Archivos del mes: 25 junio 2016

Las prioridades del paciente y el transporte.


Identifique las prioridades del paciente y tome decisiones sobre el transporte.

8-11 hora de oro024

Al completar su evaluación inicial tiene que tomar algunas decisiones sobre los cuidados del paciente. Debe haber identificado e iniciado el tratamiento de las lesiones y enfermedades que ponen el peligro la vida.  Ahora debe identificar el estado de prioridad de su paciente.

Considera a su paciente es alta prioridad, media prioridad o baja prioridad para ser transportado?  La designación para la prioridad, se usa para determinar si su paciente necesita transporte inmediato o tolerará unos cuantos minutos más en la escena.

Los individuos con cualquiera de los siguientes trastornos, son ejemplo de pacientes con prioridad alta, y deben ser transportados inmediatamente:

  • Dificultad para respirar.
  • Impresión general deteriorada.
  • Inconsciente sin reflejos nauseoso o tusígeno.
  • Presión arterial alta, sobre todo cuando la presión arterial sistólica es menor de 100 mm Hg.
  • Piel pálida, u otros signos de perfusión deficiente.
  • Parto complicado.
  • Hemorragia incontrolable.
  • Consciente, pero incapaz de seguir órdenes.
  • Dolor intenso en cualquier parte del cuerpo.
  • Incapacidad de mover cualquier parte del cuerpo.

Un paciente de alta prioridad debe ser transportado tan rápidamente como sea posible.  La decisión de transportarlo se debe tomar en este punto de la evaluación e iniciarse los preparativos para su acondicionamiento y transporte.   Sin embargo la carga física del paciente a la camilla y dejar la escena, puede ocurrir poco después de esta decisión; por ejemplo, en un paciente con un traumatismo significativo, el reconocimiento de la necesidad de una consulta quirúrgica en el hospital, para corregir el problema del paciente será importante.   Sin embargo puede necesitar tomar 60 a 90 segundos para identificar las lesiones que deben ser protegidas durante el acondicionamiento y carga para el transporte.  Proteger la columna vertebral del paciente e identificar las extremidades fracturadas son parte integral de su acondicionamiento para el transporte.  Estas lesiones pueden hacerse peores si descuidamos evaluarlas y tratarlas antes de mover el paciente.

Es fundamental la necesidad de reconocer el momento oportuno de trasporte de los pacientes graves de trauma.

Se le denominado hora dorada, al tiempo que transcurre desde la lesión hasta el tratamiento definitivo durante el cual, debe iniciarse el tratamiento del choque y las lesiones traumáticas.

Después de los primeros 60 minutos, el cuerpo tiene dificultades crecientes para compensar el choque y las lesiones traumáticas.

Por esta razón, en la escena deben tardarse tan poco tiempo como sea posible con pacientes que han sufrido un traumatismo significativo o grave.  La meta, es evaluar, estabilizar, empaquetar e iniciar el trasporte al sitio adecuado dentro de un lapso de 10 minutos después de arribar a la escena, siempre y cuando sea posible pues una extracción difícil o compleja limitara obviamente estas posibilidades de pronto traslado.

Algunos pacientes se beneficiaran permaneciendo en la escena y recibiendo cuidados continuos.  Por ejemplo es posible que un paciente de edad avanzada con dolor del pecho sea mejor atendido en la escena, administrado con nitroglicerina y esperando un vehículo SVA, siempre que este disponible para apoyarnos, en vez de transportarlo de inmediato.  El SVA debe ser llamado a la escena, si no es que ya viene en camino, y dependiendo de la distancia del viaje, puede encontrarse mientras se transporta el paciente grave.  Si el SVA se retrasa, o está alejado, coordinar un punto de reunión puede ser una buena decisión para su paciente de alta prioridad.  En caso de no contar con unidades de SVA en su comunidad, deberá iniciar su transporte tan pronto como le sea posible, posterior a su evaluación e intervención de emergencia.  Su decisión de permanecer en la escena o trasportarse inmediatamente se basara en: el estado de su paciente, la disponibilidad de ayuda avanzada, la distancia que debe trasportar y sus protocolos locales.

La correcta identificación de los pacientes de alta prioridad es el principal aspecto de la evaluación inicial y contribuye a mejorar el pronóstico del paciente.

Aunque el tratamiento inicial es importante, es esencial recordar que el transporte inmediato, es una de las claves para la supervivencia del paciente de alta prioridad.  El transporte se debe iniciar tan pronto como sea posible.

Posteriormente se obtendrá la historia y/o examen físico, enfocado y basado en la evaluación y se determinará si el padecimiento de urgencia del paciente es de índole médico, traumático o ambas.

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Llenado capilar – evaluación


Llenado capilar

Otra forma de evaluar la perfusión es verificando el llenado capilar.  Este método es más preciso en niños menores de seis años.  Aunque el llenado capilar es una forma rápida y muy general de evaluar la perfusión es importante recordar que otros trastornos no relacionados con la circulación del cuerpo, también pueden hacer más lento el llenado capilar.  Estos trastornos incluyen, pero no se limitan a ellos: la edad del paciente, la expedición a un ambiente frío (hipotermia), tejido congelado (congelación) y vasoconstricción.  Las lesiones en los huesos y músculos de las extremidades, pueden causar un deterioro circulatorio local dando lugar a la hipoperfusión de una extremidad más que a la hipoperfusión del cuerpo en general.

Estado de la piel – evaluación


Estado de la piel

Evaluar el estado de la piel es en realidad evaluar la presencia de humedad en la piel; la piel normalmente es caliente y húmeda, pero la piel que es fresca o fría, húmeda o viscosa, sugiere choque (hipoperfusión).  De nuevo estas características son hallazgos importantes en su evaluación inicial, porque la hipoperfusión puede llevar a graves consecuencias si el tratamiento se retrasa o ignora.

Temperatura de la piel – evaluación


Temperatura de la piel

La piel tiene muchas funciones: ayuda a contener el agua del cuerpo, actúa como aislamiento y protección de las infecciones y también desempeña un papel importante en la revelación de la temperatura corporal, al cambiar la cantidad de sangre que circula a través de la superficie de la piel.  Con una perfusión deficiente, el cuerpo retira sangre de la superficie de la piel y la activa en el centro del cuerpo.  El resultado es que encontraremos una piel fría, húmeda, y viscosa, que nos indica en la evaluación inicial que hay hipoperfusión y función inadecuada del sistema circulatorio.

Preparación para un desastre


Preparación para un desastre

Los desastres naturales y emergencias pueden causar desde daños leves hasta efectos devastadores. Por ello es importante teneren cuenta que hay muchas medidas sencillas que usted puede tomar para estar preparado y poder responder ante un desastrenatural o emergencia. Estas medias sirven para reducir el impacto que una situación de desastre puede tener en su bienestar y el de su familia. Para empezar, le sugerimos seguir tres pasos básicos:

Al estar preparado usted estará en mejores condiciones de cubrir las necesidades inmediatas que puedan surgir parapermanecer a salvo.

Esté preparado e informado

Conozca más sobre los distintos tipos de desastres naturales y emergencias, y sepa cómo prepararse para proteger su seguridad y la de sus seres queridos.

Color de la piel – evaluación


Evalúe Color

El color de la piel depende de la pigmentación, el nivel de oxígeno en la sangre y a cantidad de sangre circulante por los vasos de la piel.  Por esta razón, el color de la piel es un instrumento valioso de evaluación.  El color de la piel en las personas levemente pigmentadas es rosado, la piel muy pigmentada ocultará los cambios de color de la piel causados por lesiones o enfermedades.  Por lo tanto, se deben buscar cambios de color en las áreas de la piel menos pigmentadas: los lechos ungueales, la esclerótica (lo blanco del ojo), la conjuntiva (recubrimiento del párpado), y las membranas mucosas de la boca.

El color normal de la piel, particularmente el de las conjuntivas y las membranas mucosas de la boca, es rodado.  Los colores de la piel que deben alertarlo sobre posibles problemas médicos incluyen: cianosis (azul), sonrojado (rojo), pálido (blanco), e ictericia (amarillo).  La cianosis y la palidez de la piel indican falta de perfusión.

Evalúe la perfusión


Evalúe la perfusión

La evaluación de la piel es muy importantes y fácil para evaluar la circulación.  El sistema circulatorio que funciona de manera normal, perfundirá la piel con sangre oxigenada; una deficiencia de perfusión, o hipoperfusión, dará como resultado hipoxia del encéfalo, pulmones, corazón y riñones; la mayor parte de las situaciones de hipoperfusión es causada por el choque.  El grado de hipoperfusión y cuanto dure, determinará si el paciente sufrirá daños permanentes relacionados con la hipoxia.  La perfusión se evalúa examinando el color, la temperatura y la humedad de la piel.

 

Evalúe y controle las hemorragias externas – evaluación inicial


Evalúe y controle las hemorragias externas

El siguiente paso consiste en identificar cualquier hemorragia externa.  En algunos casos, la pérdida de sangre puede ser muy rápida y dar lugar a desencadenar un choque de forma muy rápida así como también la muerte.  Por lo tanto este paso exige su atención inmediata una vez se ha establecido la vía aérea y la respiración del paciente.

Los signos de pérdida de sangre incluyen hemorragias activas de heridas, o evidencia de sangrado, como sangre en la ropa y/o cerca del paciente.

La hemorragia intensa de una vena grande se caracteriza por un flujo regular de sangre, mientras que la hemorragia de una arteria se caracteriza por un flujo intermitente, en chorros de sangre.

Cuando evalúe a un paciente inconsciente, busque sangre, recorriendo rápida y suavemente con sus manos enguantadas de la cabeza a los pies, haciendo pausas periódicas para ver si sus manos están manchadas de sangre.

Controlar las hemorragias externas frecuentemente es muy simple.  La presión directa inicial con su mano enguantada y un apósito o vendaje estéril sobre la herida, controlará la hemorragia en la mayor parte de los casos.  Esta presión directa detiene la hemorragia y ayuda a coagularse la sangre de forma natural.  Con mucha frecuencia la hemorragia se puede controlar de manera adecuada usando presión directa, junto con la elevación de la extremidad, si la hemorragia se presenta en brazos o piernas.  Cuando la presión directa y la elevación no tienen éxito, entonces puede aplicar presión directa sobre los puntos de presión arteriales.

Evalúe el pulso en la escena


Evalúe el pulso

Nuestro primer objetivo al evaluar la circulación es determinar si el pulso del paciente está presente y es adecuado.  Examine el pulso sintiendo la arteria radial en el extremo distal del antebrazo; si no se puede sentir en la arteria radial, examine la arteria carótida en el cuello.  Si no puede palpar el pulso en un paciente inconsciente, inicie la Reanimación Cardio Pulmonar (RCP).  Si dispone de un desfibrilador automático externo (DAE), fíjelo y siga las indicaciones de la voz, de acuerdo con su protocolo local.  El DAE está indicado para uso en un paciente médico que no tenga menos de ocho años de edad y que pese mínimo 25 kilos, y que además ha sido evaluado como inconsciente, apneico y sin pulso.

Un DAE, con cojinetes pediátricos especiales, está indicado para uso en pacientes médicos pediátricos entre 1 y 7 años de edad que se han encontrado inconscientes, apneicos y sin pulso.

Si el paciente tiene pulso pero no está respirando, proporcione respiraciones a una frecuencia de 12 respiraciones por minuto para adultos y 20 respiraciones por minuto para un lactante o niño.   Continúe examinando el pulso para evaluar la eficacia de sus ventilaciones.  Si en algún punto el pulso se pierde, inicie RCP y aplique el DAE, si es indicado.  La ausencia aparente del pulso en un paciente consiente no es causado por un paro cardiaco.  Por lo tanto nunca inicie RCP ni use un DAE en un paciente consiente.

Después de definir que el pulso está presente, determine sus características.  Esto se realiza evaluando, la frecuencia, ritmo y fuerza de pulso.  En un adulto la frecuencia normal del pulso en reposo es de 60 a 80 latidos por minutos y puede ser de 100 latidos por minuto en paciente geriátricos.  En pediatría, en general, mientras menor es el paciente más rápida será la frecuencia del pulso.  El número preciso de pulsaciones por minuto no es tan importante como obtener la sensación de que la frecuencia es demasiado lenta, está en límites normales o es demasiado rápida.  Con la practica podrá desarrollar la sensación de percibir la frecuencia del pulso sin contar las pulsaciones; esto lo ayudara a mejorar su evaluación inicial, y le permitirá enfocar su atención en encontrar problemas potenciales que pongan la vida en peligro.

Un pulso que es demasiado lento o demasiado rápido, puede cambiar las decisiones relacionadas con el transporte del paciente.  El pulso debe sentirse fácilmente en la arteria radial o en la arteria carótida, y tener un patrón regular.  Si es difícil de sentir o es irregular, es posible que el paciente tenga problemas con en su sistema circulatorio y seguramente puede necesitar una evaluación adicional más adelante en su valoración.

Evalúe la circulación – evaluación inicial


Evalúe la circulación.

Evaluar la circulación permite determinar que tan bien está circulando la sangre a los órganos principales, el encéfalo, los pulmones, el corazón, los riñones y el resto del cuerpo.

Una diversidad de problemas puede interferir con la circulación, por ejemplo la pérdida de sangre, el choque y los trastornos que afectan el corazón y los grandes vasos.  La circulación se evalúa teniendo en cuenta la frecuencia y calidad del pulso, identificando las hemorragias externas y examinando la piel.

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