Evalúe la respiración- escena inicial


Evalué la respiración

El estado de la respiración en un paciente, está directamente relacionada con lo adecuada que sea su vía aérea.  Asegúrese de que la vía aérea de su paciente está abierta, y de que su respiración está presente y está adecuada.  Debe administrarse oxígeno a los pacientes que están teniendo dificultades respiratorias y también a aquellos que están respirando adecuadamente, mientras que las ventilaciones con comprensión positiva se deben practicar en pacientes que son apneico, o en los que están respirando muy lento o de manera artificial.

Al examinar la respiración de un paciente, vea, escuche, y sienta la presencia de respiración; luego evalúe su profundidad.  La frecuencia respiratoria del adulto varía ampliamente y es de 12 a 20 respiraciones por minuto.  Los niños respiran a frecuencias más altas, sin embargo, tomar el tiempo para contar las respiraciones puede distraerlo de evaluar problemas que ponen en peligro la vida.  Con la práctica debe ser capaz de estimar la frecuencia y anotar si es demasiado rápida o demasiado lenta.  A veces puede ser realmente importante contar el número de respiraciones en su evaluación inicial.  Recuerde que el objetivo de su evaluación inicial es identificar y tratar problemas de la vía aérea, respiratorios y circulatorios, tan pronto como sea posible.  La medición exacta de los signos vitales, se logra en otra parte de la evaluación, una vez que el tiempo y las amenazas de vida dejan de ser un tema principal.

Observe que tanto esfuerzo le cuesta al paciente respirar, usualmente las respiraciones normales no son superficiales ni excesivamente profundas. Las respiraciones superficiales se pueden identificar por el pequeño movimiento de la pared del pecho.  (Volumen de ventilación pulmonar reducido); las respiraciones profundas causan una elevación y descenso considerable de la pared del pecho.  La presencia de retracciones, o el uso de músculos accesorios de la respiración, también son una consideración de respiración inadecuada.

La dilatación de los orificios nasales y la respiración sube y baja en los pacientes pediátricos también indican una respiración inadecuada.

Si un paciente que solo puede hablar dos o tres palabras, y si hacer una pausa para tomar aire, tiene un problema serio de la respiración este trastorno se conoce como disnea de dos o tres palabras.

Al evaluar la respiración de un paciente siempre debe hacerse las siguientes preguntas:

  • ¿parece estar sofocado el paciente?
  • ¿es demasiado rápida o demasiado lenta la frecuencia respiratoria?
  • ¿son profundas o superficiales las respiraciones del paciente?
  • ¿está cianótico (azul) el paciente?
  • ¿cuándo ausculta los pulmones, se escuchan ruidos anormales?
  • ¿Está el paciente moviendo aire hacia adentro y en ambos lados de los pulmones?

En la evaluación inicial puede ser útil escuchar los campos pulmonares en cada lado del tórax de paciente, eso puede ayudar a identificar la suficiencia del movimiento de aire en ambos pulmones.  Coloque el tambor del estetoscopio sobre la piel de la parte superior del tórax, a nivel de la línea medioclavicular, así como en el cuarto espacio intercostal, de la línea media clavicular y escuche por una o dos respiraciones y repítalo en el lado opuesto.  Los campos pulmonares reducidos o ausentes, y la disminución de movimiento de ascenso y descenso en un lado del tórax, indican una respiración inadecuada.

Si un paciente parece desarrollar dificultad respiratoria después de su evaluación inicial, debe inmediatamente reevaluar la vía aérea.  Si ésta se encuentra abierta y la respiración está presente y es adecuada, debe considerar colocarle al paciente oxígeno suplementario.

Si la respiración está presente y es inadecuada, debido a que las respiraciones son demasiado rápidas (más de 24 respiraciones por minuto), o demasiado superficiales o lentas (menos de 8 respiraciones por minuto), debe tratar al paciente con oxígeno suplementario, y considerar proporcionar ventilaciones con un dispositivo de vía aérea adjunta con presión positiva.  Recuerde que lo que es crítico es el intercambio de aire, no el número de ventilaciones.

Cualquier paciente con disminución del nivel de conciencia, con dificultad respiratoria, o con disminución del color de su piel, debe recibir oxígeno en flujo alto.  Si no hay riesgo de lesión vertebral, el paciente debe permanecer en una posición cómoda, que soporte la respiración, esta posición es usualmente, sentado con las piernas colgando, o en una posición alta de Fowler (sentado en un ángulo de casi 90°).  En cualquier paciente con una posible lesión vertebral, debe inmovilizarse la columna cervical asegurando que las respiraciones no estén comprometidas.

Se debe administrar oxígeno a los pacientes con una mascarilla no recirculante a 15 L/min.  Cualquier paciente que se identifique con problemas potenciales de la vía aérea o respiratoria debe recibir oxigeno suplementario y ser observado por posible respiración inadecuada.

¡Nunca retrase en ningún paciente la administración de oxígeno en la escena!

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