad y verticalidad aumenta la intensidad del campo eléctrico. En cambio un bosque, aunque sea pequeño, puede ser un buen refugio. Cobijarse debajo de los árboles de menor altura.

 Alejarse de objetos metálicos como vallas metálicas, alambradas, tuberías, líneas telefónicas e instalaciones eléctricas, raíles de ferrocarril, bicicletas, maquinaria, etc. Lo más peligroso de un tendido eléctrico son sus apoyos, pues por su toma de tierra se descargan al suelo rayos que han caído incluso a kilómetros. La proximidad de grandes objetos metálicos es peligrosa incluso cuando no se esté en contacto con ellos, ya que la onda de choque producida por el rayo calienta sobremanera el aire lo que puede producir lesiones en los pulmones.

– En el caso de trabajo sobre tractores (agricultores), maquinaria de construcción, etc., abandonarlos mientras dure la tormenta. Tampoco debe trabajarse sobre andamios u otras estructuras metálicas.

 Alejarse de terrenos abiertos y despejados, como praderas, cultivos y campos de golf. En estas zonas una persona sobresale bastante del terreno y puede convertirse en un pararrayos. Es preferible quedarse debajo de un grupo de árboles, a ser posible de menor altura que otros de la zona.

 Aislarse del suelo y del contacto con charcos o zonas mojadas. Salir inmediatamente y alejarse de ríos, piscinas, lagos, el mar y otras masas de agua.

 Alejarse y NO refugiarse en pequeños edificios aislados como graneros, chozas, cobertizos…; las tiendas de campaña tampoco son seguras.

 NO refugiarse en la boca de una cueva ni al abrigo de un saliente rocoso, el rayo puede echar chispas a través de estas aberturas, algunas son incluso canales naturales de drenaje para sus descargas. Solo ofrecen seguridad las cuevas profundas y anchas, mínimo un metro a cada lado.

 La posición de seguridad más recomendada ES DE CUCLILLAS, lo mas agachado posible, con las manos en las rodillas, tocando el suelo sólo con el calzado. Esta posición nos aislará en buena medida al no sobresalir sobre el terreno. No debemos echarnos en horizontal sobre el suelo.

– Si notamos cosquilleo en el cuerpo, se nos eriza el cabello, o vemos brillar y echar chispas un objeto de metal HAY QUE adoptar la posición de seguridad de inmediato porque la descarga de un rayo es inminente.

 Si se va en grupo es aconsejable dispersarse unos metros y adoptar la posición y demás precauciones de seguridad.

– En caso de ir con niños, para evitar el pánico o el extravío, mantener contacto visual y verbal con ellos. Si un rayo afecta a una persona las demás en contacto pueden verse afectadas por la descarga, por esto mismo también es recomendable alejarse de rebaños y grupos de mamíferos.

 El mejor sitio para refugiarse a la intemperie durante una tormenta ES UN VEHÍCULO CERRADO.

Dentro debemos apagar el motor, bajar la antena de la radio y desconectarla, cerrar las ventanillas y las entradas de aire. En caso de caída de un rayo el vehículo se cargará sólo por el exterior mientras que el interior quedará intacto, fenómeno conocido como “Jaula de Faraday”. Debe evitarse tocar las partes metálicas del vehículo, incluso al salir de un vehículo que ha recibido una descarga. En caso de ir conduciendo y verse sorprendido por una tormenta conviene disminuir la velocidad y no detenerse en zonas por donde pueda discurrir gran cantidad de agua.

– Es totalmente falsa la creencia popular de que un rayo no cae dos veces sobre un mismo lugar.

B) En la vivienda, refugio o cabaña

 No asomarse al balcón o ventanas abiertas para observar la tormenta.

 Cerrar puertas y ventanas para evitar corrientes de aire pues éstas atraen los rayos.

 Alejarse de la chimenea y NO hacer fuego en ella o pagarlo si está encendido. De las chimeneas asciende aire caliente cargado de iones, lo que aumenta la conductividad del aire abriendo un camino para las descargas eléctricas actuando como un pararrayos.

– En caso de hallarnos en un piso o vivienda, hay que desconectar los electrodomésticos, los aparatos eléctricos y las tomas de antena de televisión, ya que el rayo puede entrar por las conducciones de electricidad y TV causando daños o la destrucción de estos objetos. Conviene permanecer alejados de las tuberías del agua y del gas y del teléfono o el ordenador. Todos estos objetos pueden conducir la electricidad y provocar electrocución. Dejar las luces encendidas, sin embargo, no aumenta el riesgo.

– Hay que posponer los baños, las duchas y el lavado de la vajilla o usar agua corriente para cualquier otro propósito hasta que la tormenta haya pasado porque a través del agua existe también riesgo de electrocución.

– Una buena manera de aislarse es sentarse en una silla que no sea de metal apoyando los pies en la mesa u otra silla que tampoco sean metálicas. Lo mejor es tumbarse en una cama o litera, más aún si son de madera.

 

PRIMEROS AUXILIOS EN EL CASO DE QUE UNA PERSONA SEA ALCANZADA POR UN RAYO

– La descarga eléctrica no permanece en la persona afectada por lo que puede atenderse con toda seguridad y debe hacerse inmediatamente.

– Si la persona está inconsciente, comprobar si hay pulso y respiración.

– Si tiene pulso pero no respiración, empezar la respiración boca a boca.

– Si no tiene pulso, comenzar las maniobras de resucitación cardiopulmonar.

– Las personas que sufren parada cardio respiratoria por un rayo tienen mayor probabilidad de salir de la misma que la que se debe a otras causas, por lo que es de la máxima importancia comenzar la reanimación cuanto antes.

– Comprobar si hay otras lesiones, tales como fracturas. En caso de sospecha de fractura vertebral evitar todo movimiento.

– Las quemaduras deben buscarse especialmente en dedos de manos y pies y en zonas próximas a hebillas, joyas, medallas, etc. Lo habitual es que haya dos áreas que presenten quemadura, correspondientes a las de entrada y salida de la corriente eléctrica.

– Mantener caliente a la víctima hasta la llegada de los equipos de urgencia.

– Si una persona alcanzada por un rayo se muestra tan solo aturdida y no parece presentar heridas de importancia, aun así debe recibir asistencia médica para valorar el impacto real del rayo sobre su organismo.

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