8.6 EXPOSICIÓN AL CALOR


8.6 EXPOSICIÓN AL CALOR

La temperatura normal del cuerpo es de aproximadamente 37°C.   Complicados mecanismos reguladores, mantienen esta temperatura interna constante, sin importar la temperatura ambiente, o temperatura del medio circundante.  En un medio caliente o durante la actividad física vigorosa, cuando el propio cuerpo produce exceso de calor, el cuerpo intenta liberarse de este exceso de calor; hay varias maneras de hacer esto, las dos más eficientes son por sudoración y evaporación del sudor y la otra por dilatación de los vasos de la piel para aumentar la velocidad de la radiación del calor.  Además, desde luego, la persona que se sobrecalienta, puede quitarse la ropa e intentar encontrar un medio ambiente más fresco.

Normalmente los mecanismos reguladoras del calor en el cuerpo, funcionan muy bien y las personas son capaces de tolerar cambios significativos de temperaturas.  Cuando el cuerpo se expone a más energía calorífica de la que pierde o genera más de la que puede perder, se produce la hipertermia, la cual es la temperatura elevada del centro del cuerpo, que por lo general es de 38.3 °C o más.

Cuando se someten los mecanismos corporales para reducir el calor corporal y el cuerpo es incapaz de tolerar el calor excesivo, se desarrolla la enfermedad.  La temperatura elevad del aire puede reducir la capacidad del cuerpo para perder vapor por radiación; la humedad elevada reduce la capacidad de perder calor a través de la evaporación.  Otro factor contribuyente es el ejercicio vigoroso, durante el cual el cuerpo puede perder más de 1 L de sudor por hora, lo cual provoca la pérdida de líquido y electrolitos.  La enfermedad debida a la exposición al calor, puede tomar una de las siguientes formas:

  • Calambres por calor.
  • Agotamiento por calor.
  • Insolación.

Las formas de enfermedad por calor pueden presentarse en el mismo paciente, dado que el agotamiento por calor sin tratar, puede progresar hasta la insolación, la cual es una emergencia que puede ser letal.

Las personas bajo mayor riesgo de sufrir enfermedades por calor son: los niños, pacientes geriátricos, pacientes con enfermedades cardiacas, EPOC, diabetes, deshidratación, obesidad y aquellos con movilidad limitada.  Las personas mayores, los recién nacidos y lactantes, con frecuencia usan demasiada ropa.  El alcohol y ciertos medicamentos, incluidos los fármacos que deshidratan el cuerpo o reducen la capacidad de éste para sudar, también hacen que una persona sea más susceptible a la enfermedad por calor.  Cuando se trata de alguien por esta última, obtenga siempre su historial farmacológico.

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