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26.5 LESIONES ESPECIFICAS – cara y cuello


26.5 LESIONES ESPECIFICAS

Lesiones de la nariz

Las hemorragias nasales o epistaxis, son un problema común que puede ocurrir de manera espontánea o por un traumatismo; una de las causas más comunes es el traumatismo digital, cuando se escarba la nariz con el dedo.  Las hemorragias nasales se clasifican adicionalmente en epistaxis anterior y posterior.  Las hemorragias nasales anteriores, suelen originarse en el área del tabique, sangran con lentitud y en general se resuelve de manera espontánea.  Las hemorragias nasales posteriores son usualmente mas intensas y a menudo causan que la sangre drene a la garganta del paciente, provocando nauseas o vomito.

Un traumatismo en a cara y en el cráneo, que da por resultado una fractura en la base del cráneo, con frecuencia causara que la pared posterior de las fosas nasales se vuelva inestable.  No debe intentar colocar una cánula nasofaríngea en un paciente con sospecha de fractura de la base del cráneo, o con lesiones faciales, porque la inserción puede permitir que la cánula penetre a través de la pared inestable de las fosas nasales al interior de la bóveda craneana.

La nariz frecuentemente recibe el golpe mas fuerte en los asaltos físicos deliberados y en choques de autos.  Las contusiones de la nariz causadas por un puño o un tablero, pueden estar asociadas con fracturas y lesiones de los tejidos blandos de la cara, de la cabeza dela columna cervical o todas ellas.

Las fosas nasales están divididas en dos secciones o fosas nasales; el tabique nasal que está formado de cartílago.  Dentro de cada fosa nasal hay capas de hueso llamadas cornetes, que están protegidos por un recubrimiento húmedo.  Ambas cavidades tienen un cornete superior, un cornete medio y un cornete inferior.  Al respirar el aire se mueve a través de las fosas nasales y es humectado al pasar sobre los cornetes.  Directamente por encima de la nariz están los senos frontales y, a cada lado, las orbitas de los ojos.

Todas estas estructuras, deben evaluarse por posibles lesiones.  En el caso de una lesión interna, puede haber también una lesión de la columna cervical.  Tenga presente que el líquido cefalorraquideo LCR, puede escapar hacia abajo a través de la nariz u oídos, siguiendo una fractura de la base del cráneo.  Si la sangre o liquido drenado tienen LCR, se producirá una tinción característica en el apósito.  Esto puede verse usando un fragmento de gasa para absorber la sangre que fluye de la nariz u oídos.  Si hay LCR presente, la sangre estará rodeada de un anillo de líquido más claro.  Esto se conoce frecuentemente como prueba del halo.

Puede controlar la hemorragia de abrasiones y laceraciones de la nariz, aplicando un apósito estéril.  Si el paciente está sangrando intensamente de la nariz, esto probablemente se debe a un traumatismo significativo y debe preocuparse por una posible lesión de la columna cervical.  El paciente no debe moverse si la vía aérea puede tratarse en la posición presente del paciente.  A un paciente con hemorragia de la nariz, pero que no ha experimentado traumatismo alguno, colóquelo sentado, inclinado hacia adelante y apriete los orificios nasales juntos.  Ver capítulo 22.4 hemorragias externas.

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