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Signos y síntomas – fracturas


Signos y síntomas

Debe sospechar de una fractura si está presente uno o más de los siguientes signos en un paciente que tiene una historia de lesión y manifiesta dolor:

Deformidad

El miembro puede parecer acortado, girado o angulado en un punto en el que no hay articulación.  Use siempre el miembro opuesto como una imagen de espejo para comparar.

Hipersensibilidad

Punto de sensibilidad o hipersensibilidad en el punto a la palpación en la zona de la lesión, es el indicador más confiable de una fractura subyacente, aunque no le dice el tipo de fractura.  Asegúrese de usar guantes si hay alguna herida expuesta.

Defensa

La incapacidad para usar la extremidad es la forma del paciente de inmovilizar y minimizar el dolor.  Los músculos alrededor de la fractura se contraen en un intento de prevenir cualquier movimiento del hueso roto.  La defensa no se produce con todas las fracturas, algunos pacientes, pueden continuar usando la parte lesionada por algún tiempo.  Ocasionalmente, las fracturas no desplazadas son menos dolorosas y el daño en los tejidos blandos es mínimo.

Defensa

La edematización rápida, suelo indicar hemorragia de una fractura y es seguida típicamente por dolor sustancial.  Con frecuencia, si la edematización es intensa, puede enmascarar la deformidad del miembro.  Varias horas después de una lesión, puede producirse una edematización generalizada por acumulación de líquido.

Contusiones

Las fracturas casi siempre se asocian con equimosis o moretones de los tejidos blandos circundantes.  Las contusiones pueden presentarse después de casi cualquier lesión y pueden tardar horas en desarrollarse; no son específicas de lesiones de los huesos o articulaciones.  La alteración de color asociada con las lesiones agudas, suele ser enrojecimiento, como puede haber visto en alguien que ha recibido un golpe.  En horas a días aparecerán colores azul, morado y negro, seguidos por amarillos y verdes.

Crepitación

Puede sentirse, y a veces escucharse, una sensación de fricción o moledura, conocida como crepitación, que ocurre cuando los extremos fracturados del hueso se fraccionan entre sí.

Movimiento falso

Llamado también movimiento libre, este es un movimiento en un punto en el miembro donde no hay una articulación.  Es una indicación positiva de una fractura.

Fragmentos expuestos

Ocurre cuando en las fracturas expuestas, los extremos del hueso pueden hacer protrusión a través de la piel o ser visibles dentro de la herida.

Dolor

La presencia de dolor junto con la hipersensibilidad en las contusiones, ocurre en asociación con las fracturas.

Articulación trabada

Una articulación que está trabada en alguna posición es difícil y dolorosa si se trata de mover.  Tenga en cuenta que la crepitación y el movimiento falso solo aparece cuando el miembro es movilizado o manipulado, y se asocian con lesiones que son en extremo dolorosas.  No manipule el miembro excesivamente en un esfuerzo por producir estos signos.

VOCABULARIO VITAL – abdomen agudo


VOCABULARIO VITAL

Abdomen agudo: trastorno de inicio repentino con dolor abdominal, que casi siempre indica peritonitis, siendo necesario el tratamiento médico y quirúrgico inmediato.

Aneurisma: abultamiento parcial de una arteria que resulta del debilitamiento de la pared arterial.

Anorexia: falta de apetito por la comida.

Apendicitis: inflamación del apéndice cecal o vermiforme.

Cistitis: inflamación de la vejiga urinaria.

Colecistitis: inflamación de la vesícula biliar.

Cólico: dolor abdominal agudo e intermitente.

Defensa: contracción muscular involuntaria de la pared abdominal, un esfuerzo por proteger el abdomen con afectación de algunos órganos.

Diverticulitis: formación de pequeñas bolsas protuberantes en los anillos intestinales, en las áreas débiles de las paredes musculares, lo cual crea molestias abdominales.

Dolor referido: dolor que se siente en un área de cuerpo distinta a la zona donde se localiza la causa de este.

Emesis: vómito

Estrangulamiento: obstrucción completa de la circulación sanguínea en un órgano, como resultado de la compresión y el atrapamiento; situación de emergencia que ocasiona la muerte del tejido.

Hernia: protrusión de cualquier órgano o tejido fuera de la cavidad, una porción del intestino o tejido graso a través de una abertura anormal del cuerpo.

Íleo: parálisis derivada de cualquiera de varias causas, que detiene las contracciones que mueven el material a través del intestino (peristalsis).

Pancreatitis: inflamación del páncreas.

Peritoneo: membrana que recubre la cavidad abdominal (peritoneo parietal) y cubre los órganos abdominales (peritoneo visceral).

Peritonitis: inflamación del peritoneo

Úlceras: erosiones del recubrimiento estomacal o intestinal.

Signos y síntomas – abdomen agudo


14.4 SIGNOS Y SÍNTOMAS DEL ABDOMEN AGUDO

Dolor y la sensibilidad son los signos y síntomas más comunes del abdomen agudo.  El dolor puede localizarse de manera precisa, ser difuso y variar en su gravedad.  El dolor localizado proporciona un indicio respecto al órgano o el área del problema, la sensibilidad puede ser mínima o tan grande que el paciente no le permitirá que le toquen el abdomen.

Es típico que la peritonitis, ocasione íleo, o parálisis de una de las contracciones musculares que normalmente impulsan el material a través del intestino (peristalsis).  El gas y las heces retenidos, a su vez, pueden ocasionar una distención abdominal; en la presencia de tal parálisis, nada que ingiera puede pasar de manera normal y salir del estómago a través del intestino.  Por lo tanto, la única manera en que el estómago puede vaciarse es por emesis o vómito.  Por esta razón, la peritonitis casi siempre está asociada con náuseas o vómito, casi siempre en ese orden.  Esas quejas no señalan una causa particular, ya que pueden acompañar casi cualquier tipo de enfermedad o lesión gastrointestinal.

Para medir el grado de la distención, tan solo observe el abdomen del paciente, la distención se inicia poco después de que cesan las contracciones intestinales.  El pulso y la tensión arterial pueden cambiar de modo significativo, o no tener ningún cambio.  Estos datos por lo general reflejan la gravedad del proceso, su duración y la cantidad de líquido que pasó hacia el intestino.

De igual modo, la anorexia, la pérdida del apetito, es u síntoma inespecífico.  Esta también es una queja universal en la enfermedad o lesión gastrointestinal y abdominal.  De hecho, si el paciente no padece anorexia, es posible que la situación no sea tan seria como parecería en otro caso.

La peritonitis, está asociada con la pérdida de líquidos corporales, hacia la cavidad abdominal; esto por lo general resulta de desplazamientos anormales de líquido del torrente sanguíneo hacia los tejidos corporales.  El desplazamiento del líquido, reduce el volumen de sangre circulante y puede conducir a una reducción de la presión sanguínea o incluso puede conducir al choque.  Este último es una condición inadecuada de la perfusión, debido al colapso del sistema cardiovascular.  Es posible que el paciente presente signos vitales normales o que, si la peritonitis ha avanzado más, y sufra de taquicardia e hipotensión.  Cuando la peritonitis va acompañada por una hemorragia, los signos de choque son mucho más evidentes.

La fiebre puede o no estar presente, de acuerdo con la causa de la peritonitis, los pacientes con diverticulitis (inflamación de pequeños sacos en el colon), o los pacientes con colecistitis, pueden sufrir de una elevación sustancial de la temperatura.  Sin embargo, los pacientes con apendicitis aguda, pueden tener una temperatura dentro de los límites normales, hasta que se rompe el apéndice y comienza a formarse un absceso.

Otro signo de abdomen agudo, es la tensión de los músculos abdominales sobre el área irritada.  En algunos casos, los músculos de la pared abdominal, se vuelven rígidos, en un esfuerzo involuntario por proteger el abdomen de irritaciones adicionales.  Este espasmo muscular, denominado resistencia muscular involuntaria, o defensa, se puede observar en problemas mayores como una úlcera perforada o pancreatitis.  En algunas situaciones, los pacientes solo se sienten cómodos, cuando se recuestan en una posición determinada, lo cual tiende a relajar los músculos adyacentes del órgano inflamado y por ende se reduce el dolor.  En consecuencia, la posición del paciente puede proporcionar un indicio importante.  Por ejemplo: un paciente con apendicitis puede subir su rodilla derecha.  Un paciente con pancreatitis puede “enroscarse” sobre un costado.

Recuerde que el paciente con peritonitis por lo general tiene dolor abdominal, incluso cuando esta acostado y quieto.  Es posible que el paciente este quieto pero que tenga dificultad para respirar y realice respiraciones rápidas y poco profundas, debido al dolor.  Casi siempre encontrará sensibilidad al realizar la palpación del abdomen o cuando el paciente se mueva.  El grado de dolor y sensibilidad generalmente se relaciona de modo directo con la gravedad de la inflamación peritoneal.

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