Archivos diarios: 24/09/16

Signos vitales iniciales – dificultad respiratoria


Signos vitales iniciales

Además del pulso, las respiraciones y la tensión arterial, otros signos como el color de la piel, el relleno capilar, el nivel de conciencia y la medición del dolor, son esenciales para evaluar al paciente con dificultad respiratoria.  Es fundamental examinar el cuadro clínico completo, cuando se evalúa este paciente y no permanecer fijo en un solo signo vital o síntoma.  Esta evaluación inicial de los signos vitales, puede emplearse después para determinar las tendencias, por ejemplo: su paciente puede presentar con frecuencia respiratoria rápida, para compensar la insuficiencia cardiaca; después de administrarle oxígeno, una reducción en la frecuencia respiratoria hacia la normalidad, puede indicar que su paciente se está mejorando.  Por otra parte puede indicar que su paciente se está descompensando,  ya que no es capaz de mantener el esfuerzo de la respiración rápida y puede deteriorarse con rapidez.

Analizar todo el cuadro clínico, incluida la correlación de los signos vitales con su historial y los resultados del examen físico, le ayudará a tomar el camino adecuado.  En un inicio, los pacientes compensan la insuficiencia respiratoria mediante el aumento de las frecuencias respiratoria y cardiaca.  Si son capaces de mantener la oxigenación adecuada, podrán mantener su nivel de conciencia, color de la piel y tiempo del relleno capilar.  La tensión arterial variará con el estado y la condición inicial del paciente.  Con frecuencia es elevada en el edema pulmonar debido a la insuficiencia cardiaca congestiva.

El cerebro necesita una provisión constante y adecuada de oxígeno, para funcionar con normalidad.  Cuando caigan los niveles de oxígeno, notara un nivel alterado de conciencia.  Esto puede manifestarse como confusión, falta de coordinación, conducta extraña o incluso combatividad.  El cambio en el afecto o nivel de conciencia es uno de los signos tempranos de advertencia de deficiencia respiratoria.

Cuando hay una cantidad inadecuada de oxígeno en la sangre, el cuerpo intenta derivar la sangre de las extremidades, al tronco tratando de mantener a los órganos vitales, incluyendo el cerebro, en funcionamiento.  Esto produce palidez en la piel, retraso del relleno capilar en las manos y pies,   el llenado capilar que se toma más de dos segundos, se considera retardado.  Sienta la temperatura de la piel y busque cambios de color, tanto en las extremidades como en el centro del tronco.  La cianosis es un signo funesto que requiere de intervención inmediata y agresiva.

La oximetría del pulso, es una herramienta eficaz de diagnóstico cuando se usa junto con la experiencia, buenas habilidades de evaluación y buen juicio clínico.  Los oxímetros de pulso, miden el porcentaje de hemoglobina que satura el oxígeno.  En pacientes con niveles normales, de hemoglobina, la oximetría de pulso puede ser una herramienta importante, al evaluar la oxigenación.  Para usar la oximetría de pulso de modo apropiado, es importante que sea capaz de evaluar la calidad de la lectura y de correlacionarse con la condición del paciente.

Hay diversas manufacturas y modelos de oxímetros de pulso, con diferentes características e indicaciones.  Cualquiera que sea el modelo, todos tienen su manera de evaluar la forma de onda de pulso o calidad de la señal, lo mismo que el porcentaje de hemoglobina saturada con oxígeno.  Algunos oxímetros cuentan con una luz de color, otros tienen una gráfica de barras; sin importar el sistema que emplee su unidad deberá asegurarse de que recibe una forma de onda clara, fuerte y regular, que corresponde al pulso del paciente, una lectura numérica consistente.  Si los valores de las lecturas brincan, ignore los resultados.  Así mismo, correlacione la lectura con la condición clínica del paciente.  Es dudoso que un paciente con ICC en dificultad respiratoria grave, pueda mantener una lectura de oximetría de pulso de 98%, o que un paciente consciente, alerta y activo, con buen color de la piel, pueda mantenerse con una lectura de 80%.

Si obtiene una buena lectura, consistente con la condición de su paciente, el oxímetro de pulso puede ayudarle a determinar la gravedad del componente respiratorio del paciente, y si la lectura aumenta o disminuye en forma constante, puede darle indicio de la mejoría o del deterioro del estatus respiratorio; incluso, antes de su manifestación, en la apariencia del paciente o en los signos vitales.

Solo recuerde que el oxímetro de pulso, es una herramienta útil en nuestras manos, de acuerdo a nuestra habilidad.  De igual manera puede ser una herramienta muy peligrosa en manos inexpertas.  La oximetría de pulso, se usa junto con el juicio clínico razonado y puede resultar útil en conjunto con el resto de sus habilidades de evaluación.

Es importante estar consciente de las condiciones que pueden desviar los resultados del oxímetro de pulso.  La luz brillante, la pigmentación oscura, y el esmalte de uñas puede causar errores.  Recuerde también que solo mide el porcentaje de hemoglobina saturada con oxígeno, por lo tanto, un paciente con bajo porcentaje de hemoglobina, como un paciente anémico o hipovolémico, puede tener una saturación de oxígeno del 100%.  Esto significa que la hemoglobina está saturada, pero la lectura no indica que el nivel de hemoglobina en el torrente sanguíneo sea suficiente, para la función orgánica.  Otras condiciones que pueden ocasionar lecturas falsas, son la enfermedad de células falciformes y el envenenamiento por monóxido de carbono.

Examen físico enfocado – emergencias respiratorias


Examen físico enfocado

Los pacientes con EPOC, por lo general son mayores de 50 años, siempre presentan antecedentes de problemas pulmonares recurrentes y casi siempre han fumado cigarrillos durante largo tiempo; pueden quejarse de tensión en el pecho y fatiga constante.   Dado que el aire ha estado atrapado de manera paulatina y continua en sus pulmones en cantidades crecientes, es frecuente que su tórax tenga apariencia de barril.

Si escucha el pecho del paciente con un estereoscopio, oirá sonidos respiratorios anormales, estos pueden incluir crepitación, que consisten en sonidos de crujidos y cascabeleo, que por lo general se asocian con líquidos en los pulmones, pero que en este caso, se relacionan con cicatrización crónica de la vía aérea pequeña; roncantes, que son ruidos graves y roncos ocasionados por el moco en la vía aérea superior y sibilancia, un sonido de silbido agudo o crujiente, que casi siempre se escucha al exhalar, pero en ocasiones se escucha tanto al exhalar como al inhalar,  o solo en la inhalación.

Debido a grandes bolsas de aire enfisematosas y flujo de aire disminuido, los sonidos de la respiración son difíciles de escuchar y pueden detectarse sólo en la parte superior de la espalda.   Es frecuente que los pacientes con EPOC exhalen a través de los labios plegados en un intento inconsciente por mantener las presiones de la vía aérea.

Además, de los signos de necesidad de aire presentes en los pacientes con dificultad respiratoria, como la posición de trípode, la respiración rápida y el uso los músculos accesorios es frecuente que la restricción de la vía aérea inferior pequeña en el paciente con asma, cause sibilancia.  Es posible que los pacientes tengan una fase espiratoria prolongada de respiración, al intentar exhalar el aire atrapado de sus pulmones.  De hecho, en casos graves, es probable que no escuche la sibilancia debido a un flujo insuficiente de aire.

A medida que su paciente se agote por el esfuerzo para respirar, caigan los niveles de oxígeno, y las frecuencias respiratoria y cardiaca, las cuales pueden realmente disminuir súbitamente, y puede parecer que su paciente se relajó o quedo dormido.  Estos signos indican paro respiratorio inminente y debe actuar de inmediato.

Cuando los pacientes se descompensan con ICC, es frecuente que presenten edema pulmonar a medida que el líquido se escapa del sistema circulatorio hacia los pulmones.  La presión arterial alta y el bajo rendimiento cardiaco, con frecuencia disparan estos edemas pulmonares “relámpago” o repentinos.  Estos pacientes se encuentran entre los más enfermos, asustados y aterradores que pueda encontrar.  Literalmente se están ahogando en su propio líquido.  Además de los signos clásicos de dificultad respiratoria, pueden presentar esputo rosado y espumoso que sale de su boca.  Tendrá ruidos pulmonares adventicios, casi siempre semejantes a un sonido húmedo (crepitación, estertores, ronquidos), pero en ocasiones seco (sibilancia).  Sus piernas y pies pueden estar hinchados (edema pedal) debido a la salida de líquido de su sistema.

A veces, no es posible determinar en forma rápida y definitiva que causa la dificultad respiratoria del paciente.  Por ejemplo: Un joven de 20 años en un día de campo, quien desarrolla con rapidez una dificultad respiratoria y le aparecen ronchas después de ser picado por una abeja, brinda un cuadro diagnóstico claro, pero la mujer de tercera edad que recibe en un asilo 12 medicamentos, y presenta tos creciente y falta de aire, que se desarrolló en una semana, produce más incertidumbre.

Mantenga la mente abierta y reúna un historial tan completo como le sea posible y lleve a cabo un examen médico enfocado.  Recuerde que esto además de proporcionarle pistas para ayudar a sus pacientes, le permitirá obtener información vital para el médico disponible en la escena.

A %d blogueros les gusta esto: