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22 VOCABULARIO VITAL – hemorragias


22 VOCABULARIO VITAL

Aorta: es la arteria principal, recibe sangre del ventrículo izquierdo y la entrega a todas las otras arterias transportando la sangre a los tejidos del cuerpo.

Arteria: vaso sanguíneo que condice la sangre, a los tejidos y órganos del cuerpo

Arteriolas: ramas más pequeñas de las arterias que conducen a la red de capilares.

Capilares: vasos sanguíneos pequeños, que conectan las arteriolas y las vénulas; varias sustancias pasan a través de las paredes capilares, hacia adentro y hacia afuera del líquido intersticial y luego a las células.

Choque hipovolémico: trastorno en el cual se reduce el volumen sanguíneo, debido a una hemorragia masiva interna o externa, así como también a una extensa perdida de agua corporal, dando lugar a una perfusión inadecuada.

Coagulación: masa semisólida que se forma creando un coagulo, para tapar aberturas en vasos sanguíneos lesionados y detener el flujo de sangre.

Contusión: es una magulladura o equimosis.

Epistaxis: hemorragia nasal

Equimosis: alteración de la coloración de la piel, asociada con una herida cerrada o magulladura.

Estado de choque: trastorno en el cual el aparato circulatorio no proporciona suficiente circulación, para que cada parte del cuerpo pueda realizar su función; también es llamado hipoperfusión.

Hematoma: masa de sangre en el tejido blando debajo de la piel.

Hemofilia: enfermedad congénita en la cual el paciente carece de uno o más factores de la coagulación normales de la sangre.

Hemorragia: sangrado.

Pantalón neumático anti choque PNA: dispositivo inflable que cubre las piernas y el abdomen del paciente y es usado para inmovilizar las extremidades inferiores o la pelvis, y para controlar la hemorragia en las extremidades inferiores, pelvis o cavidad abdominal.

Perfusión: circulación sanguínea dentro de un órgano o tejidos en cantidades adecuadas para cubrir las necesidades corrientes de las células.

Punto de presión: punto en el cual un vaso sanguíneo está situado cerca de un hueso; útil cuando la presión directa y la elevación no controlan la hemorragia.

Torniquete: último recurso de método de control de una hemorragia, ocluye el flujo arterial, y se usa solamente si todos los otros métodos han fallado y la vida del paciente está en peligro.

Venas: vasos sanguíneos que llevan la sangre de los tejidos al corazón.

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Los vasos sanguíneos y la sangre


Los vasos sanguíneos y la sangre

Hay cinco tipos de vasos sanguíneos

  • Arterias
  • Arteriolas
  • capilares
  • Vanas
  • Vénulas

Al fluir la sangre fuera del corazón, pasa a la aorta, que es la arteria más grande del cuerpo.  Las arterias van haciéndose cada vez menores o más pequeñas al irse alejando del corazón; los vasos más pequeños que conectan las arterias y los capilares se llamas arteriolas.  Los capilares son tubos pequeños con el diámetro del tamaño de un glóbulo rojo simple, que pasan entre las células del cuerpo, conectando las arteriolas  y las vénulas.  La sangre que sale del lado distal de los capilares fluye  hacia el interior de las vénulas,  estos vasos pequeños de pared delgada, se vacían en las venas, y a su vez lo hacen en la vena cava.  Este es el proceso que retorna la sangre al corazón en el lado venoso del aparato circulatorio.  El oxígeno y los nutrientes pasan con facilidad de los capilares a las células, de igual forma los desechos y el dióxido de carbono se mueven hacia afuera de las células u al interior delos capilares.

Este sistema de transporte permite que el organismo se deshaga de productos de desecho.

En los extremos arteriales de los capilares, y en las propias articulaciones, hay paredes musculares circulares que se constriñen y dilatan bajo el control del sistema nervioso autónomo.  Cuando se dilatan, la sangre pasa a los capilares en proximidad a cada célula del tejido circundante;  cuando se cierran o contraen, no hay flujo sanguíneo capilar.  Los músculos de los vasos sanguíneos se dilatan y contraen en respuesta a ciertas condiciones como por ejemplo: el temor, el calor,  el frio o necesidades específicas de oxígeno así como también, la necesidad de eliminar los desechos metabólicos.  En un individuo sano, los vasos nunca están completamente dilatados ni totalmente contraídos al mismo tiempo.

El último componente del aparato cardiovascular es la sangre  (el contenido del contenedor).  La sangre tiene glóbulos rojos o eritrocitos,  glóbulos blancos o leucocitos, plaquetas y un líquido llamado plasma.  

Como se expuso en el capítulo del cuerpo humano, los glóbulos rojos son responsables transportar el oxígeno a las células y del transporte del dióxido de carbono, o producto de desecho del metabolismo celular, hacia afuera de las células  de los pulmones, donde es espirado y retirado del cuerpo.

Las plaquetas son responsables de la formación de coágulos sanguíneos.  En el organismo se forma un coagulo de sangre dependiendo de uno de los siguientes principios: estasis de la sangre, cambios en la pared vascular como en una herida y la capacidad de la sangre de coagularse, debido a un proceso patológico o por un medicamento.  Cuando se produce una lesión en los tejidos del cuerpo, las plaquetas comienzan a acumularse en el sitio de la lesión; esto causa que los glóbulos se vuelvan pegajosos y se junten formando grupos.  Cuando estos comienzan a aglutinarse, otra sustancia en el organismo, llamada fibrinógeno, los refuerza.  Este es el paso final en la formación de un coágulo sanguíneo.  Los coágulos sanguíneos son una respuesta importante del cuerpo para controlar la pérdida de sangre.  Algunas enfermedades que interfieren con el proceso normal de coagulación las veremos más adelante.

El sistema nervioso autónomo, vigila las necesidades del cuerpo de momento a momento y ajusta el flujo sanguíneo, adaptando el tono vascular, según se requiera.  Durante situaciones de urgencia, el sistema nervioso autónomo, redistribuye a sangre automáticamente, disminuyéndola de otros órganos hacia el corazón, el encéfalo, los pulmones y los riñones.  De esta forma, el aparato cardiovascular es dinámico y se adapta de manera constate a las condiciones cambiantes del organismo para mantener la homeostasis y la perfusión.  En ocasiones cuando el sistema falla al proporcionar circulación suficiente para que cada parte realice su propia función,  este trastorno se llama hipoperfusión o choque.

LOS CAPILARES


LOS CAPILARES

En el cuerpo hay millones de células y de capilares.

Los capilares son finas divisiones terminales del sistema arterial, que permiten establecer contacto entre la sangre y las células de los tejidos.

El oxígeno y otros nutrientes pasan de las células sanguíneas y el plasma en los capilares a las células de los diferentes tejidos a través de la muy delgada pared del capilar.

El dióxido de carbono y otros productos de desecho metabólico,  pasan en dirección inversa de las células, a la sangre para ser eliminados.

La sangre en las arterias tiene un color característico rojo brillante, debido a su hemoglobina que es rica en oxígeno.

La sangre en las venas es de color rojo azulado oscuro porque ha pasado a través de la red capilar y ha entregado su oxígeno a las células.

Los capilares se conectan directamente en un extremo con las arteriolas que regulan el flujo y el otro con las vénulas.

LAS ARTERIAS


LAS ARTERIAS

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Las arterias conducen sangre a todos los tejidos.  Se ramifican en arterias más pequeñas y luego en arteriolas.  Estas a su vez, se ramifican en una vasta red de capilares.

La pared de una arteria está formada por un tejido circular muscular fino.  Algunas arterias están hechas por musculo circular fino y por tejido elástico.

Las arterias se contraen para compensar la pérdida de volumen sanguíneo y también para aumentar la tensión arterial.  La sangre se suministra a los tejidos según las necesidades.

Por ejemplo:

El aparato digestivo es abastecido con más sangre después de que se ingiere una comida.

Los músculos de las piernas necesitan de más oxigeno cuando se trota.

Algunos tejidos necesitan un abastecimiento constante de sangre, en especial el corazón, los riñones y el encéfalo.

Otros tejidos, como los músculos en las extremidades, la piel y el intestino, pueden funcionar con menos sangre cuando están en repodo.

Las arterias tienen la capacidad de utilizar circulación colateral, y aun pueden originar nuevos vasos sanguíneos.

Por ejemplo durante la oclusión total o parcial de una arteria coronaria, la perfusión del miocardio isquémico –miocardio que no ha recibido suficiente oxígeno para funcionar apropiadamente – ocurre por medio de la circulación colateral: conductos que interconectan a las arterias coronarias.

Las colaterales preexistentes son estructuras de paredes delgadas que varían el diámetro de 20 a 200 micrómetros.  La oclusión coronaria aguda no produce un infarto en absoluto en individuos con una red bien desarrollada, mientras que a los individuos que carecen de tal red de colaterales,  desarrollan de forma rápida y completa infartos con una oclusión coronaria aguda.

La aorta es la arteria principal que sale del ventrículo izquierdo del corazón; conduce sangre oxigenada al cuerpo.

Este vaso sanguíneo se encuentra justamente frente a la columna vertebral en las cavidades torácica y abdominal.  La aorta tiene muchas ramas que suministran sangre a órganos vitales del cuerpo.

Las arterias coronarias abastecen al corazón, las carótidas a la cabeza, la hepática al hígado, la renal a los riñones y la mesentérica al aparato digestivo.  La aorta se divide a nivel del ombligo en las dos arterias ilíacas primitivas, que se dirigen a las extremidades inferiores.  Todas las ramas de la aorta se vuelven finalmente arteriolas conduciendo a la formación de la red de capilares del cuerpo.

La arteria pulmonar comienza en el lado derecho del corazón y lleva sangre pobre en oxígeno a los pulmones.  Se divide en ramas cada vez más delgadas, hasta que se une al sistema capilar pulmonar localizado en las paredes delgadas de los alvéolos.

La arteria carótida es la mayor arteria que suministra sangre a la cabeza y al encéfalo.  Las arterias carótidas están situadas a ambos lados del cuello.  Se puede sentir fácilmente el pulso carotideo colocando los dedos en la parte antero lateral del cuello.  Como la arteria carótida esta cercana al corazón, puede sentir el pulso, aun cuando el pulso de las extremidades distales sea demasiado débil para percibirse.

La arteria femoral es la arteria más grande que suministra sangre a las extremidades inferiores.  Es palpable en la ingle.  Se divide a nivel de la rodilla y abastece sangre a la pierna.

En los tobillos, dos de estas ramas son palpables.  Puede sentir el pulso en la arteria tibial posterior,  que está detrás de la eminencia medial del tobillo (maléolo medial).  También puede sentir el pulso en la arteria dorsal del pie, sobre la superficie anterior del pie (dorso del pie).

La arteria braquial es el mayor vaso en la extremidad superior que provee sangre al bazo.  Se divide en dos ramas principales inmediatamente debajo del codo.  Esta es la arteria que se usa para cuantificar la tensión arterial, empleando un manguito para tensión arterial  (tensiómetro) y un estetoscopio.

La arteria radial es la principal arteria del antebrazo y es palpable en la muñeca, del lado del pulgar (lado radial).

La arteria cubital también es palpable en la muñeca en el lado opuesto (lado cubital, en la base del dedo meñique), aunque su pulso no es tan fuerte.  Estas dos arterias suministran sangre a la mano.

Las arterias se ramifican en arterias menores y luego en arteriolas.  Las arteriolas son las ramas más pequeñas de una arteria que conducen a la vasta red de capilares.

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