Archivos diarios: 10/10/15

Cómo gestionar un traslado involuntario desde el domicilio


Cómo gestionar un traslado involuntario desde el domicilio

En esta entrada explicaré cómo proceder para gestionar un traslado de un paciente psiquiátrico en una situación de descompensación clínica cuando hay nula conciencia de ello o escasa colaboración.

Se pueden dar varias situaciones posibles que requeriran estrategias diferentes.

En caso de ser conocido por nosotros y creemos posible persuadirlo para retomar consultas se podría efectuar una visita domiciliaria (daba apuro decirlo pero no siempre se hace).

En caso de no ser factible o haber fracasado previamente en esta labor los equipos de salud mental (psiquiatría/enfermería del centro de salud mental) deberían acudir a los domicilios pero la realidad es que se hace poco con lo que habrá que apañárselas solitos.

Antes de ponernos a ello convendría contactar con el 061 o servicio de emergencias emergencias médicas para informarnos si en nuestro lugar de residencia existe algún equipo especializado domiciliario.

En Barcelona ciudad por ejemplo existe el EMSE, en el que trabajé un tiempo y que os puede ayudar en esta tarea.Es un equipo de psiquiatría y enfermería de salud mental adscrito al Parc de Salut Mar y cuya misión es revincular a la red asistencial a los pacientes con trastorno mental grave excluyendo las toxicomanías. No es un servicio de Urgencias y lo que harán es atender a la llamada del profesional o de la familia y gestionar el caso. En ocasiones la intervención será exitosa pero en otras acabará en un ingreso involuntario promovido por ellos y también en ocasiones serán ellos mismos los que harán ese traslado involuntario.

Si finalmente no disponemos ningún recurso conocido y aunque la situación no sea estrictamente urgente se debería de intervenir ya que sino el problema se alargará de forma indefinida.

Pongamos un ejemplo.

Un joven con sospecha de padecer una psicosis o ya diagnosticado está aislado en el domicilio.

Todo empezó hace unas semanas-meses. Dejó de ir a clase o a trabajar, no sale para ver a sus amigos y en casa se comporta de forma extraña.  Es posible que no haya episodios de agresividad franca pero se muestra desconfiado y apenas tiene contacto con el resto de la familia (permanece a oscuras en su cuarto, no come con la familia…)

Si como hemos dicho hemos agotado ya todas las posibilidades, no tenemos recursos especializados que nos puedan echar un cable y las intervenciones en domicilio son un fracaso se podría promover un ingreso involuntario.

Todo es discutible pero al final el criterio para actuar es el deterioro progresivo del día a díade nuestro paciente que va perdiendo la relación con su familia y amigos, y las oportunidades de estudios y trabajo.

Lo más ágil muchas veces será que la familia acuda al Juzgado con un informe nuestro aunque realmente ni siquiera es imprescindible. Cualquier familiar puede acudir al Juzgado para relatar la situación que tiene en casa y desde allí procederán.

Si no ha cambiado este proceder el Juzgado emite una citación para que nuestro paciente acuda   un día y a una hora para ser recibido por el/la juez y el/la forense quiénes con la información previa que dispongan y a partir de la entrevista procederán en la mayoría de ocasiones a su ingreso. Igualmente si no han cambiado las cosas, en la cita no se da ninguna pista del motivo por el que se le cita, lo cual facilita en ocasiones que nuestro paciente acuda al Juzgado.

En caso de que no acuda a la cita se suele efectuar alguna cita adicional, y si sigue sin presentarse al Juzgado suele acudir la Policía Local o el Cuerpo de Seguridad del Estado que corresponda en ese lugar para proceder a trasladarlo al juzgado.

Lo que ocurrirá al final lo desconocemos si bien en la mayoría de  ocasiones será trasladado directamente desde el Juzgado al centro sanitario de referencia con una autorización judicialpara su ingreso.

Todo este procedimiento relatado desde que se comunica por vez primera al Juzgado  tiene una duración variable según el lugar de residencia pero en cualquier caso va a llevar desde días a semanas lo que implica que vale para las situaciones sin mucha urgencia.

Si por contra la situación psicopatológica de nuestro paciente y/o la convivencia que se deriva es muy difícil con episodios de agresividad, hostilidad manifiesta, discusiones frecuentes…os sugiero añadir una estrategia.

Veámosla con un ejemplo.

Ha habido una pelea con amenazas, gritos y algún conato de agresión. Se podría aprovechar esa circunstancia para avisar al 061 (o SAMUR, SEM,112…).

Al llegar al domicilio la situación puede ser de aparente tranquilidad y la actitud de nuestro familiar en ese momento puede oscilar entre la negación, la minimización o directamente una actitud culpabilizadora hacia la familia del conflicto ocurrido.

Además de la entrevista que efectúan al paciente no se extraen criterios suficientes para hacer un traslado involuntario entre otras cosas porque un paciente a no ser que esté gravemente descompensado puede mostrar su mejor cara para evitar la intervención.

Resultado final. Marchan del domicilio dejando a solas a esa familia con la misma situación previa pero agravada a veces por el mal rollito que habrá por haber llamado al 061.

Este caso desgraciadamente ocurre con frecuencia y ha propiciado que en ocasiones las familias se abstengan de alertar al 061 a no ser que se dé una circunstancia límite o se tenga la garantía de que se va a efectuar el traslado al hospital.

Para minimizar estas posibilidades puede ser útil que cuando se efectúe la llamada a Emergencias se haga una explicación del escenario que se van a encontrar los miembros del 061 al llegar al domicilio así como tener disponible un informe de un profesional ya sea psiquiatra, médico de familia o psicólogo para reforzar la recomendación de su traslado.

Disponer de esta información ayuda a la toma de esa difícil decisión por parte del equipo del 061 que ha acudido al domicilio y que en ocasiones lo único que contemplan en apariencia es una simple bronca familiar.

En eses contexto insisto a no ser que la casa tenga una pinta así  o que nuestro paciente tenga una marcada desorganización de conducta o un discurso muy disgregado puede suceder que no se detecte la gravedad clínica y se toma la decisión errónea de no traslado.

traslado

 

Una último punto.

Cuando por razones del uso necesario de la fuerza se precise el auxilio de las fuerzas de orden público puede aparecer la figura del policía con vocación de jurista. 

Este se niega a ayudar al equipo médico en el traslado porque esgrime el argumento de que no hay una orden judicial.

Esto lo que evidencia es su desconocimiento de la obligación por ley de colaborar en las indicaciones médicas para un traslado involuntario aun sin contar con esta autorización judicial si la situación del caso por su urgencia lo requiere.

En este caso habrá que insistir educada y pacientemente o incluso llegar a hablar con algún superior jerárquico que en ocasiones refuerza la conducta de su subordinado.

¡¡País!!

Lo dicho podríamos seguir hablando de este tema durante horas ya que proceder a un ingreso en según que pacientes se convierte en una gymkana propia de un marine con obstáculos a todos los niveles.

Espero que os haya aclarado alguna cosa.

He huido de protocolos y lo explicado es fruto de mi experiencia en la gestión de estos casos y como todo en la vida puede ser discutible el proceder.

Sólo quería contaros la realidad que he vivido y también si hay alguna inexactitud o cambios procedimentales os agradezco lo comuniquéis en la sección de comentarios.

Agradezco a los valientes que se lo hayan leído entero y pediros como siempre compartirlo en las redes sociales que tenéis al pie de página si lo creéis útil.

By Dr.Arteaga

Acerca de doctorarcega

Nací en Zaragoza. Desde 1997 en Barcelona trabajando como psiquiatra y en 2015 arranco este blog para hablar de psiquiatría y otras cosas con humor y honestidad.

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