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11.VOCABULARIO VITAL


11.VOCABULARIO VITAL

Alérgeno: sustancia que causa una reacción alérgica.

Asma: enfermedad de los pulmones en la cual, el espasmo muscular en los pequeños conductos respiratorios y la producción de grandes cantidades de moco con edema del recubrimiento de la vía aérea, da como resultado la constricción de la vía aérea.

Bronquitis: inflamación aguda o crónica del pulmón, que podría dañar el tejido pulmonar; por lo general asociada con tos y producción de esputo.

Bronquitis crónica: irritación de los conductos pulmonares, ya sea por enfermedad infecciosa o por irritantes como el humo.

Crepitación: sonidos respiratorios como crujidos y cascabeleo, que señala la presencia de líquido en los espacios aéreos de los pulmones.

Crup o laringotraqueobronquitis: enfermedad infecciosa del sistema respiratorio superior, que puede causar una obstrucción parcial de la vía aérea y se caracteriza por tos semejante a un ladrido, que por lo general se observa en los niños.

Difteria: enfermedad infecciosa del sistema respiratorio en la cual se forma una membrana que recubre la faringe; este recubrimiento puede obstruir gravemente el paso del aire haca la laringe.

Disnea: falta de aire o dificultad para respirar.

Dolor pleurítico en el pecho: dolor agudo y punzante en el pecho que empeora con la respiración profunda u otros movimientos de la pared del tórax; con frecuencia es producto de una inflamación de la pleura.

Edema pulmonar: acumulación de líquido en los pulmones, por lo general como resultado de la insuficiencia cardiaca congestiva.

Efusión pleural: acumulación de líquido entre el pulmón y la pared del tórax, que puede comprimir al pulmón.

Embolia pulmonar: coágulo sanguíneo que se desprende de una vena grande y viaja a través de los vasos, causando la obstrucción del flujo sanguíneo.

Émbolo: coágulo sanguíneo u otra sustancia en el sistema circulatorio que viaja hacia un vaso sanguíneo donde causa bloqueo.

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica EPOC: proceso lento de la dilatación y disrupción de la vía aérea y los alveolos, causado por una obstrucción bronquial crónica.

Enfisema: enfermedad pulmonar en la cual presenta dilatación extrema y destrucción final de los alveolos pulmonares, con un intercambio podre de oxígeno y dióxido de carbono; es una forma de la enfermedad pulmonar crónica obstructiva EPOC.

Epiglotitis: enfermedad infecciosa en la cual la epiglotis se inflama y agranda, puede causar obstrucción de la vía aérea superior.

Estimulo hipòxico: sistema de apoyo para controlar las respiraciones, cuando caen los niveles de oxígeno.

Estridor: sonido áspero, agudo y semejante a un ladrido, que se produce al inspirar y se escucha con frecuencia en la obstrucción laríngea aguda (vía aérea superior)

Hiperventilación: respiración rápida o profunda que reduce los niveles de dióxido de carbono por debajo de lo normal.

Hipoxia: padecimiento en el cual, las células y los tejidos del cuerpo, carecen de suficiente oxígeno.

Neumonía: enfermedad infecciosa pulmonar que daña el tejido del pulmón.

Neumotórax: acumulación parcial o completa de aire en el espacio pleural.

Resfriado común: infección viral que por lo general se asocia con la inflamación de las membranas mucosas nasales y a la producción de líquido en los senos nasales.

Retención de dióxido de carbono: padecimiento caracterizado por un nivel crónico elevado de dióxido de carbono en la sangre, en el cual, el centro respiratorio ya no responde a los niveles sanguíneos de este compuesto.

Roncantes: sonidos roncos de la respiración en pacientes con moco crónico en la vía aérea.

Sibilancia: sonido respiratorio agudo, semejante a un silbido, que se escucha en forma característica en los pacientes con asma o con EPOC, al expirar.

Síndrome respiratorio agudo grave SARS: infección viral potencialmente mortal que casi siempre se inicia con síntomas de tipo influenza.

11.2 ESTRUCTURA Y FUNCIÓN PULMONAR


11.2 ESTRUCTURA Y FUNCIÓN PULMONAR

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El sistema respiratorio consta de todas las estructuras del organismo que contribuyen al proceso respiratorio que incluyen: la vía aérea superior e inferior, los pulmones y el diafragma.

El aire entra al conducto aéreo superior a través de la nariz y la boca donde es filtrado, calentado y humedecido, generando una turbulencia, y recorriendo la trayectoria hacia las vías aéreas inferiores, se abre la epiglotis y pasa hacia la tráquea, luego pasa por los bronquios hacia los espacios aéreos llamados alveolos, donde se lleva a cabo la hematosis, intercambiándose el dióxido carbono y el oxígeno.

La función principal de los pulmones es la oxigenación de la sangre, así como la eliminación de sustancias orgánicas, mediante la respiración, en esto consiste el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono.  Los dos procesos que ocurren durante la respiración, también conocida como mecánica ventilatoria son: la inspiración que es el acto de aspirar o inhalar y la espiración que es el acto de espirar o exhalar.

Durante la respiración se oxigena la sangre y se elimina el dióxido de carbono, este intercambio de gases denominado hematosis, tiene lugar a nivel de los alveolos de forma muy rápida en pulmones normales.

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Los alveolos son sacos de aire microscópicos, de paredes delgadas que yacen contra los capilares pulmonares.  El Oxígeno y el dióxido de carbono deben de pasar con libertad por los alveolos y los capilares.  El oxígeno que entra a los alveolos desde la inhalación, pasa a través de diminutos pasajes en la pared alveolar, hacia los capilares los cuales, llevan el oxígeno al corazón.  Este último bombea el oxígeno al organismo; el dióxido de carbono y las sustancias de desecho producidas por las células del cuerpo, regresan a los pulmones por la sangre que circula a través y alrededor de los espacios alveolares.  El dióxido de carbono se difunde de regreso hacia los alveolos y viaja hacia arriba por el árbol bronquial y hacia afuera por la vía aérea superior durante la exhalación.

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De nuevo el dióxido de carbono se intercambia por oxígeno, el cual viaja justo en la dirección opuesta (durante la inhalación)

El tallo cerebral, a la altura del bulbo raquídeo o centro respiratorio, detecta el nivel de dióxido de carbono en la sangre arterial, el nivel de dióxido de carbono que baña el tallo cerebral, estimula a una persona sana a respirar.  Si el nivel se reduce mucho, disminuye la actividad del centro respiratorio y la persona respira automáticamente, con una frecuencia menor y con menos profundidad.  Como resultado, se espira menos dióxido de carbono, lo cual permite que los niveles de dióxido de carbono en la sangre regresen a la normalidad: entre 35 y 45 mm HG.  Si el nivel de dióxido de carbono en la sangre arterial se eleva por arriba de lo normal, se produce una hipercapnia y el paciente respira con mayor rapidez y profundidad.  Cuando se lleva más aire fresco (sin dióxido de carbono) a los alveolos, una mayor cantidad de dióxido de carbono se difunde hacia afuera del torrente sanguíneo, lo cual reduce su nivel.

Características de la respiración adecuada:

  • Frecuencia y profundidad normales
  • Patrón regular de inhalación y exhalación
  • Sonidos respiratorios buenos y audibles en ambos lados del pecho
  • Movimiento regular y simétrico de la elevación y descenso en ambos lados del pecho
  • Piel rosada, tibia y seca

Signos de la respiración inadecuada:

  • Frecuencia respiratoria menor de 12 respiraciones por minuto o mayor a 20 respiraciones / minuto.
  • Expansión desigual del pecho
  • Reducción de los sonidos respiratorios en ambos lados del pecho
  • Retracciones musculares sobre las clavículas, entre las costillas y por debajo de la caja torácica, especialmente en los niños.
  • Piel pálida o cianótica
  • Piel fría y húmeda o pegajosa
  • Labios fruncidos
  • Ensanchamiento de la nariz

El nivel de dióxido de carbono en la sangre arterial, puede elevarse debido a numerosas razones; el proceso de exhalación puede dañarse como resultado de diversos tipos de enfermedades pulmonares.  Así mismo, el cuerpo también puede producir un exceso de dióxido de carbono, ya sea en forma temporal o crónica, dependiendo de la enfermedad o anormalidad.

Si durante un periodo de años los niveles de dióxido de carbono arterial se eleva despacio, hasta un nivel anormal y permanecen ahí, el centro respiratorio en el cerebro, que detecta los niveles de dióxido de carbono y controla la respiración, puede trabajar con menor eficiencia, la falla de este centro para responder con normalidad a la elevación en los niveles arteriales de dióxido de carbono se denomina retención de dióxido de carbono.

Si es paciente está grave, la respiración se detendrá a menos que haya un segundo impulsor, llamado estímulo hipòxico, para estimular el centro respiratorio; por fortuna, un segundo estímulo ayuda en los pacientes con niveles crónicos de dióxido de carbono, elevados en sangre que es un nivel bajo de oxígeno en la sangre, el cual hace que el centro respiratorio responda y estimule la respiración.  Si el nivel arterial de oxígeno se eleva, lo cual sucede cuando se la administra oxígeno suplementario al paciente, ya no hay ningún estímulo para respirar, se pierden ambos, tanto el impulso de dióxido de carbono elevado como el de baja cantidad de oxígeno.  Es frecuente que los pacientes con enfermedades pulmonares crónicas, tengan un nivel crónicamente alto de dióxido de carbono en la sangre.  Por lo tanto, administrar demasiado oxígeno a estos pacientes de hecho, puede deprimir o detener por completo las respiraciones.

En la mayoría de los trastornos pulmonares, existe una o más de las siguientes situaciones:

  • Las venas y las arterias pulmonares presentan obstrucciones por líquido, infecciones o espacios de aire colapsados, que impiden la absorción de oxígeno o liberación de dióxido de carbono.
  • Los alveolos están dañados y no pueden transportar los gases de manera adecuada a través de sus paredes.
  • Los conductos de aire están obstruidos por espasmos musculares, moco o paredes débiles y flojas de la vía aérea.
  • El flujo sanguíneo a los pulmones está obstruido por coágulos.
  • El espacio pleural está lleno con aire o exceso de líquido, de manera que los pulmones no pueden expandirse de forma adecuada.

Todas estas condiciones evitan el intercambio adecuado de oxígeno y dióxido de carbono.  Además, los propios vasos sanguíneos pulmonares, pueden tener anormalidades que interfieren con el flujo sanguíneo y en consecuencia con la transferencia de gases.

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