Publicaciones de la categoría: 19. EMERGENCIAS DE LA CONDUCTA

VOCABULARIO VITAL – Emergencias de la conducta


VOCABULARIO VITAL

Actividades de la vida diaria AVD: las actividades básicas que una persona realiza de manera usual durante un día normal, como bañarse, vestirse, comer.

Conducta: forma en que actúa o funciona una persona en respuesta a su medio.

Crisis de conducta: punto en el cual las relaciones de una persona ante los sucesos, interfieren con las actividades cotidianas generando problemas de convivencia y de diferente intensidad; esto se convierte en una emergencia psiquiátrica cuando causa una interrupción de la vida, como por ejemplo: intento de suicidio.

Depresión: persistente estado de ánimo de tristeza, desánimo y desesperanza, puede ser síntoma de muchos trastornos físicos y mentales diferentes, o puede ser un trastorno por su mismo.

Escucha efectiva: técnica que se emplea para ganar la comprensión clara de los pensamientos del paciente, la cual implica repetir en forma de pregunta lo que dice o refiere el paciente.

Estado mental alterado: cambio en la manera que una persona piensa y se comporta, que podría indicar enfermedades del sistema nervioso centrar o en alguna otra parte del cuerpo.

Psicogénicos: sistemas de enfermedades o procesos patológicos provocadas por factores mentales.

Síndrome orgánico cerebral: disfunción temporal o permanente del cerebro, ocasionado por una alteración en la función química o fisiológica del tejido cerebral.

Trastorno funcional: trastorno en el cual no existen razones fisiológicas conocidas, para el funcionamiento normal de un órgano o sistema.

Trastorno mental: enfermedad con síntomas psicológicos o de conducta, o con deficiencias en el funcionamiento o ambos; ocasionados por una alteración social, psicológica, genética, física, química o biológica.

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19.8 EL PACIENTE POTENCIALMENTE VIOLENTO


19.8 EL PACIENTE POTENCIALMENTE VIOLENTO

Los pacientes violentos solo constituyen un pequeño porcentaje de los que sufren crisis de conducta o psiquiátricas.  No obstante, el potencial de que este tipo de paciente sea violento, siempre será una consideración importante para el TUM-B

Use la siguiente lista de factores de riesgo para evaluar el nivel de peligro:

  • ¿Su paciente ha mostrado antes una conducta hostil, extremadamente agresiva o violenta? Pregunte a las personas en la escena o solicite esta información a la policía o los familiares.
  • ¿Su paciente cómo está sentado o parado? ¿Esta tenso, rígido o sentado en el borde de su asiento? Tal posición física es con frecuencia una señal de advertencia de hostilidad inminente.
  • La escena. ¿el paciente sostiene o se encuentra cerca de objetos potencialmente letales, como un cuchillo, una pistola, vidrios, un picahielos, un bate o está cerca de una ventana o puerta de vidrio?
  • Actividad vocal. ¿Cómo es el lenguaje de este paciente?  Los patrones de gritos, obscenidades, palabras erráticas o extrañas, por lo general implican sufrimiento emocional.  Alguien que emplea palabras tranquilas y ordenadas no tiene tantas probabilidades de ser agresivo como una persona que grita o chilla.
  • Actividad física. La actividad motora de una persona bajo crisis psiquiátrica, puede ser el factor más revelador de todos. Un paciente con músculos tensos, puños apretados o mirada amenazadora, que camina de un lado a otro, que no logró sentarse y quedarse quieto o que protege y defiende con furia su espacio personal, requiere de vigilancia cuidadosa.  La agitación puede predecir un aumento rápido de violencia.

Otros factores a considerar en la evaluación un paciente violento incluyen:

  • Mal control de impulsos.
  • Historial de absentismo, peleas y genio incontrolable.
  • Nivel socioeconómico bajo, estructura familiar inestable o incapacidad de mantener un trabajo fijo.
  • Tatuajes, en especial los que representan una identificación de pandillas o frases como “nacido para matar” o “nacido para perder”
  • Abuso de sustancias.
  • Depresión, la cual es responsable del 20% de los ataques violentos.
  • Trastorno funcional, cuando el paciente le expresa que “las voces le dicen que mate”, créalo

Restricción – emergencias de la conducta


Restricción

Normalmente, la restricción de movimiento de un paciente debe ser ordenada por la dirección médica, un ministerio público o un oficial de la policía.  Si restringe a alguien sin autorización en una situación no emergente, se expone a una demanda legal o peligro personal.  Las acciones legales en su contra pueden implicar cargos de asalto, agresión, falso apresamiento, privación ilegal de la libertad y violación de los derechos del paciente.   Puede usar la restricción solo para protegerse a sí mismo y a otros de daños corporales o para evitar que el paciente se dañe a sí mismo.

En cualquier caso, solo puede usar la fuerza razonable según se requiera, para controlar al paciente, algo que las distintas leyes federales o nacionales pueden definir de modo diferente.  Por esta razón siempre deberá consultar a su dirección médica y comunicarse con la policía, para pedir ayuda antes de restringir el movimiento a un paciente.

De hecho, es probable que siempre deba involucrar al personal de la policía, cuando lo llamen a asistir a un paciente en crisis grave de conducta o psiquiátrica.  Ellos le proporcionarán respaldo físico, para manejar al paciente y servirán como los testigos necesarios y autoridad legal para restringir al paciente.  Una persona restringida por personal de la policía se encuentra bajo custodia de esta.

Siempre intente transportar a un paciente trastornado sin restricciones si es posible.  No obstante, una vez que se tome la decisión de restringir a un paciente, deberá llevarlo a cabo con rapidez.  Tenga en mente las precauciones ASV; si el paciente escupe, coloque un tapabocas sobre su boca.

Asegúrese de contar con ayuda adecuada para restringir sin peligro a un paciente, por lo menos cuatro personas deberán estar presentes para llevar a cabo la restricción, pues cada una se encargará de una extremidad.  Antes de comenzar, analice el plan de acción.  Al prepararse para restringir los movimientos al paciente, manténgase fuera del alcance de los brazos y piernas del paciente.

Para someterse a un paciente trastornado, emplee, la mínima fuerza necesaria.  Deberá evitar actos de fuerza física que podrían lesionar al paciente.

El nivel de fuerza varía de acuerdo con los siguientes factores:

  • Grado de fuerza necesaria para impedir al paciente que se lastimarse a sí mismo o a otros.
  • Género, talla, fuerza y estado mental del paciente.
  • Tipo de conducta anormal que presente el paciente; sólo deberá usar dispositivos de restricción apropiados y aprobados por la secretaría de salud o por su director médico, para este propósito, las correas suaves , anchas, de cuero o tela son preferibles a las esposas que usa la policía. Recuerde que usted no es policía, sino un prestador de servicios médicos de urgencias.

Actuando al mismo tiempo, los oficiales de policía deberán asegurar las extremidades del paciente con el equipo aprobado.  Alguien, de preferencia usted o su compañero, deberá continuar hablándole al paciente durante el proceso.  Recuerde tratar al paciente con dignidad y respeto en todo momento, así mismo, vigile al paciente con relación al vómito, obstrucción de la vía aérea y estabilidad cardiovascular, teniendo en cuenta que la persona no podrá moverse por sí misma.  Las intoxicaciones por droga o alcohol, pueden ocasionar conducta violenta, que podrá conducir luego a problemas físicos.   Nunca coloque a un paciente boca abajo pues así no podrá vigilar de manera adecuada, ni al paciente ni a sus signos vitales, y además esta posición puede inhibir la respiración de un paciente incapacitado o exhausto.

Tenga cuidado de no colocar las restricciones de manera que la respiración se vea comprometida.  Reevalúe continuamente la vía aérea y la respiración.  Deberá hacer revisiones frecuentes a la circulación en las extremidades restringidas, sin importar la posición del paciente.  Documente en su FRAP, la razón por la cual realizó la restricción y la técnica que empleo para ello; tenga especial cuidado si un paciente combativo de repente se vuelve tranquilo y cooperativo; este no es el momento de relajarse, sino por el contrario de estar atento y de asegurar la situación, pues es posible que el paciente se muestre de nuevo combativo y lesione a alguien.  Tenga en mente que puede usar fuerza razonable para defenderse contra u ataque de un paciente emocionalmente trastornado.

Resulta de extrema utilidad tener y documentar testigos, incluso durante el transporte para protegerse contra falsas acusaciones.  Los TEM-TUM-TES, ha sido acusados de conducta sexual inapropiada y otros tipos de abuso físico en tales circunstancias.

Autoridad legal limitada – emergencias de la conducta


Autoridad legal limitada

Como TEM-TUM-TES, tiene autoridad legal limitada para requerir o forzar a un paciente para someterse a la atención médica de emergencia, cuando no existe una emergencia amenazante de vida. Los pacientes tienen derecho a rechazar la atención, no obstante, la mayoría de los países cuentan con estatutos legales respecto a la atención de emergencia de las personas con enfermedades mentales o afectadas por fármacos. Estas legislaciones estatutarias permiten que el personal de policía coloque a ponga a tal persona bajo custodia protectora, de manera que se le pueda proporcionar atención de emergencia.  Debe familiarizarse con las leyes respecto a estas situaciones.

La legislación típica establece que “cualquier oficial de policía, que tenga causas razonables para creer que una persona presenta alguna enfermedad mental y es un peligro para sí misma u otros o padece de discapacidad grave, puede tomar a dicha persona bajo su custodia y llevarlo a hacer que la lleven a un hospital general, para que la examinen de urgencia…” de nuevo, dado que tales legislaciones varían, deberá familiarizarse con las provisiones de su país o lugar de trabajo.

La regla general en la ley es que un adulto competente tiene el derecho de rechazar el tratamiento, incluso si este implica cuidados para salvar la vida.  No obstante, en casos psiquiátricos, es probable que el ministerio público o el poder judicial consideran apropiadas sus acciones, al proporcionar atención para salvar la vida, en particular si usted tiene una creencia razonable de que el paciente se dañaría a sí mismo o a otros sin su intervención.  Además, un paciente que presente cualquier tipo de impedimento, ya sea enfermedad mental, afección médica o intoxicación, no puede considerarse competente para rechazar el tratamiento o traslado.

Estas situaciones se encuentran entre las más peligrosas que encontrara desde un punto de vista legal.  Cuando tenga dudas, consulte con su jefe inmediato, un policía o consulte a su dirección médica.  Mantenga siempre una actitud pesimista acerca de la condición de los pacientes, suponga lo peor y espere lo mejor.  Equivocarse respecto a dar tratamiento y traslado, es mucho mejor y más fácil que defenderse contra los cargos de agresión, que justificar un abandono.

Consentimiento – emergencias de la conducta


Consentimiento

Cuando un paciente no es o está mentalmente competente para acceder a que se le proporcione atención médica de emergencia, la ley asume que existe un consentimiento implícito.  Por ejemplo: el consentimiento de un paciente inconsciente, está implícito, si están en riesgo su vida o su salud.  La ley se refiere a esto como la doctrina de la emergencia: el consentimiento está implícito debido a la necesidad de un tratamiento médico de urgencia.  En una situación que no sea una amenaza inmediata de vida, la atención médica de emergencia o el traslado puede retrasarse hasta que se obtenga el consentimiento apropiado.

En algunos casos que implican emergencias psiquiátricas, sin embargo, el asunto no siempre es tan claro.  ¿Existe o no una emergencia amenazante de vida?  Si no está seguro, deberá solicitar la asistencia del personal de policía.

19.7 CONSIDERACIONES MÉDICO LEGALES


19.7 CONSIDERACIONES MÉDICO LEGALES

Los aspectos médico legales y de la atención médica de urgencias, se complican más cuando el paciente pasa por una urgencia de la conducta o psiquiátrica.  No obstante los problemas legales se reducen en gran medida con un paciente con trastornos emocionales que acepta que se le proporcione atención.  Lograr la confianza del paciente, en consecuencia es una tarea crítica para nosotros.

La incapacidad mental puede tomar muchas formas como inconciencia como resultado de hipoxia, alcohol o fármacos, estrés temporal pero grave o depresión.  Una vez que haya determinado que un paciente sufre una afección en su capacidad mental, deberá decidir si requiere de atención médica inmediata de emergencia.  Un paciente con inestabilidad mental puede resistirse a sus intentos para proporcionarle atención, a pesar de ello, no debe dejarlo solo.  Hacerlo podría resultar en daños para el paciente y nos expondría a una acción civil por abandono o negligencia.  En tales situaciones, deberá solicitar al personal de la policía o al familiar directo, enfermera o cuidador, que se encargue del paciente.

Otra razón para solicitar apoyo de la policía, es cuando el paciente se resiste al tratamiento, en este caso, la persona con frecuencia nos amenaza o se vuelve una amenaza para quienes damos cuidados de emergencia.  Las personas violentas o peligrosas deben tomarse bajo custodia de la policía antes de que se le pueda proporcionar la atención de emergencia.

19.6 SUICIDIO


19.6 SUICIDIO

El único factor más significativo que contribuye al suicidio es la depresión.  Siempre que encuentre a un paciente deprimido emocionalmente, deberá considerar la posibilidad del suicidio.  Los factores de riesgo para el suicidio son variados.

Un malentendido común, es que las personas que amenazan con suicidarse nunca lo hacen.  Esto es incorrecto, el suicidio es un grito en busca de ayuda.  Amenazar con el suicidio es una indicación de que alguien está en una crisis que no puede manejar.  Es necesaria la intervención inmediata, ya sea que el paciente presente o no algunos de estos factores de riesgo, deberá mantenerse alerta respecto a los siguientes signos de divergencia:

  • ¿Ee muestra el paciente lloroso, triste, con desesperación profunda o desesperanza que sugiere depresión?
  • ¿Evita mirar a los ojos, hablar despacio o por pausas y proyecta un sentido de ausentismo, como si en realidad o estuviera ahí?
  • ¿Parece incapaz de hablar sobre el futuro? Pregunte al paciente si tiene planes para las vacaciones. Las personas suicidas consideran el futuro tan poco interesante, que ni siquiera piensan en él; las personas con depresión grave, consideran al futuro tan distante que es posible que no sean capaces de pensar en él.
  • ¿Hay alguna sugerencia de suicidio? Incluso los indicios vagos no deben tomarse a la ligera aunque se presenten como una broma.  Si piensa que el suicidio es una posibilidad no dude en hablar del tema.  No “de ideas al paciente” al preguntarle en forma directa: “¿está pensando suicidarse?”.
  • ¿Tiene el paciente planes específicos relacionados con la muerte? ¿hace poco preparó el testamento?  ¿ha regalado posiciones significativas o ha hecho comentadas con algún amigo cercano lo que le gustaría que se hiciera con ellas? ¿hizo arreglos funerarios?  Estos son signos críticos de advertencia.

Considere también factores de riesgo adicionales para el suicidio los siguientes:

  • ¿Hay objetos peligrosos en la mano del paciente o cerca de él, por ejemplo cuchillos, vidrios, venenos, armas, pistolas?
  • Su escena es insegura, por ejemplo: ¿una ventana abierta en un edificio alto, un paciente parado en un puente o ante un precipicio?
  • ¿Hay evidencia de conducta autodestructiva, por ejemplo tiene las muñecas parcialmente cortadas, ingesta excesiva de alcohol o drogas?
  • ¿Existe una amenaza inminente para el paciente p para otros?
  • ¿Hay un problema médico subyacente?

Recuerde que el paciente suicida puede ser homicida.  No ponga en riesgo su vida ni la de sus compañeros.  Si tiene razones para creer que está en peligro, deberá obtener la intervención de la policía.  Mientras tanto, intente no asustar al paciente ni despertar sus sospechas.

Examen físico enfocado – emergencias de la conducta


Examen físico enfocado

En ocasiones, incluso un paciente que está consciente en una emergencia de la conducta o psiquiátrica, no responderá en absoluto a sus preguntas.  En esos casos, quizá pueda decir mucho acerca del estado emocional del paciente a partir de su expresión facial, pulso y respiración.  Las lágrimas, el sudor y el rubor, pueden ser indicadores significativos del estado de ánimo.  Así mismo, asegúrese de observar los ojos del paciente; un paciente con mirada ausente o rápido movimiento de los ojos, puede presentar una disminución del sistema nervioso central.

Una crisis de conducta, produce un estrés tremendo, sobre los mecanismos que tiene la persona para enfrentar las cosas, incluidas las capacidades naturales y las aprendidas.  De hecho, la persona es incapaz de responder de manera razonable a las exigencias del entorno.  Este estado puede ser temporal, como en la enfermedad aguda o de vivencia prolongada como en la enfermedad mental compleja y crónica.  En cualquier caso, la percepción de la realidad del paciente puede estar comprometida o distorsionada.

Signos vitales iniciales – emergencias de la conducta


Signos vitales iniciales

Obtenga los signos vitales cuando al evalúe al paciente, si no se acentúa la dificultad emocional del paciente.  Haga todos los esfuerzos por evaluar la tensión arterial, la respiración, el pulso, la oximetría del pulso, la glucosa, la piel y las pupilas.  Recuerde que las emergencias de la conducta, pueden producirse o precipitarse, debido a problemas fisiológicos y pueden exacerbar padecimientos preexistentes.  No olvide que la persona física y la persona emocional son una misma.

Historial SAMPLE – emergencias de la conducta


Historial SAMPLE

Un historial SAMPLE completo y cuidadoso será útil para tratar a su paciente y pasar información al personal de la institución receptora.  Quizá logre generar información que no está disponible para el personal hospitalario.  Pregunte de modo específico sobre signos, síntomas, medicamentos que esté tomando, enfermedades o padecimientos previos, último alimentos y los eventos previos, todos ellos relacionados con problemas de conducta.

¿Es la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia una causa posible?  En pacientes geriátricos, considere el Alzheimer y la demencia senil, como posibles causas de una conducta anormal.  En estos casos, es esencial obtener información de parientes, amigos, profesionales de enfermería o cuidadores.  Determinar el estado mental inicial del paciente será esencial para guiar sus decisiones de tratamiento y traslado, y también será de extrema utilidad para el personal del hospital receptor.

Familiares, amigos y testigos, pueden ser de gran ayuda para responder a estas preguntas.  Junto con sus observaciones de la interacción con el paciente, deberán proporcionarle la información suficiente para que evalúe la situación.  Esta evaluación tiene dos objetivos principales: reconocer las condiciones amenazantes de vida y reducir el estrés de la situación tanto como sea posible.

La escucha reflectiva  o empatía, es una técnica que usan con frecuencia los profesionales de la salud mental, para obtener una punto de vista de la forma de pensar del paciente.  Implica repetir, en forma de pregunta, lo que dijo el paciente, y así alentar a ampliar lo que dice sobre sus ideas.  Aunque con frecuencia se requiere de más tiempo del que se dispone, para ser eficaz en un servicio médico de urgencia, podía ser una herramienta útil, cuando otras técnicas fallen en obtener el historial del paciente.

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